Es mi pena tan sobrada
quanto en mi falta poder
del poder do esta encumbrada
la gloria de mi querer:
que aunque sobra mi perder
a qualquier mal desta vida,
_no hay pena más merescida_.
_Lyd._--Bien dizen los philosophos que la vexacion o
necessidad[660] (si no se toma con sobradas fuerças)
que abiua el entendimiento, y que los amores hazen
eloquentes aun a los mudos. Entrar quiero, que no es
razon de no comunicar contino con vn hombre de tan
viuo entendimiento, y tan claro juyzio, y tan buen
razonamiento; y tal, que aunque enferma y daña a si,
aprouecha a los oyentes.
_Flor._--Está alguno ay fuera?
_Lyd._--Señor, agora llego yo a ver si mandauas alguna
cosa.
_Flor._--Quiero, si tú me quieres bien, que me ayudes a
dar fin a mi tan penada vida.
_Lyd._--Quitar la querria yo a tus enemigos y dar te la a
ti, y todo descanso, si en mi mano estuuiesse.
_Flor._--O, qué bien dizes si estuuiesse en tu mano:
pues quiso Dios que mi viuir pendiesse de Belisea, y mi
muerte está en su querer, y mi descanso en su libertad,
y mi salud en su deliberacion y aluedrio, y todo mi bien
en su disposicion. Pues tiene vniuersal dominio en este
inferior mundo que da habitacion a los mortales.
_Lyd._--Mira, señor, que hablas fuera del lenguaje de la
fe, que affirma (como es ansi) ser Dios principio y causa
y gouierno de todo lo causado, inferior y superior.
_Flor._--Dime, Lydorio, tú no sabes que en el disponer
de las cosas subjectas al criador, que es Dios, y a las
celestes influencias, que ay causa primaria y general,
que es Dios, y causas segundarias? y no sabes que a estas
que llamamos secundas causas, con darles Dios poder
de influir sus qualidades en lo elementado, tambien a
las veces les dexa el gouierno de algunos particulares
effectos: para que despues del concurso general de Dios
estas segundas causas se puedan llamar principio o causa
en algun compuesto?
_Lyd._--Sé bien que, segun philosophia, algunas vezes
causas segundas produzen algun compuesto, pero con tanto
que el tal ser dependa del de la primera causa, que es
Dios, como paresce al sentido que la reuolucion del
sol y planetas y elementos produze la alegria de los
campos en la seca tierra, trayendo el verano. Pero todo
esto y otros effectos que haze la influencia del sol lo
dispone aquel primer principio que todo lo crió con la
palabra. Pero esto a qué fin: para prouar tú, señor, que
vna muger, que en género de criatura es menos perfecta
que tú, te pueda ser causa de vida ni alegria, ni las
demas qualidades o accidentes que en ti pueden causar
las celestes influencias, que como segundas causas te
disponen a lo que Dios te quiere inclinar y ordenar de
ti? Ansi que no sé cómo puedes dar a tu señora poder de
algun effecto causal.
_Flor._--Aunque auia otras cosas que resultan de tu
departir, a que te podia responder, reprouando tu hablar,
en ser (si fuesse como dizes) menos perfecta mi señora o
no, porque sé que el tú dezillo fue solo yerro de lengua,
callando en esto, passo a lo que de principal dudas cómo
sea mi señora la que despues de Dios disponga en mí
su querer. Ya sabes que en quanto mi sér sea deriuado
de Dios, del qual no menos emana mi señora, que ansi
entramos (aunque en gran desigualdad) tenemos respecto a
Dios como primera causa y hazedor. Pero yo, que conozco
que todo quanto en mí puso Dios lo puso con obligacion y
debaxo de condicion que fuesse gouernado por mi señora,
ansi por no faltar de la ley natural como del querer de
Dios que en mí quiso esto, quiero, y amo, y desseo, y
adoro a Belisea.
_Lyd._--Ay, por Dios, señor, que te moderes en tal
desenfrenamiento de hablar: pues basta ser ella muger y
tú ser hombre.
