No es mi musa la sílfide aturdida
que corre tras azules mariposas,
ni tampoco es Ofelia dolorida
que pasa desbordando tuberosas.
Es Astarté mi musa preferida,
la que inspira pasiones clamorosas.
Es voluptuosa y es gentil panida
la diosa de mis vidas primorosas.
Es mónada que ríe, canta y llora
con locura de pájaro divino,
de ritmos y de vida sembradora.
Baco la ofrenda cántaros de vino,
e implora Pan, cabe sus pies de Flora,
loco de amor celeste y peregrino.
1921.