BELISEA, JUSTINA.

[_Bel._]--O donzella triste y la más sin ventura de las

mugeres! Ay de mí, que no sé en qué han de parar estas

mis vascas: que si quiero dar alguna razon de mi mal,

no la conozco, ni la alcanço; si propongo dissimularlo,

no es possible. Mi recogimiento, mi honestidad, mi

limpieza me hazen no saber cómo pueda, ni ose, ni sepa

hablar la lengua lo que el afligido coraçon le manda.

Pues la razon acompañada de mis antiguas virtudes me da

sofrenadas para que lo que la concupiscencia platica y

representa a mi memoria, mi limpia voluntad lo despida,

y mi castidad lo destierre, y mi honestidad lo huya,

pero ay de mí, que con la memoria de aquel cauallero

me siento muy acouardada y perezosa y soñolienta a la

virtud. Ya mis desseos dan lugar a mi entendimiento para

que se esté ceuando en su contemplacion, mis ojos lloran

por verle, y todos mis sentidos exteriores pierden su

officio para no estoruar a las potencias interiores que

se harten, y ceuen, y sustenten en aquella meditacion que

la voluntad toma por final descanso. Y esta meditacion

y esta gloria no me prouiene sino de parte de aquel

cauallero: que mi voluntad ansi le ama, que manda a

mi memoria no partir de sí, aunque mi honestidad algo

resista; pero no como de primero, porque ya se halla muy

debilitada de sus primeras fuerças. Pero grande es mi

mal, pues ansi me siento affectionar a lo contrario a mi

honestidad y honra, y pues ya la razon en mí predomina,

quiero obedes er y seguir tras la sensualidad, y ansi

sanaré lo acessorio, que es el cuerpo, con la muerte de

lo essencial, que es el alma. Determino me de no lleuar

tanto mal a solas; pero descubrirme a Justina, para que

como cuerda me encubra, y como fiel y libre de tal rauia

me busque algun remedio, o a lo menos aliuiarme en algo,

pues el mal conmunicado con el amigo se disminuye, y el

bien y alegria cresce.

_Just._--Grande es el mal de Belisea, pues ya discae

la guarda de su honestidad; y pues ella (como he oydo)

quiere comunicar me sus cosas, quiero le salir al camino,

porque, yo preguntando a ella, tenga occasion de me lo

dezir con menos empacho. A, señora, qué hazes a solas?

por tu vida que te pongas a esta rexa deste jardin, y

oyras el armonia de las aues con el frescorcito de la

noche. Y mira que andas muy descaida y te haze daño toda

soledad y tristeza, porque dizen que el espiritu triste

seca los huesos, y el ánimo jocundo haze la edad florida.

_Bel._--Ni yo puedo tener atencion a la armonia de las

auezillas, por tener yo como absortos y muy occupados los

sentidos en la contemplacion del suaue sonido que hazen

mis pensamientos en la cosa que más me deleyta. Y tambien

no pienso que ay mal que mal me haga, pues tengo vn mal

que con le tener por gran bien, me tracta de muerte.

_Just._--Veo te tan agena de ti, que no sé qué te diga,

mi señora.

_Bel._--Ay, Justina, qué gran llaue de mi mal tocaste,

que es no estar yo en mí. Y pues te tengo por secretaria

de mis congoxas, las quales dan exterior muestra y muy

clara de no ser yo la que gouierno en mí mesma, excusado

será callar lo que querria saber dezir te.

_Just._--Esso, pues, si mandas me aclara cómo sea ansi

que no te gouiernes tú a ti mesma, aunque bien sé que

Dios es general causa y concurso de todo acto de vida; y

ansi él es el que en nosotros nos gouierna. Pero junto

con esto proueyó al hombre (sobre todo otro animal)

de vna razon discursiua, que al hombre gouierne como

un ayo, guiandole a la conseruacion del natural ser y

vida, y junto con esto para encaminalle en el camino de

la inmortalidad de gloria. Y a este amor y para este

gozo inclina Dios al hombre como para el fin porque fue

criado. Y ansi la concupiscible voluntad o potencia

regulada por la razon inclina y guia y lleua al hombre

para Dios por vna manera de fuerça de amor.

