DE LOS CAMBIOS

Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas

relaciones. -- La relación de cambio entraña necesariamente la forma

moneda. -- La forma moneda va unida a los metales preciosos.

_Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas

relaciones._

No pudiendo las mercancías ir por sí solas al mercado ni cambiarse

ellas mismas entre sí, sus poseedores, para ponerlas en contacto,

tienen que ponerse a su vez en mutuas relaciones. De suerte que cada

uno se apropia la mercancía ajena abandonándole la propia, por medio

de un acto voluntario común. Así, pues, para que la enajenación

sea recíproca, los poseedores deben reconocerse tácitamente como

propietarios privados de las cosas enajenadas. Esta relación jurídica,

cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las

voluntades en que se refleja la relación económica. Las personas solo

existen en tal caso a título de representantes de la mercancía que

poseen.

Para el dueño de una mercancía que quiere cambiarla por otra, esta

mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad; si le fuera

útil no procuraría deshacerse de ella. La única utilidad que el

mercader cambista encuentra en su mercancía es que puede ser útil a

otros, y que, por consecuencia, es un instrumento de cambio y un

porta-valor. Desde este punto aspira a enajenarla por otras mercancías,

cuyo valor de uso pueda satisfacer sus necesidades personales.

Todas las mercancías son lo contrario de valores de uso o valores

negativos para los que las poseen, y valores de uso positivos para los

que carecen de ellas, siendo, pues, necesario que varíen de dueño, cuya

variación constituye precisamente su cambio. Pero el cambio no las

relaciona unas con otras, sino en el concepto de valores; solo después

del cambio vienen a ser valores de uso para el nuevo poseedor que las

ha adquirido atendiendo a su utilidad. Es necesario, por lo tanto,

que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan

realizarse como valores de uso.

Es necesario además que su valor de uso esté demostrado antes de

que las mercancías puedan realizarse como valores; porque solo se

realizan como valores a condición de que se demuestre que el trabajo

invertido en producirlas, lo haya sido en una forma útil a otros; y

esta condición solo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas

atendiendo a su utilidad, en una palabra, la utilidad de las mercancías

solo se demuestra por su cambio.

En resumen, solo cuando son útiles pueden las mercancías presentarse

como valores; si bien deben haberse presentado como valores antes de

manifestar su utilidad. ¿Cómo quedarán satisfechas estas condiciones

contradictorias para los poseedores de las mercancías?

_La relación de cambio origina la forma moneda._

En esta situación las mercancías solo pueden manifestar su carácter de

valor y la cantidad de este si se colocan sobre una base de igualdad

con una cantidad determinada de una cosa útil, cuyo valor esté ya

demostrado. Dos mercancías manifiestan su valor por su comparación con

una tercera mercancía, cuya utilidad, ya reconocida, da cuerpo al valor

de las otras dos. Esta tercera mercancía se convierte en moneda, según

hemos visto en el capítulo precedente. La relación de cambio es la que

origina necesariamente la forma moneda.

El desarrollo histórico de la producción y del cambio ha impreso, cada

vez más, a los productos del trabajo el carácter de mercancías, de

productos para otros; una parte cada vez mayor de objetos útiles se

ha producido intencionadamente para el cambio, es decir, que hasta en

su producción los objetos no son considerados, bajo el punto de vista

de su utilidad, sino como valores. A fin de efectuar el cambio, era

necesario poder comparar su valor respectivo, y no pudiendo hacerse

esta comparación sino mediante otra mercancía, la necesidad del

comercio ha dado así origen a una forma palpable que permite comparar

los objetos bajo el punto de vista del valor.

Esta forma palpable que se adhiere, al principio, ora a una, ora a otra

mercancía, acaba por adherirse exclusivamente, a una especie particular

de mercancía. De común acuerdo, una mercancía especial que se separa

de las otras, sirve para exponer sus valores recíprocos. La forma

natural de esta mercancía queda establecida socialmente como la forma

de existencia del valor, y funciona como moneda, convirtiéndose en

dinero.

_La forma moneda se adhiere a los metales preciosos._

La casualidad decide primeramente sobre qué género de mercancías ha

de fijarse la forma moneda; pero esta forma no tarda en adherirse a

las mercancías que por sus propiedades naturales son más aptas para

esta función social, es decir, a los metales preciosos. En efecto,

todas las muestras de estos metales son idénticas en el concepto de

las cualidades, y solo unas materias semejantes podían tener forma

propia para manifestar el valor, para servir de imágenes palpables del

trabajo humano. Además, como las mercancías, en concepto de valores,

solo difieren por su cantidad, la mercancía moneda debe ser susceptible

de diferencias cuantitativas, a fin de adaptarse a las variaciones de

cantidad.

El valor de uso del oro y de la plata convertidos en mercancía moneda

es doble: además de su utilidad como mercancías, pues sirven de materia

primera para fabricar muchos artículos, tienen una utilidad particular

por su función como moneda.

La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en

moneda, no les da su valor, que ya tenían antes de ser moneda, solo les

da esta forma especial de valor. El hecho de saber que el oro tiene

esta forma especial de valor, la forma moneda, que lo hace susceptible

de cambio inmediato con todas las demás mercancías, implica el que

se sepa cuánto valen, por ejemplo, veinte pesetas de oro. Como toda

mercancía, el oro no puede expresar su propia cantidad de valor sino en

otras mercancías, y basta leer en sentido inverso una tarifa de precios

corrientes, para encontrar la cantidad de valor del oro expresada en

todas las mercancías imaginables.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 30 / 134 题