No hubo rincón en el mundo en que no ondearas,
Izada por la gloria de una hazaña;
No hubo ciudad ni yermo en que no hablaras,
Con tu oro y con tu púrpura, de España.
Y siempre en lo alto del ideal que enfloras,
Y del amor divino que sustentas,
Te besaron sonriendo las auroras,
Y te escupieron su ira las tormentas.
Pero aún flameas bajo el sol intacta,
Y la gloria que aun contigo pacta
Alza hacia ti su corazón desnudo.
Te reserva más cumbres y más cielo;
Cumbres de amor y honor para tu vuelo;
Cielos de egregia luz para tu escudo!