XXIX

Largo rato trascurrió sin que se moviera. De pronto oyó estas palabras,

pronunciadas muy cerca de su oído:

«Ya sabes que por malas nada, por buenas todo. Quieres tratarme como a

perro forastero y eso no es justo... Aunque procure contenerme, no podré

evitar un arrebato, y haré cualquier barbaridad».

La situación deplorable en que la joven se hallaba y el temor a la

catástrofe trabajaron en su espíritu, infundiéndole algo de lo que no

tenía, a saber: travesura, tacto. La vida hace los caracteres con su

acción laboriosa, y también los modifica temporalmente o los desfigura

con la acción explosiva de un caso terrible y anormal. Un cobarde puede

llegar hasta el heroísmo en momentos dados, y un avaro a la generosidad.

Del mismo modo aquella medrosa, aguijada por el compromiso en que

estaba, adquirió por breve tiempo cierta flexibilidad de ideas y algunas

astucias que antes no existían en su carácter franco y verdadero. «Por

este camino--pensó--no conseguiré nada... Si yo supiera lo que otras

mujeres saben, si yo acertara a engañarle, prometiendo sin dar y

embaucándole hasta rendirle... Haremos un ensayo».

«¡Qué manera más extraña de querer!--dijo incorporándose--. Parece

natural que a los que queremos, deseemos verles felices... digo,

tranquilos. No comprendo que se me quiera así, haciéndome desgraciada,

indigna, miserable, para que me desprecie todo el mundo. ¡Pobre de mí!

No puedo alzar mis ojos delante de gente, porque me parece que todos me

van a decir: 'te conozco, sé lo que has hecho'. Quiero salir de tal

situación, y este egoísta no me deja».

Tormento · 第 30 / 44 题