IV

Por la arcada deslizábase otro indio, que traspasó el umbral de la

puerta santiguándose. Llegó al patrón, sutil y cauto, con pisadas

descalzas:

--Hay leva. Poco faltó para que me laceasen. Merito el tambor está

tocando en el Campo de la Iglesia.

Sonrió el ranchero, golpeando el hombro del compadre:

--Por sí, por no, voy a enchiquerarte.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 103 / 179 题