FLORIANO, POLITES, MARCELIA, LYDORIO.

[_Flor._]--Dime, mi señora Belisea, qué es lo que me

embias a mandar que haga de mi tan penada vida? por

ventura es tu voluntad que yo muera? Ay, que no puedo

persuadir me a pensar que a tanta hermosura acompañe

tanta crueldad, pues que yo tuyo so, por ti viuo, en ti

confio, tú sola eres mi señora, mi vida, mi esperança,

mi gloria y mi consuelo. Por tanto, no seas engañada en

el querer matar me, pues sabes que nadie deue aborrescer

sus cosas; o si no, será possible que mis males hallen

algun remedio de ti, que sola me lo puedes dar? ay,

que aunque a mí parezca que nada te merezco, muy arduo

[es] este remedio, y muy cuesta arriba este camino para

llegar mis meritos a ti; pero a ti es muy facil, y

aun a tu honra muy conueniente. Porque de otra manera

podrias cobrar renombre de cruel contra los pobres y de

matadora de los tuyos. Ay de ti, Floriano, que destos

dos extremos, el primero temo por mi baxeza, pero haze

me esforçado tu misericordia, benignidad y nobleza; y el

segundo, teniendo mi acorro por impossible, no puedo no

me alegrar con tu potencia que en mí y de mí puede llegar

me a la muerte y llegar me a la vida. Y mira, angel mio,

quánta representacion de tu majestad y potencia ay en mi

entendimiento, que en saber que viene la mensajera de

mí tan desseada, por venir de tu parte, y hauer estado

contigo (que en mí lo siente ya) me alegro. Pero con

esto, en representar se me tu majestad y merescimiento, y

en tornar a mirar mi baxeza, y en pensar que te embié a

pedir mercedes con ella, y en acordar me que, con no te

merescer seruir, antes te he desseruido, teme este ya tan

tu llagado mi coraçon alguna aspera respuesta. Porque,

aunque merescida de mi atreuida locura, pero occasionado

por tu gran hermosura, como discaydo con la vieja llaga

de tu amor, temo nueuo golpe de disfauor, con que, yo

muriendo, no podré publicar me por tuyo, que es lo mesmo

a ti, y tú serás llamada ingrata y cruel y matadora de

los que no supieren que quisiste que yo muriesse, y

queriendo pudiste, y podiendo lo heziste, y hecho fue

tu voluntad; y en ser tu voluntad, es ello bien hecho,

y de mí por tal acceptado desde agora. Y porque si esto

de ti se dixesse el daño de tu abatimiento era a mí muy

principal, mejor será que yo me mate, antes que venga mi

muerte embuelta en tu aspera respuesta, porque entonces

a mí seria pedida mi muerte como el que mató cosa tuya.

Pero qué digo? que yo no puedo sino confessar que tú, mi

señora Belisea, me das la vida, y bien sé que yo no puedo

matarme sin tú querer, y si tu querer yo hago, gano gran

gloria en el premio de tu amador. Y pues yo aun no he

hecho obras por donde ya presumidamente te pida gloria,

quiero aparejarme a mayor tormento, para que más crezca

mi merescimiento. Pero solo quiero, mi señora Belisea,

que mires a que, con esperar a la mensajera que espero

y desseo, no puedo tanto esforçar al tan llagado mi tu

coraçon, a que no ponga de temor grande pasmo a los

interiores sentidos, y el entomescimiento que agora todos

mis miembros sintiendo, no puedo seruir me de más de sola

la lengua para el pregonar tu majestad y mi temor, y de

los ojos para llorar mi culpa, y de los sospiros para

manifestar a todo el mundo mi pena.

_Pol._--No has mirado quán largo razonamiento tan dulce

ha hecho? y qué razones tan sentidas? y qué plática tan

bien trauada? y qué sentencias tan claras pronuncia su

lengua en la tan gran obscuridad de su tenebrosa pena?

