Joven bardo que encerró poesía
en pagodas de marfil y de plata:
templa el sistro de celeste armonía
y tus sáficos cantares desata...
Suelta al trote tus gallardos bridones
y que escalen la altitud tus corceles,
al concierto de modernas canciones,
bajo un arco de floridos laureles.
Verterás la dulce euritmia del verso
en prestigio de los lares nativos,
cual aroma de grandeza, en el terso
y aureo yelmo de patriotas altivos...
Tu canción sea de triunfos y amores
ante el alma nacional que te escucha:
blancos ritmos a doncellas y flores,
bravos toques a adalides en lucha...!