Todo el documento es un ataque contra las escuelas del gobierno,
únicamente porque en ellas no se enseña la religión católica,
amenazando con el infierno a los padres de familia que envían a ellas
a sus hijos. En el final dice textualmente lo siguiente:
"Como primer paso, después de hacer ustedes ver a los padres de
familia los males sociales que resultan de la escuela sin Dios,
como los crímenes contra la honestidad, el asesinato, el suicidio,
la rapiña y el robo, la desobediencia a las autoridades civiles
y eclesiásticas, en fin, la corrupción de costumbres, todo
fruto sazonado de esas escuelas laicas, insinúenles vuestras
reverencias que, en escritos o exposiciones que deben dirigirse
a Nos, declaren al gobierno sin eufemismos su inquebrantable y
decidida voluntad de que a sus hijos se les dé educación cristiana
en sus escuelas. Nosotros, por nuestra parte, nos cuidaremos de
enviar a la legislatura estos escritos.