_Mar._--Todo lo he sentido, y de todo me he holgado; y

conduelo me de ver quán obscuro le tiene la pena, que no

basta la claridad exterior a le alumbrar, para que ni nos

aya visto, ni nos verá, si no le despertamos. Y pues que

ya tú sabes y te he contado en lo a ti tocante todo lo

que allá passé, con te auer dado respuesta de lo que me

encargaste, como acabas de oyr, agora será bien me dexes

dar a tu señor el despacho de sus negocios, pues que aun

tambien los sabes ya antes que él.

_Pol._--Pues mira que tractes con él que si fuere me

lleue por compañero, porque más te tenga que seruir.

_Flor._--Pajes, quién habla ay?

_Mar.-_-Dexame, que yo quiero responderle. Yo soy, mi

señor Floriano.

_Flor._--Y quién eres, que me has despertado del sueño de

la vida, en la contemplacion de mi gloria?

_Pol._--Mira, señor, que es Marcelia.

_Flor._--Quién dizes?

_Mar._--Calla tú, dexa me con él. A, señor, oye me lo que

tu señora Belisea te manda responder.

_Flor._--Belisea? es mi esperança, es mi señora, es la

que me resuscita. Ya, ya, bien te veo, bien te conozco;

bien sé que eres tú la mi Marcelia, la llaue de mis

secretos, la que me trae algun magnífico don del thesoro

de mi gloria. Sienta te en esta silla par de mí, y cuenta

me cómo te fue en el camino? qué tanto ha que veniste?

qué me traes negociado?

_Mar._--No cures de saber el gran afan y peligro de mi

persona, y la afrenta y deshonra que siento ver me con

tan ruynes sayas parescer delante buenos. Pero porque a

más que esto me obliga tu seruicio, y ni tan poco ha de

parar mi buena solicitud en esto, sepas que aun te vienen

grandes y buenas nueuas debaxo de estas tan pobres y

viejas ropas que cubren estas carnes peccadoras.

_Flor._--Anda, mi buena amiga, que si tú tienes buen

cuidado de cumplir tu promesa en mi seruicio, yo no

me oluido que te empeñé mi palabra en el gualardon,

mayormente en lo que más publica tu necessidad. Pajes,

quién está ay?

_Pol._--Señor, yo estoy.

_Flor._--Ve corriendo al camarero, que luego haga venir

el sastre que me corta mis ropas, y al camarero que venga

aqui con él y con el refino que él tiene, para que luego

vistan de pies a cabeça de todas ropas a mi Marcelia a su

voluntad.

_Mar._--Señor, cata que ni yo me desnudaré mis harrapos

ante ti, ni tan poco ay tiempo para tanta larga, pues tú

tienes en qué entender con lo que yo te dire que traygo,

y aun yo ya harta razon de yr me a desayunar a mi casa,

si hallare con qué, pues desde antes que amanezca me

occupan las estaciones de tu seruicio.

_Flor._--En todo veo que me vences de razon. Pues anda,

paje, al camarero, que te dé ocho varas del refino, y

lleuar se las has a casa desta dueña, y acompañar la has

quando se vaya.

_Pol._--Señor, voy a entender en ello.

_Flor._--Agora, pues, me di qué me traes, pues ya tienes

lo que tú pides.

_Mar._--Y aun por tanto dilataré yo agora la cura, por

sacar para las mechas.

_Flor._--Qué dizes de sospechas? y sacame ya de pena, si

no quieres verme morir entre tus manos.

_Mar._--Que digo y te dezia, sino que no me entendiste,

que pierdas essas penas y no tomes sospechas de ya morir,

pues que de cierto tu señora queda buena. Dire más?

_Flor._--Mucho es esso, pero di me lo que me ha de dar o

quitar a mí la salud.

_Mar._--Yo fuy por tu mandado a ella, y la vi, y hablé en

su camara, estando ella en su cama; quieres más?

_Flor._--Ay, que sí querria, hasta topar con que me

sanasses.

_Mar._--Pues más sabras que hizo por ti, que le di tu

carta en sus manos, y la tomó con harta alegria, y la

leyó con harta aduertencia.

_Flor._--Ya, ya, agora pongo dubda en lo que dizes, pues

deue ser dicho para consolarme.

_Mar._--No me hagas mentirosa, señor mio; porque si ansi

me afrentas, callaré lo de mas, que es el todo.

