Ahora veamos qué clase de gente es la filipina. Es esencial reconocer
la psicología de la comunidad. Ninguna opinión tan valiosa para el
caso actual como la del misionero antes citado, que dice lo siguiente
sobre la psicología de los filipinos:
"Como gente ignorante y poco culta, no dejan de tener los indios
algunos resabios de supersticiones que practican inconscientemente
engañados por los curanderos, que son los que mantienen vivas
estas ridículas tradiciones de sus abuelos, sin que sepan dar
razones de porque las hacen." (Pág. 261.)
"Tienen (los indios) un fondo supersticioso, que se revela bien
en todas sus prácticas."
Citando las palabras del Dr. Lacalle dice el P. Ruíz (pág. 348):
"Pretender que gentes que dan los primeros pasos en el camino
de la civilización, se revelen en sus actos religiosos, severos,
ilustrados y verdaderamente pensadores, es cosa por todo extremo
absurda."
Y añade lo que sigue:
"No debe perderse de vista que el indio es un niño mal educado,
pero un niño grande y en el completo desarrollo de las pasiones. No
obra por conciencia, sino por temor; no se mueve por razones, sino
por impresiones; amigo de novedades y de espectáculos, se mueve
al compás de las diferentes impresiones que recibe. Naturalmente
es inconstante y veleidoso, y ya quiere una cosa y ya otra, y
vuelve a querer lo que antes no quiso, sin firmeza ni estabilidad
en ninguna cosa, sin saber muchas veces qué querer, ni qué le
conviene. Tal es el indio filipino ligeramente bosquejado."