Hermosa patria mía, amor de mis amores,
¿Sabes porqué mi acento hoy se dirije a tí,
y porqué el más indigno entre tus trovadores
gozoso te contempla con loco frenesí?
Es porque se anonada la ardiente fantasía
ante el recuerdo santo del poema de tu ayer;
es porque sueño verte alta la frente un día,
señora del Oriente, reuniendo por doquier.
Entonces tu alma enseña envolverá tu suelo,
tus plácidos hogares con ella se ornarán,
de oro, de azul y grana se teñirá tu cielo,
y oro y azul y grana tus campos mostrarán.
Tus ínclitos donceles, tus vírgenes amadas
celebrarán ansiosos tu página inmortal;
y temblarán tus montes, rosales, y cascadas
a los melífluos sones de tu himno nacional.
Desde su trono el mundo levantará su frente
para entonar un himno, un himno en tu loor
¡Gloria para la patria ya libre e independiente
que luce a cuatro vientos la enseña tricolor!
Un amor acendrado ¡oh patria! por ti siento.
Tuyos son mis laureles; es tuya mi ilusión.
¡Libre desea verte el claro entendimiento!
¡Libre desea verte el noble corazón!
1913.