Dama de merescimiento
a mis ojos más hermosa,
gloria de mi perdimiento,
aliuio de mi tormento,
de flores de damas rosa;
Esperança de perdidos,
ganados en os amar,
pues despertays mis gemidos,
leuantad vos mis sentidos
para que os sepan loar.
Hizo os Dios tan robadora
de coraçones humanos,
que vos quedays por señora
de aquel que os viere a la hora,
y él se queda en vuestras manos;
Y ansi yo, vuestro captiuo,
pues miraros meresci,
con dichosa muerte viuo
y por gran gloria reciuo
por vos me oluidar de mí.
Porque en ver os, si quedara,
fuera de vuestra prision,
a mí mesmo condenara
y de mi poder quitara
este vuestro coraçon.
Porque quien de vos partiere
libre de vuestra cadena,
no sé qué más muerte quiere
que el rato que en sí viuiere
fuera de carcel tan buena.
Ansi quiero que sepays
que no me es de agradescer
por dezir que me matays,
pues más gloria en mí causays
quanto es más mi padescer.
Pues por vos los amadores
tendran gloria en ser vencidos,
venturosos mis dolores,
pues en la prision de amores
soy de los esclarescidos.
Hizo me Dios venturoso
en ver vuestra hermosura;
gano nombre victorioso
donde quier que dezir oso
he volado en tal altura;
porque vista mi baxeza
de quien ve vuestro poder,
mirando vuestra grandeza,
dira que vuestra alteza
puesta en mí se va a perder.
Y ansi ruego no mireys
a vuestro merescimiento,
porque no os apiadareys
deste que morir vereys
en tan dichoso tormento;
Mas mirad la obligacion
que posistes en mirarme,
para quedar yo en prision,
donde pide la razon
que dessee no librarme.
Porque más sere perdido
quanto por mí me cobrare,
y en más gloria soy subido
y más soy fauorescido
si por vuestro me nombrare.
Pues terneys cierto de mi
jamás os poder dexar,
dama más linda que vi,
no os offendays vos en mí
queriendo me castigar.
No me juzgueys lisongero
por dezir que me matays;
que de mayor muerte muero
porque no mori primero,
y esto os ruego me creays.
Y si por esto os paresce
que deueys de castigar me,
dad la pena que meresce
al que por vuestro se offresce,
y luego mandad matar me.
Porque vista la occasion
que tengo para quereros,
fue forçosa mi prision,
obligando mi razon
a ser vuestro luego en veros.
Y ansi vos podeys hazer
como cosa vuestra en mí;
mas si a mí pensays perder
sin a vos en mi offender,
catad que no será ansi.
Mandastes que a veros fuesse
aunque no hauia que mandarme;
que quien vuestro rostro viesse
no es possible no se os diesse
por vuestro, qual quise darme;
Mas mirad lo que mandays
y mirad lo que podeys;
que si la mano no alçays
al tormento que me days,
muy presto me perdereys.
Y aunque pensays que en perderme,
linda dama, no perdeys,
si sin vos podeys hauerme,
facil os es deshazerme,
mas tal no me hallareys;
Porque yo sin vos no viuo,
y en vos no puedo morir,
carcel de libre captiuo,
pena do gloria reciuo,
dónde yre sin vos no yr?
Vos, dama, soys mi esperança,
vos mi muerte, vida y gloria,
vos mi bienauenturança,
vos de mis males bonança,
vos pinzel de mi memoria;
Yo sin vos soy el perdido,
yo sin vos el que más muero,
yo sin vos el mesmo oluido,
yo sin vos el mal nascido,
yo sin vos quien mal me quiero.
Vos sin mí de más valer,
vos sin mí más sublimada,
vos sin mí soys de querer,
vos sin mí soys de temer,
vos sin mí soys adorada;
Yo por vos soy muy dichoso,
yo por vos quien resuscita,
yo por vos vanaglorioso,
yo por vos el más gozoso
que en casa de amor habita.
Y pues tal por vos me veys
y sin vos yo tal me hallo,
ni vos mi muerte querreys,
y aun dezir que no podreys
matarme, oso affirmallo;
Lo vno, pues vos hallays
en vos, dama, mi viuir;
tambien porque os engañays
si de nueuo vos pensays
matar mi viejo morir.
Por tanto, mi nueuo amor,
despida mi nueua muerte
tu grande nueuo fauor,
contra mi nueuo dolor,
de nueuo causado en verte;
Y aunque yo por verte muero,
más muriera en no te ver:
que aunque asi muero, no muero,
pues muero al viuir primero
que viui sin tuyo ser.