La gloria de los grandes batallones,
que a la tierra asombró con sus grandezas,
resplandece de nuevo en las proezas
africanas de sus ínclitos leones;
Aún respiran los viejos corazones
que arrullaron al mundo en sus ternezas,
y ante quienes bajaron las cabezas
el orgullo de cien Napoleones;
Aquella intrepidez en el combate
aún existe y vigorosa late
en el alma inmortal de su soldado;
¡La patria, vencedora de cien lides,
abre de nuevo el libro del pasado,
donde vagan las sombras de los Cides!