_Flor._--E aun como hombre y tan buen entendimiento y
ley como tú me dizes, conozco bien lo que affirmo ser
ansi. Porque ni tú en ello para me incusar tienes razon,
ni yo excusable excusa, sino confiesso que consiste mi
felicidad en la memoria de Belisea. Ansi es, y ansi lo
affirmo, y ansi lo confiesso. Agora di contra mí todo
lo que te pluguiere, pues me conosces ya bien firme en
la fe de mi señora. Y aun más te digo, que si el sér
de hombre dize perfection (como tú dixiste), que en
ninguno la ay tal ni tanta como en mi señora, que para
mayor manifestacion del poder de Dios, que puede poner
las perfectiones donde quiere, y como le plaze, por
particular priuilegio fue hecha muger y en ella asentó el
criador sus perfectiones, y la comunicacion de las mias y
el retracto de las del orbe.
_Lyd._--A la fe, señor, guialo como te plaze: pero la
necessidad haze conoscer quién sea el varon para tener
ánimo generoso, y en esto muy al descubierto discrepa el
varon de la hembra. Porque en tener buen dezir, buena
muestra, dorados meneos, en presteza de lengua, en viueza
de juizio para de repente, mayormente para mal; en pensar
insultos, en inuentar trayciones, en hablar maldades, en
descubrir sotilezas de engaños, en forjar mentiras, en
hazer embaucamientos, en querer abominaciones, en cometer
insultos, en tractar adulterios, en dessear homicidios,
en amar crueldades, en tener soberuias, en affection
de glotonias, en sin freno en luxurias, en caminar por
estremos, en querer siempre la suya en pie, si me dizes
que en estas y otras tales consiste el ánimo y fuerça o
perfection del ser varon, pocos varones ay tanto como
ellas, si a lo menos no en el ser natural, en el ser
vicioso.
_Flor._--Anda, que essas vniuersales siempre admiten
algun excepto. Y aun tambien como la perfection de que
tú dizes ser dotado el varon ha de ser de género de
virtudes. Y vemos comunmente auer más bondad moral en
las mugeres, quanto más que algunas van en la cumbre en
esto; y ansi lo está mi señora Belisea en todo atributo
de bondad.
_Lyd._--Bien te confiesso, señor, que a lo comun las
mugeres son más deuotas, más rezadoras, más estacioneras,
más molles de coraçon para en quien se imprima la piedad,
y de entrañas más compassibles y tiernas para con los
affligidos, y más sermoneras, y finalmente más ductiles
para ser persuadidas a deuocion y a la virtud exterior.
Pero esto las que no lo hazen de fingido hazenlo porque
Dios y naturaleza las hizo subjectas, y a los hombres más
libres. Pero ansi como son blandas para la impression
del bien, ansi son tambien más flexibles al mal. E la
que cae de veras y al descubie[r]to, más daño haze que
vn hombre; por la inclinacion que puso Dios y naturaleza
para la amar, y amandola seguilla, y siguiendola
imitarla. E tornando a mi intento sin dezir de ninguna
en especial, hallarás muchas veces grandes maldades e
insultos e embustes debaxo de las largas y honestas
tocas y faldas. E ansi dize el vulgar: que grandes males
encubren faldas. Porque si las miran a defuera yendo
parescen vnas senadoras, con gran grauedad de cuerpo y
con gran terneza de pies, y descaymiento de piernas:
que paresce que han menester cuentos para se tener como
casa vieja, y ver las heys con vna grauedad y serenidad
de rostro, que no ay que pedir más ni que poder tachar.
Pero tengan lugar y tiempo y libertad y occasion (o si
no, ellas la buscan) que alli os digo yo que no ay (en su
possibilidad) gamo por collados, ni hardica por montes,
ni conejo hasta el viuar, ni pega de rama en rama, ni
rebeço de peña en peña, que ansi se desembueluan. Y aun
si ay arboleda o frutales, que no ay mona tan trepadora,
ni oruga tan destruydora. Pues a los hombres que las
han de sustentar son tan costosas, que si las quieren
complazer, todo el tiempo se yrá en daca el verdugado,
la saboyana, la vasquiña, la mantillina, el volante, la
toca, la gorguera, la crespina; finalmente, no ay más
que decir, pues no se acabará de escriuiar (_sic_) lo
que ellas jamas acaban de imaginar e inuentar e vsar
y engañar. Pues si miras en ello como curioso, verás
que con los verdugados cubren quiebras y defectos del
cuerpo, y con sus lagrimas someras dissimulan y encubren
males de la voluntad, y falsias de ánimo deliberado:
que contra los que más muestran amor suelen tener en el
pecho. Y porque no me digas que hablo de coro y que las
infamo por mi cabeça, no acotando qué digan los que las
conoscieron y qué vieron de ellas los que las trataron,
mira en lo primero al sabio Salomon, que tanto las amó
y tanto daño le vino por ellas, lo que de ellas dize en
sus escrituras, quando se le offresce hablar de mugeres.
