Vé, tierna y fragante rosa,
llena de encanto nacida,
el aroma que en tí anida
a ofrecerla bondadosa.
Cual amante mariposa,
de nieve y carmín teñida,
besa su boca encendida
y en su cabellera posa.
Y díla que en tu pensil,
en bullicioso tropel,
huríes te han reclamado
y beldades más de mil,
y que a todas ellas, cruel,
con esquivez te he negado.