Yo soy el aire que mueven los ángeles con sus alas inmensas al cruzar
el espacio. Yo amontono en el Occidente las nubes que ofrecen al
sol un lecho de púrpura, y traigo al amanecer, con las neblinas que
se deshacen en gotas, una lluvia de perlas sobre las flores. Mis
suspiros son un bálsamo: ábreme tu corazón y le inundaré de felicidad.