LETRA

Es mi pena tan sobrada

quanto en mi falta poder

del poder do esta encumbrada

la gloria de mi querer:

que aunque sobra mi perder

a qualquier mal desta vida,

_no hay pena más merescida_.

_Lyd._--Bien dizen los philosophos que la vexacion o

necessidad[660] (si no se toma con sobradas fuerças)

que abiua el entendimiento, y que los amores hazen

eloquentes aun a los mudos. Entrar quiero, que no es

razon de no comunicar contino con vn hombre de tan

viuo entendimiento, y tan claro juyzio, y tan buen

razonamiento; y tal, que aunque enferma y daña a si,

aprouecha a los oyentes.

_Flor._--Está alguno ay fuera?

_Lyd._--Señor, agora llego yo a ver si mandauas alguna

cosa.

_Flor._--Quiero, si tú me quieres bien, que me ayudes a

dar fin a mi tan penada vida.

_Lyd._--Quitar la querria yo a tus enemigos y dar te la a

ti, y todo descanso, si en mi mano estuuiesse.

_Flor._--O, qué bien dizes si estuuiesse en tu mano:

pues quiso Dios que mi viuir pendiesse de Belisea, y mi

muerte está en su querer, y mi descanso en su libertad,

y mi salud en su deliberacion y aluedrio, y todo mi bien

en su disposicion. Pues tiene vniuersal dominio en este

inferior mundo que da habitacion a los mortales.

_Lyd._--Mira, señor, que hablas fuera del lenguaje de la

fe, que affirma (como es ansi) ser Dios principio y causa

y gouierno de todo lo causado, inferior y superior.

_Flor._--Dime, Lydorio, tú no sabes que en el disponer

de las cosas subjectas al criador, que es Dios, y a las

celestes influencias, que ay causa primaria y general,

que es Dios, y causas segundarias? y no sabes que a estas

que llamamos secundas causas, con darles Dios poder

de influir sus qualidades en lo elementado, tambien a

las veces les dexa el gouierno de algunos particulares

effectos: para que despues del concurso general de Dios

estas segundas causas se puedan llamar principio o causa

en algun compuesto?

_Lyd._--Sé bien que, segun philosophia, algunas vezes

causas segundas produzen algun compuesto, pero con tanto

que el tal ser dependa del de la primera causa, que es

Dios, como paresce al sentido que la reuolucion del

sol y planetas y elementos produze la alegria de los

campos en la seca tierra, trayendo el verano. Pero todo

esto y otros effectos que haze la influencia del sol lo

dispone aquel primer principio que todo lo crió con la

palabra. Pero esto a qué fin: para prouar tú, señor, que

vna muger, que en género de criatura es menos perfecta

que tú, te pueda ser causa de vida ni alegria, ni las

demas qualidades o accidentes que en ti pueden causar

las celestes influencias, que como segundas causas te

disponen a lo que Dios te quiere inclinar y ordenar de

ti? Ansi que no sé cómo puedes dar a tu señora poder de

algun effecto causal.

_Flor._--Aunque auia otras cosas que resultan de tu

departir, a que te podia responder, reprouando tu hablar,

en ser (si fuesse como dizes) menos perfecta mi señora o

no, porque sé que el tú dezillo fue solo yerro de lengua,

callando en esto, passo a lo que de principal dudas cómo

sea mi señora la que despues de Dios disponga en mí

su querer. Ya sabes que en quanto mi sér sea deriuado

de Dios, del qual no menos emana mi señora, que ansi

entramos (aunque en gran desigualdad) tenemos respecto a

Dios como primera causa y hazedor. Pero yo, que conozco

que todo quanto en mí puso Dios lo puso con obligacion y

debaxo de condicion que fuesse gouernado por mi señora,

ansi por no faltar de la ley natural como del querer de

Dios que en mí quiso esto, quiero, y amo, y desseo, y

adoro a Belisea.

_Lyd._--Ay, por Dios, señor, que te moderes en tal

desenfrenamiento de hablar: pues basta ser ella muger y

tú ser hombre.

