THEOPHILON. FLORINARDA. SILUERIO. PANPHILO.

[_Theoph._]--Florinarda amiga, muchas uezes he desseado

auisarte que como honrrada matrona enmiendes algunos

descuydos en la gouernacion de nuestra casa y en la

guarda de nuestra honrra, porque con muchas e muy biuas

ocasiones a esto soy compelido; pero considerando que la

flaqueza feminil no deue ser molestamente tractada, e que

las negligencias que no nascen de malicia con facilidad

son corregidas, he acordado de callar hasta que veo

nuestra honrra dando baybenes y a punto de caer en algun

hoyo de immortal infamia. Muy escusado me fuera a mí,

que soy padre, desuelarme en el castigo de Philomena mi

hija, si como tú eres dueña noble fueras madre cautelosa.

Pero semejante[569] exercicio de corregir donzellas, al

varon es vergonçoso quanto a la muger más honesto. En

confusion tuya, y en demasiada pena mia, te doy auiso que

de algunos dias a esta parte conozco en Philomena nuestra

hija alguna nueua desemboltura causada de tu muy notable

descuydo. He conoscido en ella ser amiga de la ventana,

e avn no muy enemiga de ser vista, que es en la donzella

vn gusano para su nombre tan delicado. Tambien me dizen

que vna mala vieja que dizen la Claudina frequenta mucho

nuestra calle, y avn nuestra criada Dorotea no dexa de

visitar su casa; en el tiempo que Philomena nuestra hija

fue templada en sus palabras, honesta en el aspecto,

recatada en su persona, e retrayda en su exercicio noble,

ninguna nouedad que yo en ella conosciera causara en

mí deshonesta sospecha, porque la muger virtuosa donde

quiera es buena hasta que viene a dar señales de mala. No

piensses, mi Florinarda, que por lo que en nuestra hija

siento de nueuo se me aya entibiado el amor paternal,

sino que la experiencia que tengo del mundo me causa

cautela, e la cautela temor, y el temor me da pena, e

la pena produze en mí semejantes effectos; solamente

quiero que sepas, si no lo sabes, que ay en las mugeres

tanta fragilidad, que con muchas guardas apenas se

guarda vna, e con vn pequeño descuydo pueden venir todas

en perdimiento. Nuestra hija es noble, pero es muger;

es illustre en sangre, pero muy moça en los dias, y

aunque el natural y la nobleza la hagan buena, puede se

peruertir con el aparexo de ser mala. Mira, Florinarda,

por nuestra hija, e castigala con amor en secreto, porque

no venga a tiempo que se digan en público sus maldades.

_Flor._--Theophilon, señor mio, admiracion grande me

causa tu plática sospechosa, e la materia della me acaba

las fuerças de pena, porque en nuestra vnica e tan amada

hija no solamente no he conoscido maldad, pero jamas

senti en ella indicio ni aparencia de liuiandad. Si ama

estar a la ventana, e yo no se lo defiendo siendo madre,

no procede de mi descuydo, sino de la confiança que tengo

en su honesta condicion. Bien veo que se alegra con mirar

como moça, pero tambien piensso que es tal su honesto

recatamiento, que alançara qualquier pensamiento liuiano;

ni nuestra hija es tan astuta, ni yo tan descuydada, que

ella pueda mirar sin que yo la vea ni hablar sin que yo

lo sienta. En todos los actos y exercicios suyos hasta oy

no me acuerdo auer visto alguno que merezca algun género

de castigo; pero si yo como muger, aunque vieja, no tengo

astucia bastante para velar semejante castillo, e tú como

uaron e padre conosces que algun descuydo notable he

cometido que deba emmendar, manda me con auiso, que yo

obedescere con el amor que a ti deuo é a nuestra hija soy

obligada.

