¡Dulces las horas en la propia patria
donde es amigo cuanto alumbra el sol,
vida es la brisa que en sus campos vuela,
grata la muerte y más tierno amor!
Ardientes besos en los labios juegan,
de una madre en el seno al despertar,
buscan los brazos a ceñir el cuello,
y los ojos sonríense al mirar.
Dulce es la muerte por la propia patria
donde es amigo cuanto alumbra el sol;
muerte es la brisa para quien no tiene
una patria, una madre y un amor.