TIPO Y MASA DE LA SUPERVALÍA

Compensación del número de obreros por una prolongación de la

jornada de trabajo. -- Necesidad de cierto mínimum de dinero para la

transformación del dinero en capital.

_Compensación del número de obreros por una prolongación de la jornada

de trabajo._

Supongamos que el valor diario de una fuerza de trabajo es, por

término medio, de 4 pesetas y que se necesitan seis horas por día

para reproducirlo. Para comprar esta fuerza, el capitalista tiene que

adelantar 4 pesetas. ¿Qué supervalía le producirán estas 4 pesetas?

Esto depende de la relación del trabajo destinado a la producción de

supervalía, del sobretrabajo, con respecto al trabajo destinado a la

reproducción del salario, al trabajo necesario. En una palabra, esto

depende del tipo de la supervalía. Si esto tipo es de 100 por 100,

la supervalía ascenderá a 4 pesetas, que representan seis horas de

sobretrabajo; si su tipo es de 50 por 100, será de 2 pesetas, que

representan tres horas de sobretrabajo. El tipo de la supervalía

determina, pues, la masa de supervalía producida individualmente por un

obrero, dado el valor de su fuerza.

El capital variable es la expresión monetaria del valor de todas las

fuerzas de trabajo que el capitalista emplea a la vez. Si 4 pesetas,

precio de una fuerza de trabajo, producen una supervalía diaria de

2 pesetas, el precio de 100 fuerzas de trabajo, capital variable de

400 pesetas, producirá una supervalía de 200 pesetas, cifra igual al

resultado de multiplicar el capital variable 400, por 50/100, que

indica el tipo de la supervalía. La masa de la supervalía producida

por un capital variable es, pues, igual al valor de este capital

multiplicado por el tipo de la supervalía.

Supongamos que el tipo de la supervalía disminuya en la mitad y sea de

25 por 100 en vez de ser de 50 por 100; que, por otra parte, el capital

variable sea doble, es decir, de 800 pesetas en lugar de 400: la

supervalía será igual a 800 multiplicado por 25/100, o sea 200 pesetas

otra vez. Por consecuencia, la masa de la supervalía no varía cuando

disminuye el tipo de la supervalía aumentando el capital variable, o,

por el contrario, cuando este disminuye y aumenta aquel en la misma

proporción.

Una disminución del capital variable puede ser compensada, por lo

tanto, por una elevación proporcional del tipo de la supervalía, o,

siendo así que el capital variable depende del número de obreros

empleados, una disminución en el número de estos puede ser compensada

por una prolongación proporcional de su jornada de trabajo. Hasta

cierto punto, la cantidad de trabajo explotable por el capital llega a

ser así independiente del número de obreros.

Esta compensación encuentra, sin embargo, un límite infranqueable; la

jornada de trabajo tiene, en efecto, límites físicos: por mucho que se

prolongue es siempre menor que el día natural de veinticuatro horas.

Con cien obreros pagados a 4 pesetas y que trabajen doce horas, seis

de las cuales son de trabajo necesario, el tipo de la supervalía

será de 100 por 100 y el capitalista tendrá una supervalía diaria

de 400 pesetas; si toma un número de obreros tres veces menor, su

supervalía no será nunca la misma porque no les podrá imponer un número

de horas de sobretrabajo tres veces mayor; porque dieciocho horas de

sobretrabajo añadidas a seis horas de trabajo necesario harían el día

de trabajo tan largo como el día natural, lo que no permitiría el

tiempo de reposo indispensable cada día. Una reducción en el número de

obreros empleados no puede, pues, ser compensada por la prolongación de

la jornada de trabajo, por un aumento en el grado de la explotación,

sino dentro de los límites físicos de esta jornada y, por consecuencia,

del sobretrabajo que encierra.

_Necesidad de cierto mínimum de dinero para la transformación del

dinero en capital._

Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor

que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad

de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede

poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de

obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor

de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos,

la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa

total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista

está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea,

y este mismo número depende de la magnitud del capital variable que

adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de trabajo.

La masa de supervalía producida es entonces proporcional a la magnitud

del capital variable; en cuanto al capital constante, no tiene aquí

ninguna acción; en efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios

de producción, permanece sin la menor influencia sobre la masa de

valor producido, que es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor

conservado de los medios de producción.

De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser transformada en

capital. Esta transformación exige que el aspirante a capitalista

maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir del trabajo

de otro, sino que quiere además enriquecerse por este trabajo, es

necesario que pueda tener tal número de obreros que su tiempo de

sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento.

Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces no es

más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño patrón.

En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista pueda

emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia del trabajo

ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es preciso, pues,

que explote suficientes obreros para dispensarse de tomar parte en la

producción.

Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los diversos

grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de desarrollo,

varía en las diferentes industrias según sus condiciones técnicas

particulares.

* * * * *

En la producción, considerada desde el punto de vista de la utilidad

del producto, los medios de producción desempeñan respecto del obrero

el papel de simples materiales de su actividad productora. Si se la

considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios de

producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del

trabajo de otro.

No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario,

los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él

como elementos materiales de su actividad productora, le consumen

ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del

capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de

multiplicación.

Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza de

trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera

en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas

anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas

de trabajos forzados.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 63 / 134 题