_Flor._--Y qué más, mi Marcelia?

_Mar._--Que ella te ama, y con holgar de tu salud (porque

no la osé dezir que no quedauas bueno) aun me mostró gran

pena porque te tomé el anillo suyo; porque pensó que yo

te lo auia pedido, y que aun tendrias necessidad de él.

_Flor._--Ay, mira, hermana, quál estoy: no me engañes

ansi con cossas tan no de creer.

_Mar._--O perdido de hombre, y qué haze de llorar de

alegria! qué hará quando se halle ante ella?

_Flor._--Pues qué me respondes, qué me hablas?

_Mar._--Que aun traygo más.

_Flor._--Pues mata me luego, que yo te perdono, o no me

detengas.

_Mar._--De matar te me guardará Dios, porque me mataria

Belisea, que por tu enamorada tomó la esmeralda tuya. Y

porque le dixe que la quitaste para embiarse la del tu

braço del coraçon, ella luego la puso a su muñeca del

braço siniestro.

_Flor._--Agora te digo que me has de veras puesto con

escrupulos de tu verdad, aunque me perdones.

_Mar._--Cata, señor, que tomes las palabras como se

dizen, y que hasta agora no te he dicho cosa que

desembuelta no la halles por verdad. Y aun por la dubda

que has puesto, si algo no me das, no te dare otra cosa,

con que veas quánto deuen tus mercedes grandes a mi baxo

seruicio.

_Flor._--No me calles cosa, que quanto tengo es tuyo.

_Mar._--Señor, aunque dizen que quien todo lo concede

que todo lo niega, no pienses que pretendo pedirte, sino

solo encarescerme; pues porque me pagues la hechura del

vestido que me das, te diria...

_Flor._--Haz me ya bienauenturado y toma esta bolsa con

lo que en ella ay, que deue ser poco.

_Mar._--Pues toma tú esto mucho de mí: que te manda tu

señora la vayas ver y hablar al jardin de su casa.

_Flor._--Qué dizes?

_Mar._--Que sea esta noche, y muy a tu recaudo y su honra.

_Flor._--Cata que no pienses de me dizir esso por pensar

que te di de mala gana la bolsa, para contentarme.

_Mar._--Si tú me la das de buena, yo lo tomo y la lleuaré

de mejor, y torno a dezir: que te aguardará a la vna de

media noche, ésta que ya viene, en el su jardin, con sola

vna su donzella llamada Justina, de quien sola se fia;

y no quiere que entre allá contigo sino solo aquel paje

que allá sueles embiar con tus mensajes. Y doy te por

seña que toques tres vezes passo a la puerta del jardin

que sale al campo, y por ay te daran entrada, o si no

por donde el paje que te digo te guiare por las paredes,

aunque te auiso que me auisaron de que son muy altas por

la parte de dentro; y en lo demas harás allá como vieres,

y mira que no faltes.

_Flor._--Faltar me ha la vida antes, y aun será bien

asegurar te con yr desde luego.

_Mar._--Cada cosa tiene sazon en su tiempo, y ansi le

tendra que tú comas agora, y a mí me dexes yr a ver si

hallare qué en mi casilla. Y en esto entiende luego, por

que te esfuerçes y reposes y estés a punto para la hora,

que cata dó viene el paje que embiaste y el camarero con

él.

_Flor._--Lydorio, lleuen a essa dueña el paño, y vaya se

con ella quien la acompañe, y den me luego de comer a mí,

y a ella le manda de comer de lo que para mí ay guisado,

porque te digo que ella lo meresce mejor que no yo. Y tú,

amiga, ve con Dios, que quiero obedescerte en comer.

_Mar._--Pues haga te muy buen prouecho, que yo me voy de

tu licencia. Allá quedarás agora, que a tales empellones

presto echaré yo el mal pelo.

_Lyd._--Cata ay, señora Marcelia, el paño lleua esse

paje, y mira si quieres más compañia, que luego te mando

el comer a punto.

_Mar._--Señor, basta este paje, y todo lo de más te tengo

en merced, por el cuydado de tu parte puesto con tanta

liberalid[ad].

