Theophilon, muy cuydoso de la liuiandad de Philomena,
habla con Pamphilo e Siluerio, los quales le cuentan
la muerte de la Claudina, y estando en el regozijo de
ver acabada su mala vida, entra Machorro el hortolano a
dezirle que Philomena su hija está bañada en su sangre
en la huerta, e con el llanto de Theopilon se acaba esta
tragedia.
THEOPHILON. SILUERIO. PAMPHILO. DOROTEA. MACHORRO.
FLORINARDA.
[_Theoph._]--Oyes, Siluerio, alça vn poco essa
antepuerta, veamos si es de dia, que todo esta noche he
tenido el coraçon tan desassosegado, que en mi pena no he
hallado vn momento de reposo; qué sientes de mi honrra,
Pamphilo?
_Pamph._--Señor, más deue ser al presente lo que ymaginas
con el recelo, que lo que a tu hija passa por el
pensamiento. No te fatigues, señor, ni con la ymaginacion
penosa des fin a tus pocos dias, que no ay cosa que tanto
duela que el tiempo no le dé su remedio, y para principio
del tuyo, te hago saber que Siluerio e yo nos hallamos la
noche passada a la puerta falsa con la vieja Claudina, e
la hezimos tan buen tractamiento, que la embiamos a çenar
al otro mundo. Y esto se hizo no tanto por la culpa que
en ella hallamos quanto por cumplir lo que tú como señor
nos mandaste.
_Theoph._--Agora mis penas son acabadas. Ya mi congoxa
tendra sossiego. Ya no temeré que con ocasiones malas mi
hija tan querida será liuiana. O mis fieles criados, yo
os prometo de gratificar vuestro seruicio como vosotros
meresceys, e con él me aueys obligado.
_Mach._--Hola, señor nuestramo, yergue te dende malora
para todos nosotros acá donde esta madrugada nascimos.
_Sil._--Qué es esso, Machorro? qué mal es el que te ha
acontescido?
_Mach._--Qué, señor? que nuestrama la moça Dios prega es
finada e alli esta patitendida en medio de acos tablares,
que es mal dolor de otealla.
_Theoph._--Vienes por ventura loco o hablas entre sueños?
qué dizes? mi hija no está en su retraymiento?
_Mach._--Aora de cas de mi madre la garrida. Yergue te
day priado, que ni caté si está comida dell alimaña ni
si murio de qualque dolencia; que alli vide tanto del
sangradero, que vengo medio pasmado.
_Theoph._--Oyes, Dorotea, Dorotea, no me oyes?
_Dor._--Señor.
_Theoph._--Ven acá, dónde está mi hija?
_Dor._--Señor, no sé si ha madrugado a coger el frescor
de la huerta, que no está a mi parescer en su cama.
_Theoph._--O dia triste. O dia aziago. O dia de mi fin
desuenturado. Vamos, Siluerio, a ver este desastrado caso
para mi.
_Dor._--Yo voy a la huerta e vere si a lo fresco de algun
limon mi señora está dormida. Ay dolor grande. Ay mal sin
remedio. Ay lástima sin segunda. Ay desdichada sola. Ya
no tengo quien me mire, ya no tengo quien me halagure,
ya fenescieron mis fabores. Ay casa desdichada. Corre,
señor, verás las arras de tus caducos años. Anda, verás
la lumbre de tus ojos eclipsada, verás a la hija que
engendraste bañada en arroyos de sangre que de su coraçon
salieron. Corre, señor, rescibe el dote que la muerte te
embia en el fin de tus antiguos dias.
_Theoph._--O lastimada vejez. O canas mal fortunadas. O
mi hija, lumbre de mis ojos, baculo de mi vejez cansada.
Qué caso tan inopinado fue, hija mia, el que a ti
trauessó el coraçon y a mi cortó el hilo de la vida?
_Flor._--Qué es esto, señor mio? qué gemidos tan sin
consuelo son los tuyos? Dime la causa de tus penas e
sentirlas he como mias.
