A SALVADOR RUEDA

Heraldo de la raza. En turquesa latina

ha modelado España el alma filipina

con rosas de su carne y oro de su pendón.

Por eso, aunque nos vieres malayos por la cara

y morena la frente que el indio sol tostara

somos siempre españoles en alma y corazón.

El pacto hispano-indígena de tres siglos de amores

no fué vana quimera de los conquistadores,

¡con sangre rubricáronle Legazpi y Solimán!

Subsistirá ese pacto, que alientan ideales

de secular cariño y lazos fraternales,

porque lo anhela el pueblo con perdurable afán.

De España es el espíritu de mi nación querida,

es rosa de su carne, pedazo de su vida,

y es de ella el mismo rayo de nuestro ardiente sol.

Corren por nuestra sangre glóbulos españoles

y hasta el sagrado loto nimbado de arreboles

se fecundó en las islas con polen español.

Dí a la matrona ibérica, a la gloriosa anciana,

la que empuñó el gran cetro del mundo, soberana,

que la ama Filipinas con hondo amor filial;

y al cobijarla un tiempo bajo su enseña de oro,

legándole su ciencia y su idioma sonoro,

cumplió ella su sagrada misión providencial.

La cruz del misionero salvó el malayo suelo,

y señaló la ruta que nos conduce al cielo

sembrando en nuestras almas cien rosas de virtud,

y el hierro de Legazpi defendió nuestras tierras

de las piraguas moras en fratricidas guerras

librando nuestra estirpe de horrible esclavitud.

Tú traes, sacerdote ungido por la Fama,

el copón milagroso que guarda sacra llama

a este florón de Iberia del oriental vergel.

Comulgue nuestra alma, hincada la rodilla,

ante el altar del Arte, la hostia de Castilla,

jurando amor a España, ser a ella siempre fiel.

Somos floridas ramas del roble milenario:

conserve nuestra raza el poder legendario,

que trasmitióle España, de su progenie audaz.

Los lazos que nos unen a ella en la ventura,

de religión, de sangre, de idéntica cultura,

son vínculos eternos ¡no se rompen jamás!

No morirá en mi tierra su lengua encantadora

y tras la niebla plúmbea que oculta roja aurora

teñida en sangre y lágrimas, en fiera tempestad,

la patria independiente, ciñendo hermosa aureola,

en español sonoro como bramido de ola

entonará su himno a nuestra libertad.

Octubre, 1915.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 303 / 368 题