_Bel._--Pues bien sabes tú que vna de las obras de essa

virtud que tú llamaste concupiscible, que al hombre

inclina a buscar descanso, es el desseo. Y desseo no es

otra cosa saluo vn querer el hombre lo que no tiene.

_Just._--Oydo he que esta virtud concupiscible tiene

obras en tres maneras, que son: desseo, gozo y amor. Y el

desseo, en quanto obra desta virtud, encamina el bien con

voluntad de delectacion.

_Bel._--Tú me vendras a lo que yo digo; por manera, que

el desseo ha de ser de delectacion, y de cosa que la

persona que dessea no tenga. Y porque yo querria lo vno,

y lo otro me falta, de aqui es que por buscar el tal

bien con delectacion o gozo, amo el oluidarme de mi, por

acordarme de...

_Just._--Dilo, dilo, mi señora, que yo tambien soy muger.

_Bel._--Ay, Justina, que ya bien veo que ha de poder

más en mí la necessidad que la honestidad. Y pues son

escusados contigo rodeos, sino que sepas que ha querido

mi ventura que desseo ya oyr nombrar el nombre del que tú

me trayendo algunas vezes a la memoria, fuiste retrayda

de mí, como perseguidora de mi libertad, la qual yo he

perdido.

_Just._--Cúyo nombre, mi señora? el de aquel buen

cauallero Floriano? Ay, Jesus, y cómo desmayas ansi?

_Bel._--Porque enflaquescen ya las virtuosas fuerzas

de mis castos y limpios desseos y firmes propositos, y

leuantan su estandarte en mi homenaje muy victoriosos mis

enemigos malos desseos con la memoria de ese cauallero.

Al qual por vna violenta fuerça que me haze la virtud

concupiscible (de que me hablaste) soy forciblemente,

queriendolo yo, lleuada y compellida a le dessear y amar,

y no sé cómo, ni de dónde, ni en qué, ni por qué, ni para

qué.

_Just._--A la fe, esse tal concupiscible apetito no

le baptizes ansi, que no se llama desseo, porque el

desseo, en quanto es obra desta virtud, si es guiada por

la imperante razon, llámase como tú le llamas desseo.

El qual ordinariamente se toma por cosa buena y de

virtud. Pero quando al tal apetito le faltan estas tales

condiciones, no se llama desseo, ni lo es.

_Bel._--Pues yo nunca le supe en mí otro nombre.

_Just._--Pues mira, señora, que te auiso que quiero que

sepas, o ya que lo sabes (hablando más claro), que al

tal lo llames de oy más amor, o porque mejor en ti le

conozcas, y conosciendole le aciertes el nombre, porque

trae en ti desordenacion de la voluntad y va perdiendo

el amor de la virtud, tambien tú en ti le quita el tal

nombre, y llama le amores. Y perdona me que voy poniendo

la habla en singular en ti, que no lo digo sino para

declarar mi intento, y no para injuriarte ni darte pena.

_Bel._--Anda, que ni me das pena, ni aun siento injuria;

porque no sé por qué llamas a un acto solo de amar nombre

de muchos, que es amores; que aunque me paresce que

aciertas a lo que yo siento, pero no me declaras lo que

yo entiendo.

_Just._--Puesto que no lo podré mejor que tú dezir

como más sabia ni experimentada, pero por hazer lo

que me mandas dire lo que supiere, como más libre y

desembaraçada de tal dolencia.

_Bel._--Y qué dolencia es ésta?