_Theoph._--Ay dolor grande. Ay muger tan amada. Cata
aqui mis reçelos, para mientes [en] mis temores. Cata
aqui mis castigos no acostumbrados. Cata aqui la hija que
tú pariste, su coraçon hecho pedaços. Cata aqui nuestra
casa deshonrrada, y sola de la compañia para mi vejez
mas agradable. O gentes que lastimas excessiuas aueys
gustado, mirad si ay a mi dolor otra pena que se le
yguale. O amor, amor, pues me priuaste oy de la cosa que
en esta vida más amaua, pues te llamas amor a tuerto o a
derecho, a quién has cometido que mitigue mis ansiosos
cuydados? qué remedio pones a mi dolor tan estraño? quién
aliuiará la cuydosa carga de mi vejez trabajada, pues
me lleuaste oy en flor la fructa que para mi enferma
senectud Dios e naturaleza me auian prestado. Pero aunque
me la dieron prestada, no para tan poco tiempo: dexaras
amor desamorado que mi hija començara a conoscer se para
que te conosciera, e como de cossario ladrón se apartara
de ti. Armaste le el lazo de tus amargos dulçores en la
hedad más sin cautela para que menos te resistiesse, e
más presto en tus escondidas trampas cayesse. Dime, amor
tramposo, mal pagador de seruicios, quándo te offendi
yo tanto que meresciesse tan crudo castigo? pues si por
demeritos mios, amor falso, me castigaste, executaras
tus sangrientas rauias en mis caducos años y en mi faz
arrugada, e no me lastimaras en esta juuentud hermosa y
en esta moçedad tan delicada. Si comigo tuuiste el enojo,
por qué diste tan cruel açote a la ynocente? O amor
loco. O amor desatinado. Maldigo tus pensamientos vanos,
maldigo tus palabras fingidas, maldigo tus passatiempos
lisongeros, maldigo tus enojosos plazeres, maldictas
sean tus açucaradas çaracas, e tus deleytosos enojos,
tus apassionados deleytes e los instrumentos de tus
prisiones; que otros prenden para soltar, y tú captiuas
el coraçon para matar. Mataste oy a la joya más acendrada
que entre los mortales fue nascida. Lastimaste con mortal
dolor a este triste viejo, cuyo fin á mi puerta está
dando aldabadas. Pusiste en términos la vida de aquella
madre desconsolada que alli veo entre aquellas yerbas
medio muerta. Pues si a todos matas, e matar los hombres
tienes, amor, siempre por officio, muerte rauiosa te
llamen de aqui adelante y no amor halagueño. Porque si
halagas es para mejor lastimar, e si lastimas, no más
de para matar. Pues, mortal amor, no me puedes hazer
ya mayor mal del passado, seguro estoy ya de tus ondas
reboltosas, e de tus amargos desconciertos. En lo vltimo
de potencia has executado comigo tu rigor; lastimado me
dexas los pocos dias que en el mundo biuiere. Pues quien
mi lástima tan grande supiere, no es possible sino que de
ti se guarde. Si con tiento me hirieras, e tan adentro
no me tocaras, mi pérdida no fuera tan grande, e siendo
mi mal tolerable, mi quexa fuera templada, pues si yo de
ti no me quejara, muchos en tus trampales cayeran. Ya,
amor falso, de aqui adelante, porque a ninguno como a mi
maltrates, todos huyran de tus sabores[592], con nadie
tendras crédito, ni abrá quien de ti se fie. Amor falso
malauenturado, tus fabores son humo, tus plazeres no son
durables, e al fin fin amor. _Omnia pretereunt preter
amare Deum._
ACABOSE ESTA TRAGEDIA POLICIANA A . XX . DIAS DEL MES
DE NOVIĒBRE, A COSTA DE DIEGO LOPEZ, LIBRERO, VEZINO DE
TOLEDO. AÑO DE N[=R]A. REDĒMPCION DE MIL E QUINIENTOS E
QUARENTA Y SIETE.
_Nihil in humanis rebus perfectum._