Lee al Mantuano en vna egloga; mira al Petrarcha; escucha
al Ouidio, y atiende al Juuenal, y finalmente quantos
sabios Gentiles, Judios, Christianos, Moros, Paganos,
offresciendoseles en sus escritos materia en que hablar
de mugeres, afanan y se desuelan en cómo auisar a los
leyentes que se guarden de sus conuersaciones. Porque
si os han menester, se os muestran muy humildes, muy
halagueras, muy amorosas, muy ductiles, muy affables, muy
conuersables, muy subiectas y muy temedoras de enojaros.
Pero si salen con su facto y tienen la suya en hito,
viendo la vuestra discayda, luego tornan muy altiuas, muy
çahareñas, muy mandonas, muy mal suffridas, muy señoras,
muy sacudidas, muy esquiuas; finalmente, si os sienten
molleja, luego piensan comeros. E si os les subjectays
vn poco, vos les days el dedo, y ellas toman la mano en
todo y por todo, porque os quieren dar a entender que
las ayays menester. Pues hablando de lo que refieren de
ellas los escriuientes, qué vieron de hechos muy atroces
y feos! mira quán canina fue a todo el humano linage la
golosina y soberuia de la mujer primera del mundo! Pues
quién por cobdicia de oro hiziera lo que Tarpeya, en dar
el Capitolio Romano a los enemigos? en género de luxuria
torpe, quién hiziera lo que Pasiphae ni Minerua? quién
perpetrara lo que Scylla, hija de Lizo[661] en matar a su
padre? Pues quién se atreuiera a lo que Judit, ni a lo
que Jael, puesto que lo aprueua la escritura sacra? y si
no fuese fastio recopilar males agenos, seria no acabar
de contar cosas atroces y feos hechos de audacissimas
mugeres. Pero concluyendo mi plática prolixa a su breue
intento, digo que atiendas que en te affectionar a vna
muger has de mirar que tú eres hombre y criado para
mandar, y ella es muger y criada para seruir.
_Flor._--Ya no puedo suffrir ni oir las blasphemias que
tu dañada y canina intencion declara por tu lengua contra
las mugeres, por sólo dañar a la que yo tengo por angel
en forma de muger, a la qual amo, y adoro, y estimo, y
temo reuerencialmente.
_Pol._--O hi de puta el diablo, y cómo ha entretexido
alta y compendiosamente muchas cosas Lydorio a un fin!
pero quiero oir qué dirá Floriano, que está hecho vn
ciego de amor.
_Lyd._--Pues que por aqui empeora y se pone más obstinado
y dize más errores, quiero, tomando de dos males el
menor, hablalle en cosas de amor.
_Flor._--Qué dizes del amor?
_Lyd._--A la fe, do el coraçon, ay las mientes. Señor,
no digo sino que he oido hablar a muchos y escriuir a
muchos contra las mugeres; los quales dexando sus dichos
y mirando sus hechos, veo que se perdieron vnos y otros
fueron puestos del lodo por su amor. Y espántome cómo
auisando sabiamente a otros, ciegamente yuan ellos
cayendo.
_Flor._--E aun yo huelgo que tú te vayas leuantando de tu
tesonia, y mires quán grande sea el poder del amor.
_Lyd._--Dizen los que le discantan que tiene poder sobre
todo hombre, y aun sobre todo el hombre.
_Flor._--Los que lo dizen ansi, en lo primero
hablaron como sabios y en lo segundo escriuieron como
experimentados. Porque el que es tocado del tal poderio,
ninguna potencia tiene que no sea más del amor que no del
proprio cuyas son las tales potencias: porque está de sí
mesmo ajeno.
_Lyd._--Vna cosa tengo por aueriguada, y es, que el libre
aluedrio del hombre no admite subjection sino á Dios. Y
ansi tengo por difficil que vna buena aparencia de vna
muger baste a priuar a vn libre hombre de su propria
libertad, en la qual Dios, aun de ordinario poderio,
vemos que no quiere meter la mano. A muchos lo he oydo
y en muchos lo he leido, y en ti, señor, veo esto, y no
puedo persuadirme a que no aya otra cosa que al hombre
fuerce más que el amor, en quanto solo amor.
