Vivir es condenarse a eterno sufrimiento,
llorar continuamente sin encontrar consuelo,
buscar con ansia loca el goce de un momento
teniendo el alma llena de amargo desconsuelo.
Rimar todo un poema entero de dolores,
cruzar todo un sendero sembrado de amarguras,
y, entre penas y llantos y amargos sinsabores,
gustar de un trago toda la hiel de las torturas.
Y si el vivir es sólo sinónimo de pena,
¿por qué nos crió el hado y luego nos condena
a una existencia triste, penosa y dolorida?
¿Es que tal vez el hombre no es digno de otra suerte
Y así es que tiene siempre el dolor y la muerte
por los únicos polos del eje de su vida?