(OFRENDA.--DÍA ESPAÑOL, 25 JULIO 1922)
Con lealtad y gratitud sincera,
Unida a tí por irrompible lazo,
el alma filipina, en tu regazo,
Pone un beso de amor en tu bandera.
Perdónala si evoca plañidera
De tu recuerdo el indeleble trazo;
¡Oh! ¡cuán dulce calor el de tu abrazo
Para el que sufre en angustiosa espera!
Mas... escucha sus votos inmarchitos:
Ni del tiempo los cursos infinitos,
Ni el nuevo rumbo de tutela extraña.
Extinguirán en tierra filipina
La fe en tu amor, la fabla cervantina
Ni este grito supremo: ¡Viva España!