_Flor._--Bien muestra la desemboltura de tu lengua no
auer sido tocado tu coraçon de su flecha. Porque si
supiesses del poder del amor, sabrias que contra él ni ay
letras, ni astucias, ni fuerças, ni artes, ni cosa que
estoruar pueda su querer.
_Lyd._--Oydo he que todas las cosas vença y subjecte a
su poder toda viuiente criatura elemental. Pero como los
dichos remueuan menos que los exemplos, refierome todavia
en creer lo que veo. Porque si vn hombre tiene cuenta de
tornar por la honra de su nobleza y libertad con que fue
del criador adornado, que no caera al primer tras pie, si
no quiere enfermar su propria voluntad.
_Flor._--O, Lydorio y quánta suauidad trae el hablar de
la guerra en la quietud de la paz, que donde interuiene
el amor ni ay honra, ni fama, ni libertad, ni antojo,
ni parescer proprio, ni negar, ni conceder, ni odio,
ni amistad, ni muerte, ni pérdida de la vida que se le
anteponga para que no haga lo que quiere y nosotros no
le obedezcamos. De manera que te digo, que si fuesses
suyo como eres agora tuyo, verias cómo del tu dezir al
su hazer ay mucho, y verias que vno es dar documentos
estando sano al que está doliente para que sane, y otro
es poder y saber se aprovechar de ellos mesmos en el
mesmo menester puesto.
_Lyd._--Oydo he, señor, discantar, y a muchos discantar
del poderio del amor, pero en nadie le he hallado con
tantas fuerças como contigo.
_Flor._--Bien creo yo, Lydorio, que essos que
escriuiendo lo discantauan y diffinian como maestros,
que aun no deuieron entrar en su escuela del amor como
discipulos; quiero dezir, que tractan del amor como
letrados e ignoranle como experimentados. E ansi dizen
que no ay más sabio cirurjano que el bien acuchillado.
E ansi digo que el que no fuere tocado de su dorada
flecha mal sabra conoscer la fuerça que el amor haga en
las voluntades, y cómo enagene toda libertad y mude todo
humano querer, y ocupe todo el entendimiento.
_Lyd._--Holgaria saber de plática algo de su poderio para
ver si me podré persuadir a tenerle por tan poderoso y
brauo como le pintan, aunque deue ser la pintura del
leon: que quanto más fiero le pintan paresce mejor leon.
_Flor._--Puesto que te falten principios en esto, que
quieres saber ya como maestro, pues no eres tocado de
su rabia, pero lo que del amor yo te puedo declarar,
por tu contentamiento y mi deleyte en tractar en él, es
que aquesto que en nosotros los amantes llamamos amor
no es otra cosa sino vn familiar y secreto enemigo. Es
vna rabia, de la qual todo humano entendimiento tocado,
se trastroca y desencasa de su proprio ser y querer y
libertad. Por cuya razon, siendo el hombre el mesmo,
dexa de ser el que era antes de ser herido de tal
poder. Es vna commixtura de males contrarios que para
más presto fenescer la vida, guian contra el coraçon, y
alli parando, tiene fin la tal muerte. Es vn poder que
fuerça las potencias del alma y captiua la voluntad,
y desarrayga la libertad del libre aluedrio. Es vn
sello de muerte impresso en el ánima; vna muerte que,
sin quitarnos el viuir, haze nuestra vida vn contino
desfallescimiento; vn tan entricado enredamiento, que
el más sabio no se sabe dél desenredar. Es vn cossario
robador de todo plazer; vn amigo cuya amistad es muy
desseada y muy prejudicial; vn confactionado veneno de
cosas delectables; vna suaue delectacion a la vista y vn
sobrado trabajo al entendimiento; vn embaydor que nos
muestra las cosas al contrario de lo que son; vn astuto
tahur, con quien mientras más jugamos más desseamos y
más perdemos; vn ladron casero; vn amado enemigo; vna
voluntariosa subjection, que sin quererle nosotros dexar
nos subjecta; vn flechero acertado que tiene por blanco
nuestro coraçon y heriendole lo dexa hecho ceniza; vn tan
poderoso, que quiere y puede juntamente, por cuya causa
annumerandole vno de los sus dioses, le dauan poder sobre
todos ellos.
