MELANIA

Nunca medre saya, ni los dientes me aprouechen si no

doy a muchas de muchos vengança oy; o hombres, dónde

esta la fe, la justicia, el natural amor? en el apetito

sin otro miramiento? todo es tierra mala y el artificio

de satan. Estaua en la gloria de Niquea, con los amores

de Amadis, teniendolo por santo, y todas sus palabras

por plata fina, los sueños por reuelaciones; y aora veo

todo ceniza; quisolo Dios assi, y alumbrar mi ceguedad,

vista la innocentia. O traydor peruerso, yo era la Nimpha

de tu fuente por quien offrescias sangre y spirito a

amor? y en vn momento (sin que me viesses que te veya

representar la farsa con otras dos) te alabaste al ayre

y a essas paredes que trayas onze en la rueda; aguzando

para mí más el ingenio, como si fuera furia infernal. Que

por más no fuera que por la sinceridad de mis palabras,

deuieras franquearme y romper por otra parte de la villa.

Bien conosco yo las damas, y aunque no sean principales,

qualquiera d'ellas se afrentara, procurando la vengança,

que nadie quiere ser engañado, ni que otro le prefiera;

grande fue mi sufrimiento, pues no sali luego a dar señal

de tal despecho, mas la razon tiene otra fuerça. Ello

está assi bien; el cauallero d'el ardiente rauia verna

vender sus pollos y spero que no le falten compradores

ni retorno, y que esta ira se conuierta en risa, por el

señor Protheo, dios marino, que llegará a saluamiento.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 365 / 502 题