Desde hace algún tiempo se nota en nuestra sociedad una preocupación
creciente contra la inmoralidad, contra el vicio, contra la pereza, en
general, contra los con razón llamados males sociales. Tal movimiento
es, por cierto, bueno y consolador; síntoma de un notable progreso
social aunque para la mayoría sólo hay motivo de alarmarse y condolerse
por el aumento de semejantes males. ¿Existe positivamente tal aumento
de inmoralidad? ¿Hay realmente motivo de alarmarse por un retroceso
moral de nuestra sociedad?
Después de haberme hecho a mí mismo estas preguntas y considerado
los fundamentos del clamor público y de la opinión sobresaltada ante
la imagen del vicio y la inmoralidad crecientes, puedo decir que ese
movimiento de la opinión es consolador, es síntoma de mejoramiento, de
progreso de la moral general. En otros términos, no es la inmoralidad
que crece, ni que aumenta, sino el sentido moral que va ganando mayor
número de conciencias individuales, formándose así una opinión pública
que antes no existía, completamente consciente de los males sociales
que existen y contra los cuales se levanta. No es que la moral social
ha decaído; todo lo contrario, se ha formado rápidamente en nuestra
sociedad un sentido moral que antes no existía sino en una pequeña
minoría, y su efecto ha sido un movimiento nuevo contra los vicios
y la inmoralidad.