ARGUMENTO DEL XXIX ACTO

Theophilon, muy cuydoso de la liuiandad de Philomena,

habla con Pamphilo e Siluerio, los quales le cuentan

la muerte de la Claudina, y estando en el regozijo de

ver acabada su mala vida, entra Machorro el hortolano a

dezirle que Philomena su hija está bañada en su sangre

en la huerta, e con el llanto de Theopilon se acaba esta

tragedia.

THEOPHILON. SILUERIO. PAMPHILO. DOROTEA. MACHORRO.

FLORINARDA.

[_Theoph._]--Oyes, Siluerio, alça vn poco essa

antepuerta, veamos si es de dia, que todo esta noche he

tenido el coraçon tan desassosegado, que en mi pena no he

hallado vn momento de reposo; qué sientes de mi honrra,

Pamphilo?

_Pamph._--Señor, más deue ser al presente lo que ymaginas

con el recelo, que lo que a tu hija passa por el

pensamiento. No te fatigues, señor, ni con la ymaginacion

penosa des fin a tus pocos dias, que no ay cosa que tanto

duela que el tiempo no le dé su remedio, y para principio

del tuyo, te hago saber que Siluerio e yo nos hallamos la

noche passada a la puerta falsa con la vieja Claudina, e

la hezimos tan buen tractamiento, que la embiamos a çenar

al otro mundo. Y esto se hizo no tanto por la culpa que

en ella hallamos quanto por cumplir lo que tú como señor

nos mandaste.

_Theoph._--Agora mis penas son acabadas. Ya mi congoxa

tendra sossiego. Ya no temeré que con ocasiones malas mi

hija tan querida será liuiana. O mis fieles criados, yo

os prometo de gratificar vuestro seruicio como vosotros

meresceys, e con él me aueys obligado.

_Mach._--Hola, señor nuestramo, yergue te dende malora

para todos nosotros acá donde esta madrugada nascimos.

_Sil._--Qué es esso, Machorro? qué mal es el que te ha

acontescido?

_Mach._--Qué, señor? que nuestrama la moça Dios prega es

finada e alli esta patitendida en medio de acos tablares,

que es mal dolor de otealla.

_Theoph._--Vienes por ventura loco o hablas entre sueños?

qué dizes? mi hija no está en su retraymiento?

_Mach._--Aora de cas de mi madre la garrida. Yergue te

day priado, que ni caté si está comida dell alimaña ni

si murio de qualque dolencia; que alli vide tanto del

sangradero, que vengo medio pasmado.

_Theoph._--Oyes, Dorotea, Dorotea, no me oyes?

_Dor._--Señor.

_Theoph._--Ven acá, dónde está mi hija?

_Dor._--Señor, no sé si ha madrugado a coger el frescor

de la huerta, que no está a mi parescer en su cama.

_Theoph._--O dia triste. O dia aziago. O dia de mi fin

desuenturado. Vamos, Siluerio, a ver este desastrado caso

para mi.

_Dor._--Yo voy a la huerta e vere si a lo fresco de algun

limon mi señora está dormida. Ay dolor grande. Ay mal sin

remedio. Ay lástima sin segunda. Ay desdichada sola. Ya

no tengo quien me mire, ya no tengo quien me halagure,

ya fenescieron mis fabores. Ay casa desdichada. Corre,

señor, verás las arras de tus caducos años. Anda, verás

la lumbre de tus ojos eclipsada, verás a la hija que

engendraste bañada en arroyos de sangre que de su coraçon

salieron. Corre, señor, rescibe el dote que la muerte te

embia en el fin de tus antiguos dias.

_Theoph._--O lastimada vejez. O canas mal fortunadas. O

mi hija, lumbre de mis ojos, baculo de mi vejez cansada.

Qué caso tan inopinado fue, hija mia, el que a ti

trauessó el coraçon y a mi cortó el hilo de la vida?

_Flor._--Qué es esto, señor mio? qué gemidos tan sin

consuelo son los tuyos? Dime la causa de tus penas e

sentirlas he como mias.

