PALERMO. PIÇARRO. CORNELIA. OROSIA.

[_Pal._]--Hola, Piçarro hermano, salgamos ya de casa

pesar de Lucifer, y vamos a traer aquella gentezilla a la

estancia.

_Piç._--A boca de sorna me paresce más seguro, porque si

escandalo ouiere podamos tomar calças, ya me entiendes?

que despecho del galeon[542] de Francia si me querria

asir con nadie. El espada tengo hecha vn assador, vn

broquel traygo sin aro, el guante paresce arañuelo; pues

el casquete sirve agora de orinal. Blanca para comprar

armas, rape el diablo la que yo mando, que por vn real me

pueden agora ahorcar.

_Pal._--No me cuentes plagas, descreo de la vida en que

biuo sino vamos a casa de aquellas putas, e veamos si por

allá ay algun cayro. Sepamos si quiera qué moneda corre.

Pese a tal con dayfas tan sin prouecho, e tan amigas de

poner a hombre en ruydo. Yo, descreo de la torre mocha,

toda mi vida fui más amigo de tomar cuenta a la yça a

tercera noche, e abrir el ojo que no eche dado falso,

que de buscar pendencias donde se ponga el pellejo en

condic[i]on. Mira bien dónde vamos, que si estos moços de

Policiano allá nos apañan nos quitaran el puto del cañon

sin que aya quien se lo estorue.

_Piç._--Ora las pelosas vayan a punto, porque si por caso

valiere huyda no se queden [en] poder de vellacos.

_Pal._--Nunca otra prenda me arrebaten, que por el

peligroso passo en que vamos, en toda mi capa no se ate

vn quartillo de trigo.

_Piç._--Pues que la mia, por el cuerpo de la tramulla, no

vale quatro sueldos.

_Pal._--Ora la Magdalena nos guie. Mira, Piçarro, el

passo más sin peligro.

_Piç._--Cerca llegamos, e mira, Palermo hermano, que

suelen dezir que los hombres de honra precian más la

muerte dichosa que la vida deshonrrada. No te engañe a

ti esta opinion de locos, sino da al diablo la honrra e

pongamos en cobro la vida.

_Pal._--Pospuesto que auemos de ser más ligeros en los

pies que en las manos, tambien es menester que para que

estas piltrafas no nos tengan en poco, hagas, hermano,

del feroz, e hables de la hermania el espada en la mano,

el passo en primera, los ojos en arco, la boca medio

torcida e hablemos los acostumbrados desgarros, pues aqui

somos tenidos por hombres de seguida. E mira que no me

dexes de contar algun contezuelo. Ya me entiendes.

_Piç._--Bien dizes, marcadamente hablas; pues ya que

llegamos, lo que se hablare sea cosa de tomo.

_Pal._--Hola, Piçarro, marcha delante, mira si ay dentro

quien nos defienda la entrada.

_Piç._--Deffender o qué? O despecho del anima de

Berzebuy, escucha, veamos quién suena dentro, e si hombre

es biuo mandale confessar.

_Pal._--Quién está en su casa?

_Cor._--Quién es el que llama? Sube, señor Palermo. Tú

seas bien venido con la buena compañia.

_Oros._--Jesu, señor Piçarro, y acertaste a venir por

esta calle?

_Piç._--Descreo de tal, señora Orosia, si el señor

Palermo que está presente no me hiciera fuerça, si yo

escampara por aca por toda esta semana. Harto tiene

hombre que hazer agora en buscar armas e andar a punto

para castigar aquellos garçones, sin embaraçar nos en

visitaciones de damas. Pero por agradar al compañero se

ha de hazer toda gentileza.

_Pal._--Señora Cornelia, ya sabes quántas vezes te

he rogado que tú e la compañera passeys el hato a la

estancia, porque en nuestra compañia no se puede perder

nada; no te has determinado hasta saber la voluntad de la

señora Orosia tu prima: porque ella agora está presente,

será bien, dama, que sepas que es mi voluntad que luego

te determines a venir comigo a mi estancia, e ayudar me a

passar mis trabajos, pues no me dexas solo en mis mayores

passatiempos; e si en esto pensares no contentar me, haz

cuenta que me perdiste para todos los días que biuieres.

_Oros._--Señor Palermo, aunque mi prima me perdone en

tomar la mano a responder en su presencia, despues que

ella se ha determinado a hazer contigo esta jornada,

yo la he dicho como a amiga e parienta lo que de su

yda siento. Pero como ella está penada, ni rescibe mis

palabras, ni conosce la voluntad con que se las digo,

porque ni los ojos enfermos pueden mirar la luz, ni

los animos apassionados la razon. Pero como lo poco

que yo sé del mundo me dé a conoscer que mi prima no

lo acierta, no puedo dexar importunamente de dezirle

lo que siento, porque a ti, señor Palermo, conozco, e

avn tu voluntad entiendo mejor que a mí me sé entender;

nosotras, como tú sabes, somos vnas mugeres de seguida

que substentamos honrra haziendo seruicio a los buenos.

De nuestros passados no heredamos otra hazienda, e si

esta nos falta, la vida nos sobra. Pues metidas con vn

hombre en vn rincon de la Ciudad, perdemos los amigos e

no ganamos dineros. Lo que por ti, señor, digo a mi prima

que haga es tenerte por amigo para reñir sus quistiones,

e quando menester la ouieres que te ayude con dos doblas,

acuda a tu estancia, prouea lo que cumpla, pero no soy de

parescer que se desaperroche nuestra casa.

_Cor._--Prima, bien conozco tus razones endereçadas en mi

prouecho, e ansi las rescibo como Dios resciba esta ánima

quando deste mundo vaya. Mas por ver me vengada de aquel

moço de espuelas, me yre con vn negro donde llevar me

quisiere.

_Pal._--Señora Orosia, de la voluntad que yo tengo a

Cornelia tu prima Dios y el señor Piçarro son buenos

testigos; y en lo que toca a sus quistiones, quexando

se ella a mi, e dando me parte de ellas, no seria yo

Palermo, hijo del merino de Ronda, si no pusiesse por

ella la vida e todo el resto, porque sin lo que a su

persona se deue es ley de gentiles hombres hazer por las

mugeres quando rescibieren agrauios e demasias. Yo la

pienso poner donde sea conoscida e tenida por quien es.

_Oros._--En la puteria.

_Pal._--No hables entre dientes, señora, que yo lo haré

no menos que lo digo: e de vn pan que hombre aya, la

mitad no puede mancar; pero si a ti, señora, paresce que

cumple otra cosa, hagase como ordenares, que como aya

provecho passará hombre su soledad.

_Piç._--Señora Cornelia, bien abrás sentido que yo del

tiempo viejo te solia ser amigo, y agora por causa del

parentesco que con esta dama tienes, y el amistad que

ay entre mí y el señor Palermo, estoy determinado a

morir por lo que a tu honrra tocare; y en esto, señor,

al tiempo hago testigo. Pero si a tu honor e prouecho

impide hazer mudança, ordena como vieres que cumple á

los amigos. En casa dexamos la olla hirviendo, e solo al

mochacho soplando los tizones; por mi vida, damas, que

allá nos vamos a comer.

_Oros._--Essas cosas, amigo, antes seran hechas que

mandadas. Prima, toma tu manto, e vamos donde quisieren.

_Cor._--Vamos si quisieres, que yo estoy a punto.

_Pal._--Echate vnos manteles en la manga, que boto a tal

no ya[543] en qué nos limpiemos sino es a las barbas.

_Oros._--Ora galanes, andad delante, que nosotras muy

presto llegamos.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 109 / 502 题