_Flor._--E aun como hombre y tan buen entendimiento y

ley como tú me dizes, conozco bien lo que affirmo ser

ansi. Porque ni tú en ello para me incusar tienes razon,

ni yo excusable excusa, sino confiesso que consiste mi

felicidad en la memoria de Belisea. Ansi es, y ansi lo

affirmo, y ansi lo confiesso. Agora di contra mí todo

lo que te pluguiere, pues me conosces ya bien firme en

la fe de mi señora. Y aun más te digo, que si el sér

de hombre dize perfection (como tú dixiste), que en

ninguno la ay tal ni tanta como en mi señora, que para

mayor manifestacion del poder de Dios, que puede poner

las perfectiones donde quiere, y como le plaze, por

particular priuilegio fue hecha muger y en ella asentó el

criador sus perfectiones, y la comunicacion de las mias y

el retracto de las del orbe.

_Lyd._--A la fe, señor, guialo como te plaze: pero la

necessidad haze conoscer quién sea el varon para tener

ánimo generoso, y en esto muy al descubierto discrepa el

varon de la hembra. Porque en tener buen dezir, buena

muestra, dorados meneos, en presteza de lengua, en viueza

de juizio para de repente, mayormente para mal; en pensar

insultos, en inuentar trayciones, en hablar maldades, en

descubrir sotilezas de engaños, en forjar mentiras, en

hazer embaucamientos, en querer abominaciones, en cometer

insultos, en tractar adulterios, en dessear homicidios,

en amar crueldades, en tener soberuias, en affection

de glotonias, en sin freno en luxurias, en caminar por

estremos, en querer siempre la suya en pie, si me dizes

que en estas y otras tales consiste el ánimo y fuerça o

perfection del ser varon, pocos varones ay tanto como

ellas, si a lo menos no en el ser natural, en el ser

vicioso.

_Flor._--Anda, que essas vniuersales siempre admiten

algun excepto. Y aun tambien como la perfection de que

tú dizes ser dotado el varon ha de ser de género de

virtudes. Y vemos comunmente auer más bondad moral en

las mugeres, quanto más que algunas van en la cumbre en

esto; y ansi lo está mi señora Belisea en todo atributo

de bondad.

_Lyd._--Bien te confiesso, señor, que a lo comun las

mugeres son más deuotas, más rezadoras, más estacioneras,

más molles de coraçon para en quien se imprima la piedad,

y de entrañas más compassibles y tiernas para con los

affligidos, y más sermoneras, y finalmente más ductiles

para ser persuadidas a deuocion y a la virtud exterior.

Pero esto las que no lo hazen de fingido hazenlo porque

Dios y naturaleza las hizo subjectas, y a los hombres más

libres. Pero ansi como son blandas para la impression

del bien, ansi son tambien más flexibles al mal. E la

que cae de veras y al descubie[r]to, más daño haze que

vn hombre; por la inclinacion que puso Dios y naturaleza

para la amar, y amandola seguilla, y siguiendola

imitarla. E tornando a mi intento sin dezir de ninguna

en especial, hallarás muchas veces grandes maldades e

insultos e embustes debaxo de las largas y honestas

tocas y faldas. E ansi dize el vulgar: que grandes males

encubren faldas. Porque si las miran a defuera yendo

parescen vnas senadoras, con gran grauedad de cuerpo y

con gran terneza de pies, y descaymiento de piernas:

que paresce que han menester cuentos para se tener como

casa vieja, y ver las heys con vna grauedad y serenidad

de rostro, que no ay que pedir más ni que poder tachar.

Pero tengan lugar y tiempo y libertad y occasion (o si

no, ellas la buscan) que alli os digo yo que no ay (en su

possibilidad) gamo por collados, ni hardica por montes,

ni conejo hasta el viuar, ni pega de rama en rama, ni

rebeço de peña en peña, que ansi se desembueluan. Y aun

si ay arboleda o frutales, que no ay mona tan trepadora,

ni oruga tan destruydora. Pues a los hombres que las

han de sustentar son tan costosas, que si las quieren

complazer, todo el tiempo se yrá en daca el verdugado,

la saboyana, la vasquiña, la mantillina, el volante, la

toca, la gorguera, la crespina; finalmente, no ay más

que decir, pues no se acabará de escriuiar (_sic_) lo

que ellas jamas acaban de imaginar e inuentar e vsar

y engañar. Pues si miras en ello como curioso, verás

que con los verdugados cubren quiebras y defectos del

cuerpo, y con sus lagrimas someras dissimulan y encubren

males de la voluntad, y falsias de ánimo deliberado:

que contra los que más muestran amor suelen tener en el

pecho. Y porque no me digas que hablo de coro y que las

infamo por mi cabeça, no acotando qué digan los que las

conoscieron y qué vieron de ellas los que las trataron,

mira en lo primero al sabio Salomon, que tanto las amó

y tanto daño le vino por ellas, lo que de ellas dize en

sus escrituras, quando se le offresce hablar de mugeres.

