Correspondencia del Arzobispo con el almirante Dewey sobre la liberación
del destacamento de Baler.
Señor Almirante: La nobleza de sus sentimientos, me da confianza para
interesarle en el asunto que paso á exponer.
En Baler, capital del distrito del Príncipe, guerrea todavía un
destacamento español que era de 40 hombres, el único que en Luzón rehusa
entregarse á los insurrectos. Se sabe que diferentes veces se han hecho
proposiciones de capitulación, que ha rechazado, incluso la última que
para traerlo á Manila le fué presentada por medio de un Comandante del
Ejército español, delegado al efecto por el General Ríos.
Este caso raro no puede explicarse sino suponiendo en el destacamento la
decisión irrevocable de morir antes que entregarse á los insurrectos; y
es que no ignorarán esos valientes y heroicos soldados que cualesquiera
que fueran las condiciones que en la capitulación se estipulasen, no se
librarían por ello de la desventurada suerte que sufren los demás
prisioneros, dada la mala fe y falta de honor de los insurrectos, como
tantas veces lo han demostrado.
Así, pues, no se ve otro medio de salvar á ese puñado de valientes sino
es socorriéndoles por el mar. Baler está situado á poco más de un
kilómetro de la playa y el camino desde ésta al pueblo no ofrece mayores
dificultades; y aunque la playa es baja y movida, dicen los prácticos
que en la estación presente no es difícil el desembarco en ella.
Para esta empresa, Excmo. Señor, de salvar al pequeño pero glorioso
destacamento de Baler, solicito el concurso de V. E.; quien quizá mejor
que nadie sabrá apreciar el mérito de su tenaz resistencia, que á su vez
obliga á buscar los medios de librarle de la dura alternativa de la
muerte ó de caer en opresora servidumbre.
Con tal motivo tengo el honor de ofrecer á V. E. el testimonio de mi
alto aprecio y respetuosa consideración.
Manila 23 de Marzo de 1899.==Señor Almirante, Afectísimo s. s., P.
Nozaleda, Arzobispo.==Excelentísimo Sr. Almirante.
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