La de María de los Dolores (Manila, 1910, pág. 5), es "para obtener lo
que se desea en cualquiera pretensión del alma o para bien del cuerpo."
La novena de San Vicente Ferrer, "aunque puede hacerse en casa,
será mucho mejor hacerla en la Iglesia; porque allí el que pide
recibe y el que busca halla, SEGÚN DICE EL MISMO DIOS" (pág. 5 de su
Novena. Manila, 1917).
San Ramón Nonnato es: "Patrón de los labradores y de sus
ganados. Antídoto maravilloso contra la peste. Refugio universal para
sanar todas las enfermedades y dolores. Protector singular de las
mujeres que le llamaban en sus peligrosos partos, y de las estériles,
que buscan el consuelo de su patrocinio." Esto dice la portada de su
novena, Manila, 1918.--"Solo al invocar su nombre, al adorar su Santa
Reliquia, y al beber de la agua pasada por ella, hace a millares el
Santo los portentos" (pág. 6).
"Yo, dice una devota, tengo tanta fé y experiencia en San Ramón,
que cuanto por su medio he pedido a Dios, todo me lo ha concedido,
y por la verdad, juro y firmo lo dicho." (Novena, pág. 15.)
Una forma de gran virtud persuasiva para ganarse la voluntad divina
y conseguir de ella lo que se desea, es rezarle el Trisagio. Parece
ser que durante un período de grandes conmociones geológicas y
meteorológicas experimentadas en Constantinopla, en el año 447,
ocurrió (Trisagio seráfico, Manila, 1889, pág. 7), que "un niño de
tierna edad fué llevado por los aires, siendo testigos oculares todos
los acampados, hasta perderse de vista. Después de un largo espacio,
restituido a la tierra del mismo modo que había subido al cielo,
refirió en presencia del Patriarca, del Emperador, de toda la multitud
asombrada, que había oído cantar a los Ángeles este concierto: Santo
Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened misericordia de nosotros." El
niño enseguida se murió. El Emperador ordenó que todos entonasen este
sagrado cántico, y al momento cesaron los terremotos y se aquietó
la perturbación meteorológica." De aquí el uso del Trisagio, como
un formulario para invocar a la Santísima Trinidad en los tiempos
calamitosos y funestos" (pág. 78.) Entre otras cosas se pide en el
Trisagio taxativamente lo siguiente: "De vuestra ira y enojo: líbranos
Trino y Señor--De las asechanzas Trino y Señor.--De las asechanzas y
cercanías del demonio * * * de Toda ira, odio y mala voluntad * * *
De plagas, de peste, hambre, terremotos * * * De nuestros enemigos
y sus maquinaciones, líbranos" (págs. 20-21).