Lee al Mantuano en vna egloga; mira al Petrarcha; escucha

al Ouidio, y atiende al Juuenal, y finalmente quantos

sabios Gentiles, Judios, Christianos, Moros, Paganos,

offresciendoseles en sus escritos materia en que hablar

de mugeres, afanan y se desuelan en cómo auisar a los

leyentes que se guarden de sus conuersaciones. Porque

si os han menester, se os muestran muy humildes, muy

halagueras, muy amorosas, muy ductiles, muy affables, muy

conuersables, muy subiectas y muy temedoras de enojaros.

Pero si salen con su facto y tienen la suya en hito,

viendo la vuestra discayda, luego tornan muy altiuas, muy

çahareñas, muy mandonas, muy mal suffridas, muy señoras,

muy sacudidas, muy esquiuas; finalmente, si os sienten

molleja, luego piensan comeros. E si os les subjectays

vn poco, vos les days el dedo, y ellas toman la mano en

todo y por todo, porque os quieren dar a entender que

las ayays menester. Pues hablando de lo que refieren de

ellas los escriuientes, qué vieron de hechos muy atroces

y feos! mira quán canina fue a todo el humano linage la

golosina y soberuia de la mujer primera del mundo! Pues

quién por cobdicia de oro hiziera lo que Tarpeya, en dar

el Capitolio Romano a los enemigos? en género de luxuria

torpe, quién hiziera lo que Pasiphae ni Minerua? quién

perpetrara lo que Scylla, hija de Lizo[661] en matar a su

padre? Pues quién se atreuiera a lo que Judit, ni a lo

que Jael, puesto que lo aprueua la escritura sacra? y si

no fuese fastio recopilar males agenos, seria no acabar

de contar cosas atroces y feos hechos de audacissimas

mugeres. Pero concluyendo mi plática prolixa a su breue

intento, digo que atiendas que en te affectionar a vna

muger has de mirar que tú eres hombre y criado para

mandar, y ella es muger y criada para seruir.

_Flor._--Ya no puedo suffrir ni oir las blasphemias que

tu dañada y canina intencion declara por tu lengua contra

las mugeres, por sólo dañar a la que yo tengo por angel

en forma de muger, a la qual amo, y adoro, y estimo, y

temo reuerencialmente.

_Pol._--O hi de puta el diablo, y cómo ha entretexido

alta y compendiosamente muchas cosas Lydorio a un fin!

pero quiero oir qué dirá Floriano, que está hecho vn

ciego de amor.

_Lyd._--Pues que por aqui empeora y se pone más obstinado

y dize más errores, quiero, tomando de dos males el

menor, hablalle en cosas de amor.

_Flor._--Qué dizes del amor?

_Lyd._--A la fe, do el coraçon, ay las mientes. Señor,

no digo sino que he oido hablar a muchos y escriuir a

muchos contra las mugeres; los quales dexando sus dichos

y mirando sus hechos, veo que se perdieron vnos y otros

fueron puestos del lodo por su amor. Y espántome cómo

auisando sabiamente a otros, ciegamente yuan ellos

cayendo.

_Flor._--E aun yo huelgo que tú te vayas leuantando de tu

tesonia, y mires quán grande sea el poder del amor.

_Lyd._--Dizen los que le discantan que tiene poder sobre

todo hombre, y aun sobre todo el hombre.

_Flor._--Los que lo dizen ansi, en lo primero

hablaron como sabios y en lo segundo escriuieron como

experimentados. Porque el que es tocado del tal poderio,

ninguna potencia tiene que no sea más del amor que no del

proprio cuyas son las tales potencias: porque está de sí

mesmo ajeno.

_Lyd._--Vna cosa tengo por aueriguada, y es, que el libre

aluedrio del hombre no admite subjection sino á Dios. Y

ansi tengo por difficil que vna buena aparencia de vna

muger baste a priuar a vn libre hombre de su propria

libertad, en la qual Dios, aun de ordinario poderio,

vemos que no quiere meter la mano. A muchos lo he oydo

y en muchos lo he leido, y en ti, señor, veo esto, y no

puedo persuadirme a que no aya otra cosa que al hombre

fuerce más que el amor, en quanto solo amor.