_Theoph._--Mira, Florinarda, si como eres incauta hembra

fueras varon cauteloso, ni me pidieras la causa de mi

reprehension ni quisieras otra más para guardar tu hija

de conoscer la muger e moça, por lo qual es inclinada

a todo linage de vanidad. No te pido que dexas a tu

hija que sea mala, sino que puedes con tu descuydo dar

la ocasion que no sea buena, porque de ser la madre

descuydada viene la hija á ser desvergonçada, e quando

tal la conoscieres, o tú deues procurar de perder la

con darla la muerte o aparejarte al perdimiento de

vida é honrra tan delicada. Qué más ni mayores señales

quieres de la nueua liuiandad de Philomena sino verla

sin reposo en el bastidor e en su rostro postizo color,

amiga de andar en secretos con la moça e muy fácil de

visitar la puerta? Grandes señales veo en ella de su

perdicion, e ningun remedio para remediarla sino con la

sepultura. A mi parecer deuemos tomar por vltimo remedio,

porque es el mejor, que tú, pues eres su madre y mas

continua compañera, biuas en auisada cautela de aqui en

adelante con ella, sin darla a sentir que de su mudança

de costumbres auemos tenido nueuo sentimiento; y esto

porque el crimen de liuiandad en la muger no se ha de

castigar sino con la muerte, e qualquier castigo que

este no sea no es sino una licencia para que sea mala

con la facilidad[570] de la pena. En esto, amiga mia, te

encomiendo seas tan cuydosa quanto hasta agora has sido

descuydada, porque no menos se puede adobar nuestra hija

e mitigar nuestra pena con el auiso futuro que agora está

dañada con el descuydo passado, e porque este negocio

e lo que dél tengo secreto, por su grauissima qualidad

no requiere tantas palabras quanto poner las manos en

el remedio e venir a las obras, tú, amiga, harás de tu

parte lo que con tanta pena te tengo encargado, que yo de

la mia haré como padre lo que a mi honor soy obligado.

Ve, señora, a entender en tu hazienda, que yo me quiero

quedar solo a rezar mis acostumbradas deuociones. Solo

estoy y apassionado porque la honrra de mi hija, en quien

la mia consiste, veo puesta en el postrero remate. Qué

haré? con quién me aconsejaré? El coraçon apassionado

para ningun negocio arduo tiene saludable consejo. Llamar

quiero a Panphilo e Siluerio mis criados para que con su

libre entendimiento reparen el mio que está con la pena

dañado. Oyes, Siluerio, Pamphilo, dónde estás?

_Sil._--Aqui estamos, señor.

_Theoph._--Entrad acá, e çerrad essa puerta del

retraymiento, porque quiero que mi plática sea secreta.

Dezidme, vosotros no comeys mi pan? vosotros no estays

en mi casa? no mirays mi honrra como criados, pues yo

procuro vuestro prouecho como señor? Cómo, no parays

mientes que mi honrra e fama anda destruyda? quién entra

en mi casa? quién habla con mi hija? quién le da ocasion

para ser liuiana? dime, Siluerio, qué sientes de su

liuiandad?

_Sil._--Señor, la grauedad de tus palabras e la nouedad

de tus reçelos me tienen atonito e sin sentido, y la

sospecha que pones en mi fidelidad me tiene de todo punto

corrido. Nunca Dios quiera que en Philomena mi señora yo

haya conoscido liuiandad, e si la conosciesse, en mí no

auria falsedad para encubrir secreto tan delicado. Porque

tú eres mi señor, e como tienes obligacion de gratificar

mis seruicios, tienes poder para castigar mis deffectos.

Verdad es que mi señora Philomena se alegra como donzella

moça, pero conozco que se recata como persona illustre.

_Theoph._--Dime, Pamphilo, tú no has visto entrar en casa

una vieja falsa que llaman la Claudina?

_Pamph._--Señor, sí algunas vezes.

_Theoph._--E ha hablado en secreto con mi hija Philomena?

_Pamph._--De esto no tengo noticia. Porque siempre que

essa vieja ha venido aquí, mi señora Florinarda ha estado

en la posada.

_Theoph._--Pues la conclusion de mi platica sea que yo

estoy sentido de la nueua conuersacion de aquella vieja

con mi muger e hija, e la he mandado que no entre en mi

casa so pena de perder la vida. Cumple a la mia y a mi

honrra que vosotros como fieles criados y en quien tengo

dende vuestra niñez puesto mi amor, mireys cautelosamente

los passos de mi hija e andeys en assechança con esta

vieja falsificada, e donde quiera que la pudieredes auer,

viniendo a mi casa pública o secretamente, le acabeys la

vida a palos, que yo gastaré mi patrimonio e pondre mi

vida por lo que sobre ello se os offresciere.

_Sil._--Señor, hacer lo hemos como a tu seruicio se deue,

aunque yo no quisiera que la primera cosa de afrenta que

me mandas fuera poner las manos en una muger e vieja,

pero no quiero poner escusa porque no pienses que niego

tu mandamiento.

_Pamph._--Ora, señor, a nosotros el cargo, que la

embiaremos a çenar al infierno antes que tenga remedio de

buscar quien de nuestras manos la defienda.

_Theoph._--Pues, mi Pamphilo, en lo dicho no aya más.

_Sil._--Señor, pierde cuydado, que no lo has dicho a

sordos ni descuydados.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 140 / 502 题