TRAGEDIA EN TRES ACTOS

He aquí una de las cosas exceptuadas en el _reglamento para la censura

de periódicos_, y de que se puede hablar, si se quiere, por supuesto.

Ni un solo artículo en que se prohíba hablar de Numancia. No se puede

hablar de otras cosas, es verdad; pero todo no se ha de hablar en un

día. Por hoy, que es lo que más urge, ¿quién le impide á usted estarse

hablando de Numancia hasta que se pueda hablar de otra cosa? Tanto

más ventilada quedará la cuestión. Dado siempre el supuesto de que no

ha de haber _borrones, pena de dos mil reales_; las cosas limpias: el

periódico ha de ser impenitente y pertinaz; sin enmienda como carlista

ó pasaporte. Un artículo de periódico ha de salir bien de primera

vez, que al fin no es ningún _reglamento de milicia_. Dado también el

supuesto de que no se deje usted _nada en blanco_, pena de los dichos

dos mil reales. No, sino andarse dando á leer al público papelitos en

blanco. ¡Sabe nadie lo que se puede aprender en un papel blanco! ¡Dado

el supuesto además de que ha de poder usted ser _elector_, porque al

fin gran talento tendrá el que no ha sabido hacerse una rentita de seis

mil reales!

Abundando en todos estos supuestos, diremos que el teatro estaba casi

lleno en su representación. Parécenos que en decir esto no hay peligro.

Igualmente llena estaba la tragedia de alusiones patrióticas. Mucho

nos gusta á los españoles la libertad, en las comedias sobre todo.

Innumerables fueron los aplausos: tan completa la ilusión, y tantas las

repeticiones de _libertad_, que se olvidaba uno de que estaba en una

tragedia. Casi parecía verdad. ¡Tanta es la magia del teatro!--Otra

cosa que tampoco exceptúa el reglamento es el señor Luna: de éste se

puede hablar, en cuanto á actor, atendido que el señor Luna ni es

_cosa de religión_, ni _prerrogativa del trono_, ni _estatuto real_,

ni su representación es _fundamental_, ni tiene fundamento alguno,

ni perturba tranquilidad, ni infringe ley, ni desobedece á autoridad

legítima, ni se _disfraza con alusiones_, sino con muy malos trajes

antiguos; ni es licencioso y contrario á costumbre alguna, buena, ni

mala; ni es _libelo_, ni _infamatorio_, ni le coge por ningún lado

ningún _ni_ de cuantos _níes_ en el reglamento se incluyen; ni menos

es _soberano_, ni _gobierno extranjero_. Y á nosotros, sí nos atañe,

por el contrario, no dejar este punto de nuestro papel en blanco, so

pena de la consabida de los _dos mil reales_ á la primera, del duplo á

la segunda, y de dar al traste la tercera, que va la vencida. Decimos

esto, porque no nos ha gustado el señor Luna: triste cosa es, pero no

lo podemos remediar. Hay, sí, en él, zelo y buena intención; pero esto,

todos sabemos ahora más que nunca que no basta siempre. Su declamación

en este papel es enfática y poco natural: sus transiciones son duras,

más duras y crueles que una censura. Sensible nos es haberle de decir

nuestra opinión: empero tal es nuestro deber, y en eso no somos más que

los intérpretes del público mismo.

Por lo demás, la tragedia, que literariamente hablando no es de mérito

sobresaliente, ha hecho el efecto que debía hacer una composición,

como ella, eminentemente patriótica. Cada cual se fué á su casa con la

triste convicción de que, en política como en tragedia, lo que más le

cuesta á un pueblo es conquistar su libertad. Es de esperar que tenga

mejor fin la nuestra, por esta vez, que la de Numancia. Á bien que de

nosotros depende.

La decoración última nos pareció muy regular, inclusos los comparsas y

aquellas descabelladas doncellas, que chillaban á lo lejos, huyendo de

los feroces Romanos, y que parecían periódicos perseguidos por algún

reglamento.

El telón al caer se detuvo á la mitad del camino á tomar un ligero

descanso; no parecía sino que caminaba por la senda de los progresos,

según lo despacio que iba, y los tropiezos que encontraba. Tardó más en

bajar que han tardado las patrias libertades en levantarse.

Obras completas de Fígaro, Tomo 2 · 第 40 / 75 题