_Flor._--Bien muestra la desemboltura de tu lengua no

auer sido tocado tu coraçon de su flecha. Porque si

supiesses del poder del amor, sabrias que contra él ni ay

letras, ni astucias, ni fuerças, ni artes, ni cosa que

estoruar pueda su querer.

_Lyd._--Oydo he que todas las cosas vença y subjecte a

su poder toda viuiente criatura elemental. Pero como los

dichos remueuan menos que los exemplos, refierome todavia

en creer lo que veo. Porque si vn hombre tiene cuenta de

tornar por la honra de su nobleza y libertad con que fue

del criador adornado, que no caera al primer tras pie, si

no quiere enfermar su propria voluntad.

_Flor._--O, Lydorio y quánta suauidad trae el hablar de

la guerra en la quietud de la paz, que donde interuiene

el amor ni ay honra, ni fama, ni libertad, ni antojo,

ni parescer proprio, ni negar, ni conceder, ni odio,

ni amistad, ni muerte, ni pérdida de la vida que se le

anteponga para que no haga lo que quiere y nosotros no

le obedezcamos. De manera que te digo, que si fuesses

suyo como eres agora tuyo, verias cómo del tu dezir al

su hazer ay mucho, y verias que vno es dar documentos

estando sano al que está doliente para que sane, y otro

es poder y saber se aprovechar de ellos mesmos en el

mesmo menester puesto.

_Lyd._--Oydo he, señor, discantar, y a muchos discantar

del poderio del amor, pero en nadie le he hallado con

tantas fuerças como contigo.

_Flor._--Bien creo yo, Lydorio, que essos que

escriuiendo lo discantauan y diffinian como maestros,

que aun no deuieron entrar en su escuela del amor como

discipulos; quiero dezir, que tractan del amor como

letrados e ignoranle como experimentados. E ansi dizen

que no ay más sabio cirurjano que el bien acuchillado.

E ansi digo que el que no fuere tocado de su dorada

flecha mal sabra conoscer la fuerça que el amor haga en

las voluntades, y cómo enagene toda libertad y mude todo

humano querer, y ocupe todo el entendimiento.

_Lyd._--Holgaria saber de plática algo de su poderio para

ver si me podré persuadir a tenerle por tan poderoso y

brauo como le pintan, aunque deue ser la pintura del

leon: que quanto más fiero le pintan paresce mejor leon.

_Flor._--Puesto que te falten principios en esto, que

quieres saber ya como maestro, pues no eres tocado de

su rabia, pero lo que del amor yo te puedo declarar,

por tu contentamiento y mi deleyte en tractar en él, es

que aquesto que en nosotros los amantes llamamos amor

no es otra cosa sino vn familiar y secreto enemigo. Es

vna rabia, de la qual todo humano entendimiento tocado,

se trastroca y desencasa de su proprio ser y querer y

libertad. Por cuya razon, siendo el hombre el mesmo,

dexa de ser el que era antes de ser herido de tal

poder. Es vna commixtura de males contrarios que para

más presto fenescer la vida, guian contra el coraçon, y

alli parando, tiene fin la tal muerte. Es vn poder que

fuerça las potencias del alma y captiua la voluntad,

y desarrayga la libertad del libre aluedrio. Es vn

sello de muerte impresso en el ánima; vna muerte que,

sin quitarnos el viuir, haze nuestra vida vn contino

desfallescimiento; vn tan entricado enredamiento, que

el más sabio no se sabe dél desenredar. Es vn cossario

robador de todo plazer; vn amigo cuya amistad es muy

desseada y muy prejudicial; vn confactionado veneno de

cosas delectables; vna suaue delectacion a la vista y vn

sobrado trabajo al entendimiento; vn embaydor que nos

muestra las cosas al contrario de lo que son; vn astuto

tahur, con quien mientras más jugamos más desseamos y

más perdemos; vn ladron casero; vn amado enemigo; vna

voluntariosa subjection, que sin quererle nosotros dexar

nos subjecta; vn flechero acertado que tiene por blanco

nuestro coraçon y heriendole lo dexa hecho ceniza; vn tan

poderoso, que quiere y puede juntamente, por cuya causa

annumerandole vno de los sus dioses, le dauan poder sobre

todos ellos.