_Lyd._--Y aun ansi creo yo que como essos fingian dioses
sin lo ser, ansi él deue tener más sér en atributo que en
existencia, ni potencia, si no fuere imaginada; porque al
fin ni él es tan artero que si no queremos nos engañe, ni
él es cosa actual ni corporea.
_Flor._--O Lydorio! que ni ay quien se le absconda ni
defienda, porque es vn sagaz negociante, que se sabe a
su saluo hazer tosco con los toscos, con los encerrados
habita, a los solitarios no oluida, a los fuertes
se muestra poderoso y con los abatidos se acompaña.
Finalmente, es tan vniuersal para todo lo que quiere, que
se sabe hazer todo con todos, para todo lo tener. A nadie
desdeña, desde el pastor en su aprisquero y cabaña, que
se acompaña con solo su hato y caramillo, al tal caça, y
dél passa al emperador. Ansi que todo lo tiene, y todo
lo comunica, y todo lo prende, y a nadie perdona, y a
ninguno concede ventaja. Varía la forma, ansi que aun a
los irracionales no da desuio; pero con toda sensible
criatura tracta de su poder, sin dexar aun las moradas de
los peces en las profundas aguas.
_Pol._--O, qué bien discantado ha el poderio del amor;
quán bien gastado es el tiempo con tal entendimiento de
hombre.
_Lyd._--Por mucho tengo su poder; pero por más estimo no
ser conoscido de los que le tractan, porque quien obra
tan en contradiction, vna vez que otra no puede dexar de
ser conoscido su engaño.
_Flor._--Para esso, quién te podra contar los differentes
estilos que tiene en hazer sus hechos? qué ayrado se
muestra con los humildes? quán halaguero, quán soportador
de injurias con quien le resiste? qué ligero cuando
quiere? qué graue quando es menester? qué fuerte quando
siente que le temen? qué franco prometedor hasta auer
prendado, y qué auariento despues quando le piden? Vnos
le hallan piadoso, otros cruel; vnos manso, otros seuero;
vnos muy comunicable, otros muy çahareño. Qué rhetorico,
qué sabio, qué enbaydor? y con todo esto, es querido, y
seguido, y reuerenciado, y estimado, y loado de todos, y
desseado del vniuerso?
_Lyd._--Dessearle han hallar los que a sí dessearen
perder; buscarle han los que a sí no se hallaren, y
ganarle ha el que fuere perdido.
_Flor._--Qué dizes de perdido?
_Lyd._--Digo que harto es perdido el que, hallandole, con
conoscelle no le pierde.
_Flor._--O, Lydorio, cómo hablas de talanquera! no ay
medio para alcançar sus estremos. Porque si lo desseays
hallar ayrado para resistille y tomar occasion de le
dexar, entonces le vereys muy subjecto y muy halaguero
hasta que os pesca. Pero despues torna tan altiuo,
tan enojoso, tan coxquilloso, que perdemos de nuestra
justicia, por no perder su amistad. Finalmente, es tan
amigable su conuersacion, que quando más pena nos da
a los que le seguimos, entonces es de nos más amado y
codiciado. Y quando viuimos sin la continua muerte los
que le siguimos, entonces nos juzgamos por más muertos. Y
quando más nos hallamos de muerte heridos, nos hallamos
con vida vana gloriosa.
_Lyd._--De manera que concluyes, señor, que no tiene
el amor más ser de quanto le da el que le sustenta; y
ansi no aurá que temer el hombre de ser derrocado de su
libertad de libre aluedrio.
_Flor._--Mas quiero perdiendo de mi justicia callar que
respondiendo no te acabar de satisfazer. Que pues tan
casto estás en tu firme libertad, ruega a Dios por buenos
temporales, y no digas desta agua no beuere. Porque si
te tocare tal rabia, al cabo de tu libre vencimiento te
dare la corona de la victoria, y el pregon público de
alabança; aunque me temo que si te vieres como yo, que
harás como los muchos.
_Pol._--Y aun quiça entrará tarde y prenderá ayna; porque
si el amor viene a braços con él, o él caera como otros
hombres más fuertes que no él, o él será angel entre los
hombres.
_Lyd._--Ni quiero, señor, justificarme en lo que dizes,
ni condenarme: porque como libre de razon sé lo que
deuria hazer; pero no sé lo que haria por no perder mi
libertad, aunque más hiziesse el amor, si Dios fuesse de
mi valia.