_Lyd._--Pues ve con Dios, que torno a entrar a Floriano.

_Mar._--Agora pues, hermano Polytes, alarga el passo

para mi casa, que allá te podras quedar a comer. Y por

el camino (aunque haga de mi daño) te contaré lo que

passé con Justina; aunque bien veo que tienes razon de

amar tal joya como aquélla, aunque tan poco le tienes en

aborrescer nos acá.

_Pol._--Pues vamos por la calle, entendamos en andar, y

allá entenderemos en deslindar esso.

_Mar._--Bien dizes, andemos.

_Lyd._--Agora que es yda esta embaydora (que tal me

paresce esta muger) quiero ver qué tal queda de sus manos

Floriano, que ella bien deue de yr medrada de la mano

rota dél. Que más ha medrado ésta con dos passos del

diablo que ha dado, con treynta embustes que le trae,

que gana vn fiel criado antiguo en toda su vida, echando

la hiel, siruiendo honesta, y christiana, y lealmente.

Bien paresce al descubierto la diferencia de los señores

de nombre del mundo al señor de verdad del cielo, que

el del cielo gualardona por justicia y misericordia a

cada vno como meresce; mas los señores del mundo todo es

por passion y affection su dar, porque si han de hazer

vna obra pia, vna restitucion, vna limosna, un pagar de

acostamiento reçagados y aun oluidados, nunca hallan

con qué: siempre se hazen tan pobres, que quiebran las

alas del atreuimiento a los que les querrian pedir.

E ya que les obligue la necessidad o les cargue la

consciencia, o se atreua el confessor a molestar los

que paguen lo que ansi deuen, no daran el tercio que

deuen al que les pide. Y pagan lo al criado al cabo de

ochenta peticiones, y aguardar de sazon, y tiempo, y

oportunidad, con vna librança en vn mercader, que con

sus mohatras os lo paga en paños, y al doblo de lo que

vale. De manera que el señor queda él adeudado al doblo

con sus cambios y recambios, y vos quedays burlado con

la ruyn paga; y vos triste y descontento, y el señor

rostrituerto, y el mercader con ganancia de entramos, y

borrando cuentas, y riendo se de los necios palacianos.

Pero saliendo de aqui, si los señores han de hazer vn

banquete, vna justa, vn serao, vn mostrarse a las damas,

entonces ay abundancia: entonces ay qué dar a truhanes,

a alcahuetas, aunque no se cómo lo hauran don Dios, que

les dio más de que den cuenta. O vanidad tan conoscida, y

tan aborrescida, y tan seguida! que sean los hombres tan

prestos y tan a punto al seruir a vn señor mundano, y a

Dios, cuyo es todo, y quien lo da todo (lo que algo es),

le siruamos con lo menos. Y aun vn poco bien que hazemos

en su seruicio es tan cacareado como el hueuo que pone la

gallina, y queremos que sea tenido en mucho, y que nos

lo loe el mundo, y nos lo pague Dios, y muy bien pagado!

aunque no sé si se compadesce con nuestra floxeza esperar

gran paga de Dios con la loa del mundo. Pero cata, cata,

y qué gallardo sale Floriano; bendito sea Dios, que ya

nos le dexa ver por acá!

_Flor._--Qué hazes, Lydorio?

_Lyd._--Señor, allá yua a entrar, que despedi el recaudo

de aquella dueña como mandaste.

_Flor._--Bien heziste, que lo meresce muy bien; pero

dime, tienen puesta la mesa en la sala de los azulejos?

_Lyd._--Señor sí, y aun creo que esperan ya con los

platos.

_Flor._--Pues vamos, que mientras como te contaré, si no

ay gente de tabla, mi buena alegria, y tambien para que

entiendas en adereçar lo que aurá de ser necessario.

_Lyd._--Señor, presto estoy a tu seruicio y voluntad;

vamos, que poca gente haurá oy de tabla, porque es ya tan

tarde, que más es hora de començar adereçar de cena que

esperar aun por la comida.

_Flor._--Pues antes que sea más tarde, voy á comer, más

por necessidad natural que por voluntad del appetito.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 282 / 502 题