_Just._--Diz que el desorden que acarrea la declara ser

vna enfermedad spiritual, propiamente mal de la voluntad,

y esta ponçoña ciega endereça sus venenosos rayos contra

los ojos del alma, que son el entendimiento. Y ansi diz

que pintan sin vista el amor, porque vno de sus effectos

y daños que haze en el paciente o herido es ceguedad de

entendimiento.

_Bel._--Mucho me huelgo en te oyr hablar tan

delicadamente; pero querría me declarasses más qué cosa

es esse amor.

_Just._--Señora, si lo dicho no basta, la experencia

(según voy viendo) te sacará maestra en lo de más.

Porque ni para entender tu mal he menester maestros,

ni consiento que más te hagas fuerça a ti mesma en me

descubrir tus penas; porque sepas que estoy muy al

cabo de lo que es, y tambien presumo lo que ha de ser.

Y ansi te prometo buscar aliuio a tu mal y alegria a

tu tristeza, y despues tomarás tú el remedio que tu

enfermedad pidiere y a ti paresciere mejor.

_Bel._--Gran consuelo es esse; pero cómo lo cumpliras?

_Just._--Embia, señora, a llamar la que tramó la tela,

que essa mesma la texerá.

_Bel._--Por tu fe que, pues no soy ya la que solia, y tú

dizes que mi mal cegó el entendimiento, que no me hables

por figuras lo que quisieres que te entienda.

_Just._--Digo que mandes por Marcelia, que podra hazer

mucho a tu caso. Ya bien me entenderas, y entiendes que

te entiendo.

_Bel._--Ay, mezquina yo, que ni me deues dezir lástimas,

ni querria me diesses pena sobre pena. Y si quieres

dar me la con que más me aliuies, dame la muerte. O si

quieres granjear me la vida, trae me á Marcelia, y muy en

secreto y muy en breue, porque no espero llegar a la luz

de mañana.

_Just._--Pues tanto te congoxas por lo que luego no será

possible hazer se, te quiero, por aliuio desta noche,

descubriendo mis secretos, fiarme de ti, aunque como

señora mia me deurias castigar mis defectos. Y sabras

como a gran importunidad de aquel paje de Floriano, del

qual como su muy allegado él se fia, le mandé me viniesse

hablar esta noche por vna destas rexas, y ha de ser de

media noche arriba, quando el sueño asegura las partes;

entonces le podras hablar sin que te conozca, y saber dél

lo que quisieres, pues ya viste que fue con su señor a

Prado.

_Bel._--Ay, Justina, que si yo (como te he dicho) me

gouernara a mí mesma, ni tú en hazer esso sabiendolo yo

me fueras sin castigo, ni aun de ti jamas confiara cosa.

Pero agora, ya que yo quiera soltar la lengua en el

retraerte, sabiendo que hazes mal, la voluntad me manda

que te dé licencia para no más del honesto hablar, con

que se haga lo que tú has dicho de mí sin quiebra de mi

grauedad y dislate de mi honra.

_Just._--Anda, señora, que Dios mediante no se tractará

cosa que mal lustre tenga, porque ni yo lo haria, ni las

rexas darian lugar a que las voluntades se comuniquen,

por más de las lenguas en el solo parlar. Y tú yendo

dissimulada sola le podras hablar, o si no, yendo

conmigo, dexa hacer a mí como allá verás...

_Bel._--Pues que yo ya no puedo guiar me a mí sin errar,

quiero errar por tu parescer, y hagase como tú ordenares.

_Just._--Pues tú dexa hazer a mí y entrate a entender en

cenar, porque te recojas más antes, y ansi daras lugar a

que las mugeres anticipen la hora del dormir, e yo tenga

más desembaraçado lugar para lo que quiero, y tú más

segura tu grauedad y honra.

_Bel._--Pues que hemos de procurar euitar toda occasion

de mal sospecha, quiero hazer lo que me dizes. Di que

enciendan velas y entiende en que se me dé de cenar

quando te paresciere hora; y mira que dexo en tu

prudencia mi gouernacion.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 261 / 502 题