_Lyd._--Y aun ansi creo yo que como essos fingian dioses

sin lo ser, ansi él deue tener más sér en atributo que en

existencia, ni potencia, si no fuere imaginada; porque al

fin ni él es tan artero que si no queremos nos engañe, ni

él es cosa actual ni corporea.

_Flor._--O Lydorio! que ni ay quien se le absconda ni

defienda, porque es vn sagaz negociante, que se sabe a

su saluo hazer tosco con los toscos, con los encerrados

habita, a los solitarios no oluida, a los fuertes

se muestra poderoso y con los abatidos se acompaña.

Finalmente, es tan vniuersal para todo lo que quiere, que

se sabe hazer todo con todos, para todo lo tener. A nadie

desdeña, desde el pastor en su aprisquero y cabaña, que

se acompaña con solo su hato y caramillo, al tal caça, y

dél passa al emperador. Ansi que todo lo tiene, y todo

lo comunica, y todo lo prende, y a nadie perdona, y a

ninguno concede ventaja. Varía la forma, ansi que aun a

los irracionales no da desuio; pero con toda sensible

criatura tracta de su poder, sin dexar aun las moradas de

los peces en las profundas aguas.

_Pol._--O, qué bien discantado ha el poderio del amor;

quán bien gastado es el tiempo con tal entendimiento de

hombre.

_Lyd._--Por mucho tengo su poder; pero por más estimo no

ser conoscido de los que le tractan, porque quien obra

tan en contradiction, vna vez que otra no puede dexar de

ser conoscido su engaño.

_Flor._--Para esso, quién te podra contar los differentes

estilos que tiene en hazer sus hechos? qué ayrado se

muestra con los humildes? quán halaguero, quán soportador

de injurias con quien le resiste? qué ligero cuando

quiere? qué graue quando es menester? qué fuerte quando

siente que le temen? qué franco prometedor hasta auer

prendado, y qué auariento despues quando le piden? Vnos

le hallan piadoso, otros cruel; vnos manso, otros seuero;

vnos muy comunicable, otros muy çahareño. Qué rhetorico,

qué sabio, qué enbaydor? y con todo esto, es querido, y

seguido, y reuerenciado, y estimado, y loado de todos, y

desseado del vniuerso?

_Lyd._--Dessearle han hallar los que a sí dessearen

perder; buscarle han los que a sí no se hallaren, y

ganarle ha el que fuere perdido.

_Flor._--Qué dizes de perdido?

_Lyd._--Digo que harto es perdido el que, hallandole, con

conoscelle no le pierde.

_Flor._--O, Lydorio, cómo hablas de talanquera! no ay

medio para alcançar sus estremos. Porque si lo desseays

hallar ayrado para resistille y tomar occasion de le

dexar, entonces le vereys muy subjecto y muy halaguero

hasta que os pesca. Pero despues torna tan altiuo,

tan enojoso, tan coxquilloso, que perdemos de nuestra

justicia, por no perder su amistad. Finalmente, es tan

amigable su conuersacion, que quando más pena nos da

a los que le seguimos, entonces es de nos más amado y

codiciado. Y quando viuimos sin la continua muerte los

que le siguimos, entonces nos juzgamos por más muertos. Y

quando más nos hallamos de muerte heridos, nos hallamos

con vida vana gloriosa.

_Lyd._--De manera que concluyes, señor, que no tiene

el amor más ser de quanto le da el que le sustenta; y

ansi no aurá que temer el hombre de ser derrocado de su

libertad de libre aluedrio.

_Flor._--Mas quiero perdiendo de mi justicia callar que

respondiendo no te acabar de satisfazer. Que pues tan

casto estás en tu firme libertad, ruega a Dios por buenos

temporales, y no digas desta agua no beuere. Porque si

te tocare tal rabia, al cabo de tu libre vencimiento te

dare la corona de la victoria, y el pregon público de

alabança; aunque me temo que si te vieres como yo, que

harás como los muchos.

_Pol._--Y aun quiça entrará tarde y prenderá ayna; porque

si el amor viene a braços con él, o él caera como otros

hombres más fuertes que no él, o él será angel entre los

hombres.

_Lyd._--Ni quiero, señor, justificarme en lo que dizes,

ni condenarme: porque como libre de razon sé lo que

deuria hazer; pero no sé lo que haria por no perder mi

libertad, aunque más hiziesse el amor, si Dios fuesse de

mi valia.

_Flor._--Al fin tú hablas de la feria como te ha ydo en

ella, y tractas del amor como hombre oluidado dél. Y pues

yo no le puedo negar subjecion, llamame a Polytes: darle

he esta carta, de la qual no te doy parte por ver tu poco

gusto en lo que yo me como las manos y aun las entrañas

de goloso tras ello.

_Lyd._--Del no me dar cuenta más me hazes merced: pues en

ello no te sé ni puedo seruir, y voy a llamar al paje.

A, Polytes! entra dentro, y ruegote que mires los pasos

que andas, porque se traen las veneras segun do son las

romerias, y mira que por nueuo al mundo, aun no sabes

quexar donde te duele.

_Pol._--Señor, todo lo entiendo y te lo agradezco: pero

al fin cada qual a de saluarse por su justicia, y salir

por sus cauales como las ánimas del purgatorio, que

ni ando caminos que ya no anduuieron, por quien puedo

guiando auisar, y si cayere, quien me da el empellon al

caer me dara la mano al leuantar. E ya que no, el caer de

otros muchos consolará mi daño, y con tanto entro.

_Flor._--A, Polytes, qué oluido tienes de la promessa!

_Pol._--Mas aguardaua a entrar llamado a sazon, que no

por oluido de lo que tengo en memoria, y muy de voluntad.

_Flor._--Pues toma esta carta, y por no detenerte no te

doy auisos.

_Pol.-_-El buen desseo de seruirte me auisará; yo traere

respuesta.

_Flor._--Para mucho serías. Pero vete luego y lleua

contigo los moços que quisieres.

_Pol._--Señor, como mi buen negociar consista más en

buena diligencia y dicha que en fuerças, mejor ire solo

secreto que acompañado público.

_Flor._--Pues no te detengas: sigue como te plaze, y

auisa que me den cenar.

_Pol._--Señor, esso está a punto: voy me de tu mandado.

_Ful._--A, hermano, vas perdido? dónde a tal hora, y

mudado el vestido?

_Pol._--A un negocio.

_Ful._--Creo que yrás a los parrales del morisco; pues

guarte del mastin.

_Pol._--Hallado has el goloso de vuas tan caras; y aun yo

hallé el adiuino.

_Ful._--Todavia no puedo acabar con el amor que te tengo

de dexarte yr solo, en especial si vas a la puerta del

campo; que en tales estaciones siempre hallarás algun mal

encuentro a tales horas.

_Pol._--Agora te digo que lo acabaste de adobar; como si

me viesses yr mucho a tales pasos y faltassen por acá

mugeres?

_Ful._--Aya argen, que en cada calle hallarás cobro; pero

assegurame dónde vas, porque veas si has menester mi

persona, pues te quiero para mas de vn dia.

_Pol._--Pues yo me quiero para más de diez; pero voy

por mandado de Floriano, y aun mandóme que te lleuasse

conmigo.

_Ful._--Pues escusaste te de ello por mostrar couardia en

mi?

_Pol._--No por cierto, pero dixele que iria mejor solo

que sin ruido.

_Ful._--E aun acertaste en no me lleuar, si no ha de auer

sangre, como yendo yo no faltara, y vete con Dios, pues

que ansi cumple.

_Pol._--A Dios quedes hasta la buelta.

_Ful._--Siquiera bueluas como el trigo que passa en

Asturias, que no sabe retorno; pero o, hi de puta y qué

necio buen comedimiento el mio, y aun él si lo acceptara,

y qué neciamente lo hiziera él en pensar que yo hablaua

de veras, e yo mucho más en hazerlo, aunque lo mandaran

siete Florianos. Aunque al fin como tuue el sí fingido,

si le viera que lo acceptaua, tuuiera el no dissimulado.

E con tanto me subo arriba, que ya lleuan el manjar:

quiça se me pegará algo con que más medre que con la yda

con estotro. Que dudo yo si él de allá buelue sino en

lengua de quien diga que queda muerto. Y contento pues

que yua él, quiero afufar, no se arrepienta y buelua por

mí: pero seríe ya escusado, y tampoco lo hará: porque se

pica de gallillo loquillo, que le hierue la sangre, que

aun nunca espada agena le ha sacado: Dios le guie, allá

se auenga, y a nos no oluide acá.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 212 / 502 题