Suspiros del viento, yo os conozco: vosotros me acariciabais dormida
cuando, fatigada por el llanto, me rendía al sueño en mi niñez, y
vuestro rumor se me figuraban las palabras de una madre que arrulla á
su hija.
* * * * *
El agua enmudeció por algunos instantes, y no sonaba sino como agua
que se rompe entre peñas El viento calló también, y su ruido no
fué otra cosa que ruido de hojas movidas. Así pasó algún tiempo, y
después volvieron á hablar, y hablaron así: