Santo Domingo de Guzmán es uno de los más poderosos abogados en el
cielo. En su Novena (Manila, 1913) se le llama precursor de Cristo,
aunque en realidad vino al mundo doce siglos después de Cristo
(pág. 5). "En la castidad, color y figura de su cuerpo y en la
elocuencia de su espíritu, fué él semejante a Cristo" (pág. 7). "Fué
celebérrimo en todo género de prodigios y milagros tanto en la tierra
como en los Cielos, así en los hombres como en los brutos, en los
vivos y en los muertos" (pág. 9).
Un día se le apareció la Virgen María y "cogiéndole de la mano le dijo
que tan tiernamente le amaba, que si fuera mortal esta Señora Divina no
podría vivir sino en su presencia, y que hubiera muerto a la violencia
del grande amor que le tenía * * *" (pág. 10). Luego la Virgen María,
no satisfecha con tales manifestaciones eróticas, "lo desposó consigo
en presencia de su esposo y de muchos bienaventurados del Cielo"
(págs. 11 y 12), resultando que Jesús, además de ser hijo de María,
es también su esposo, de suerte que, con San José, Santo Domingo hacía
el tercer esposo de María. El Padre Eterno comunicó a Santa Catalina
de Sena que "Cristo y Domingo eran sus hijos singularísimos. Cristo
procedía de la boca del Padre Eterno estando a su diestra y Santo
Domingo procedía del pecho del mismo Padre Eterno a la diestra,
y de pié en la gloria * * *" (pág. 14). Con tales antecedentes se
comprende que "Cristo le prometió que le concederá todo cuanto le
pida para sus devotos * * *" (pág. 15), de manera que el poder del
Santo es ilimitado. En verso se le dice:
"Pues podéis tanto en el Cielo,
Siendo esposo de María;
Domingo, al que en vos confía,
Dadle salud y consuelo." (Pág. 35.)
"Fuísteis can que con desvelo
a la Iglesia defendía * * *." (Pág. 35.)
Lo de can se dice, porque estando encinta de él su madre, "se le
manifestó (el feto) entre sueños en figura de perro con un hacha
encendida en la boca" (pág. 6).