_Theoph._--Ay dolor grande. Ay muger tan amada. Cata

aqui mis reçelos, para mientes [en] mis temores. Cata

aqui mis castigos no acostumbrados. Cata aqui la hija que

tú pariste, su coraçon hecho pedaços. Cata aqui nuestra

casa deshonrrada, y sola de la compañia para mi vejez

mas agradable. O gentes que lastimas excessiuas aueys

gustado, mirad si ay a mi dolor otra pena que se le

yguale. O amor, amor, pues me priuaste oy de la cosa que

en esta vida más amaua, pues te llamas amor a tuerto o a

derecho, a quién has cometido que mitigue mis ansiosos

cuydados? qué remedio pones a mi dolor tan estraño? quién

aliuiará la cuydosa carga de mi vejez trabajada, pues

me lleuaste oy en flor la fructa que para mi enferma

senectud Dios e naturaleza me auian prestado. Pero aunque

me la dieron prestada, no para tan poco tiempo: dexaras

amor desamorado que mi hija començara a conoscer se para

que te conosciera, e como de cossario ladrón se apartara

de ti. Armaste le el lazo de tus amargos dulçores en la

hedad más sin cautela para que menos te resistiesse, e

más presto en tus escondidas trampas cayesse. Dime, amor

tramposo, mal pagador de seruicios, quándo te offendi

yo tanto que meresciesse tan crudo castigo? pues si por

demeritos mios, amor falso, me castigaste, executaras

tus sangrientas rauias en mis caducos años y en mi faz

arrugada, e no me lastimaras en esta juuentud hermosa y

en esta moçedad tan delicada. Si comigo tuuiste el enojo,

por qué diste tan cruel açote a la ynocente? O amor

loco. O amor desatinado. Maldigo tus pensamientos vanos,

maldigo tus palabras fingidas, maldigo tus passatiempos

lisongeros, maldigo tus enojosos plazeres, maldictas

sean tus açucaradas çaracas, e tus deleytosos enojos,

tus apassionados deleytes e los instrumentos de tus

prisiones; que otros prenden para soltar, y tú captiuas

el coraçon para matar. Mataste oy a la joya más acendrada

que entre los mortales fue nascida. Lastimaste con mortal

dolor a este triste viejo, cuyo fin á mi puerta está

dando aldabadas. Pusiste en términos la vida de aquella

madre desconsolada que alli veo entre aquellas yerbas

medio muerta. Pues si a todos matas, e matar los hombres

tienes, amor, siempre por officio, muerte rauiosa te

llamen de aqui adelante y no amor halagueño. Porque si

halagas es para mejor lastimar, e si lastimas, no más

de para matar. Pues, mortal amor, no me puedes hazer

ya mayor mal del passado, seguro estoy ya de tus ondas

reboltosas, e de tus amargos desconciertos. En lo vltimo

de potencia has executado comigo tu rigor; lastimado me

dexas los pocos dias que en el mundo biuiere. Pues quien

mi lástima tan grande supiere, no es possible sino que de

ti se guarde. Si con tiento me hirieras, e tan adentro

no me tocaras, mi pérdida no fuera tan grande, e siendo

mi mal tolerable, mi quexa fuera templada, pues si yo de

ti no me quejara, muchos en tus trampales cayeran. Ya,

amor falso, de aqui adelante, porque a ninguno como a mi

maltrates, todos huyran de tus sabores[592], con nadie

tendras crédito, ni abrá quien de ti se fie. Amor falso

malauenturado, tus fabores son humo, tus plazeres no son

durables, e al fin fin amor. _Omnia pretereunt preter

amare Deum._

ACABOSE ESTA TRAGEDIA POLICIANA A . XX . DIAS DEL MES

DE NOVIĒBRE, A COSTA DE DIEGO LOPEZ, LIBRERO, VEZINO DE

TOLEDO. AÑO DE N[=R]A. REDĒMPCION DE MIL E QUINIENTOS E

QUARENTA Y SIETE.

_Nihil in humanis rebus perfectum._

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 153 / 502 题