_Flor._--Al fin tú hablas de la feria como te ha ydo en
ella, y tractas del amor como hombre oluidado dél. Y pues
yo no le puedo negar subjecion, llamame a Polytes: darle
he esta carta, de la qual no te doy parte por ver tu poco
gusto en lo que yo me como las manos y aun las entrañas
de goloso tras ello.
_Lyd._--Del no me dar cuenta más me hazes merced: pues en
ello no te sé ni puedo seruir, y voy a llamar al paje.
A, Polytes! entra dentro, y ruegote que mires los pasos
que andas, porque se traen las veneras segun do son las
romerias, y mira que por nueuo al mundo, aun no sabes
quexar donde te duele.
_Pol._--Señor, todo lo entiendo y te lo agradezco: pero
al fin cada qual a de saluarse por su justicia, y salir
por sus cauales como las ánimas del purgatorio, que
ni ando caminos que ya no anduuieron, por quien puedo
guiando auisar, y si cayere, quien me da el empellon al
caer me dara la mano al leuantar. E ya que no, el caer de
otros muchos consolará mi daño, y con tanto entro.
_Flor._--A, Polytes, qué oluido tienes de la promessa!
_Pol._--Mas aguardaua a entrar llamado a sazon, que no
por oluido de lo que tengo en memoria, y muy de voluntad.
_Flor._--Pues toma esta carta, y por no detenerte no te
doy auisos.
_Pol.-_-El buen desseo de seruirte me auisará; yo traere
respuesta.
_Flor._--Para mucho serías. Pero vete luego y lleua
contigo los moços que quisieres.
_Pol._--Señor, como mi buen negociar consista más en
buena diligencia y dicha que en fuerças, mejor ire solo
secreto que acompañado público.
_Flor._--Pues no te detengas: sigue como te plaze, y
auisa que me den cenar.
_Pol._--Señor, esso está a punto: voy me de tu mandado.
_Ful._--A, hermano, vas perdido? dónde a tal hora, y
mudado el vestido?
_Pol._--A un negocio.
_Ful._--Creo que yrás a los parrales del morisco; pues
guarte del mastin.
_Pol._--Hallado has el goloso de vuas tan caras; y aun yo
hallé el adiuino.
_Ful._--Todavia no puedo acabar con el amor que te tengo
de dexarte yr solo, en especial si vas a la puerta del
campo; que en tales estaciones siempre hallarás algun mal
encuentro a tales horas.
_Pol._--Agora te digo que lo acabaste de adobar; como si
me viesses yr mucho a tales pasos y faltassen por acá
mugeres?
_Ful._--Aya argen, que en cada calle hallarás cobro; pero
assegurame dónde vas, porque veas si has menester mi
persona, pues te quiero para mas de vn dia.
_Pol._--Pues yo me quiero para más de diez; pero voy
por mandado de Floriano, y aun mandóme que te lleuasse
conmigo.
_Ful._--Pues escusaste te de ello por mostrar couardia en
mi?
_Pol._--No por cierto, pero dixele que iria mejor solo
que sin ruido.
_Ful._--E aun acertaste en no me lleuar, si no ha de auer
sangre, como yendo yo no faltara, y vete con Dios, pues
que ansi cumple.
_Pol._--A Dios quedes hasta la buelta.
_Ful._--Siquiera bueluas como el trigo que passa en
Asturias, que no sabe retorno; pero o, hi de puta y qué
necio buen comedimiento el mio, y aun él si lo acceptara,
y qué neciamente lo hiziera él en pensar que yo hablaua
de veras, e yo mucho más en hazerlo, aunque lo mandaran
siete Florianos. Aunque al fin como tuue el sí fingido,
si le viera que lo acceptaua, tuuiera el no dissimulado.
E con tanto me subo arriba, que ya lleuan el manjar:
quiça se me pegará algo con que más medre que con la yda
con estotro. Que dudo yo si él de allá buelue sino en
lengua de quien diga que queda muerto. Y contento pues
que yua él, quiero afufar, no se arrepienta y buelua por
mí: pero seríe ya escusado, y tampoco lo hará: porque se
pica de gallillo loquillo, que le hierue la sangre, que
aun nunca espada agena le ha sacado: Dios le guie, allá
se auenga, y a nos no oluide acá.