Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que
pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas,
y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió
cosas horribles. Entre otras, asegura que vió á los esqueletos de los
antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio
de la capilla, levantarse al punto de la oración con un estrépito
horrible, y caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como á
una fiera á una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies
desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas
alrededor de la tumba de Alonso.
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