ARGUMENTO DEL ONZENO ACTO

Venida la mañana, Claudina se leuanta e determina de yr a

casa de Philomena, sobre lo qual se tracta con Parmenia

de los peligros que se pueden ofrescer; finalmente haze

su camino, e habla con Philomena dándola parte de los

amores de Policiano, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA. DOROTEA. FLORINARDA.

PHILOMENA. THEOPHILON.

[_Clau._]--Son los rayos del sol los que entran por esta

ventana? sancto Dios e cómo he dormido a sabor, despues

que tomé la palabra á aquel demonio mi familiar, pero con

mucha razon, pues en este negocio no es menor la honrra

que el prouecho. Hija Parmenia.

_Par._--Qué mandas, señora?

_Clau._--Qué hora es? fueron se aquellos locos?

_Par._--Agora estauan ay.

_Clau._--Y Libertina, es leuantada?

_Lib._--De mañana en buena fe, tia. Agora tengo por

dormir el sueño de la salud.

_Clau._--Bien hazes, gozate, pues agora tienes tiempo,

que venida a la senectud, y todo es vna hedad de

trabajos. Ya aquellos pica cantones, no dexarian algo

para la costa?

_Par._--Mejor landre se los lleue, que estos tales,

madre, no quieren sino llamate mio e busca quien te

mantenga.

_Clau._--Anda, hija, que de golpe o de recudida, yo les

sacaré el escote. Yo me voy a casa de Philomena, a dar la

primera puntada en vna labor trabajosa. Mochachas, rogad

á Dios que yo salga con ella a luz, que no me acuerdo

auer intentado cosa de que tanto aya desconfiado.

_Par._--Madre señora, ya conosceras si desseo tu prouecho

como el mio, assi por la ley natural como por mandamiento

de Dios; pero tú andas en tales tractos que en ellos no

puedes ahorrar sino de las narizes, y aun plega a Dios

no dexes alguna vez la vida, porque es ley de Dios que

quien ama el peligro peligrosamente muera. Mira, madre,

quién es Philomena, e no pienses ganar saya de londres

e barates vn jubon de açotes. Mira que donde agora vas

lleuas el cuchillo a la garganta, y avn como suelen

dezir, la soga arrastrando, porque te hago saber que los

viejos padres de essa dama son tan zelosos de su honrra

y avn tan cautelosos en guardarla, que si vna vez te

sienten, sin que lo entiendas e estando segura te pondran

en cuentos la vida. Mira lo que hazes, e ordena tus

passos de manera que tu vida e honrra esté segura.

_Clau._--Confusa estoy. No sé en qué me determine:

diformes inconuenientes se me ofrescen de tu auiso, e no

puedo boluer atras en este camino, porque tengo prometido

el acometimiento, e avn dada mi palabra de la victoria.

Notable deffecto es la inconstancia, e tanto que se tiene

por indicio de locura.

_Lib._--Tia señora, no biuas engañada con vna mala

opinion, que tanto es más mala quanto más vsada e

guardada. Digo te de verdad que oyendo el otro dia al

padre presentado, le oy affirmar que la perseuerancia en

el vicio no meresce nombre ni galardon de constancia, e

que quien del vicioso camino se buelue, no inconstante,

sino firme en virtud deue ser llamado. No tengas la

condicion del arroyo, que jamas supo tornar atras.

_Clau._--Quedaos a Dios, hijas mias, que yo voy

determinada de morir en esta demanda, e nunca a la osadia

vi que fallesciesse fortuna. Yo me voy; si a hora de

comer no ouiere dado la buelta a casa, no tengays dubda

que me la abran dado por el mercado. Acudireys a la

carcel, que alli será el paradero. Agora que voy sola

quiero mirar con auiso este discreto temor que a mi

Parmenia le queda, porque a la buena speculacion jamas

vi carescer de buen fructo. Qué hare? si voy allá, a

peligro pongo mi vida; si dexo de cumplir lo prometido,

no puedo escapar de muerta ó apaleada, e lo que es más de

estimar, el mal nombre que de falsaria puedo cobrar. Pues

si el credito pierdo acabada es la grangeria. Ora venga

lo que viniere, que aparejado está donde cayga. A casa

de Theophilon llego, aqui traygo en la faltriquera no

sé quántas franjuelas e cabeçones; en achaque de trama,

vamos a hablar a nuestra ama. A Dorotea veo a la ventana,

buen aguero hallo para mi venida. Esfuerça, esfuerça,

Claudina, que en otros peligros te has visto.

_Dor._--Valala el diablo a esta vieja espanta perros, e

qué rezar trae consigo. Quál arroyo la echó por estos

barrios? no me medre Dios si tú vienes en buenos passos.

_Clau._--En hora buena y en buen punto vea yo tu cara de

oro: qué hazes, hijita mia? desciende acá e abraçame, que

me gozo de ver te; ansi goze yo la vejez descansada.

_Dor._--No os digo yo? las palabras de beata e las vñas

como gata. Vengas en buena hora, tia de mi coraçon.

Quánto ha que no vienes por estos nuestros barrios? Por

cierto mi señora Florinarda ha tenido memoria de ti e aun

me ha preguntado si te he visto.

_Clau._--Acuerde se Dios de su merced y él le pague la

que yo rescibo en que me conozcan por criada vieja de

esta casa, porque este es el principal título con que yo

me honrro despues de ser muger de Alberto, que Dios aya.

Pues por mi salud que aunque yua a otro negocio en que no

me yua a mí poco no tengo de passar sin ver a mis señoras

vieja e moça. Dilas, hija, que está aqui la Claudina, que

si mandan sus mercedes que suba.

_Dor._--Espera vn poquito, madre, que yo boluere

corriendo. Señora, la vieja Claudina está aqui, si mandas

que suba, que te quiere ver.

_Flo._--Dila que suba; con qué viene agora el diablo?

_Dor._--Sube, tia, si mandas.

_Clau._--Con el pie derecho delante, porque no tropieze

a la entrada. Paz sea en esta casa. Señora Florinarda,

salue Dios tu venerable presencia.

_Flo._--Vengas en ora buena, madre, qué nouedad es esta

que te acordaste desta casa?

_Clau._--Afficion grande, desseo de seruir te, apetito

de offrescer me por tu muy fiel criada, para que como a

tal me mandes lo que a tu seruicio cumpliere.

_Dor._--Debaxo de la buena palabra está el engaño.

_Flo._--Pues, comadre mía, cómo te va? Vieja te vas

haziendo; muy desffigurada estás despues que no te he

visto.

_Clau._--E cómo, señora mia, burlando lo dizes? Tal

ha passado por mí despues que deste barrio me passé;

trabajos he padescido que el menor dellos bastara a

acabar tan poca vida como la mia, pues si el principal se

considera, la misma muerte no es tan penosa.

_Flo._--Qué mal es el que tanto te duele, madre?

_Clau._--No será mal de amores, mal pecado, que con las

muelas le he dexado, sino biudez, señora de mi alma, que

no ay dolor que se le yguale: Dios te guarde a aquel

Señor, e nunca te veas sin él, amen, que por mi vejez la

que buen marido pierde no sé yo por qué no le acompaña so

la tierra.

_Flo._--No lo digas burlando, comadre, nunca oyste lo que

dicen de los getas? que vn tiempo las mugeres biudas no

dubdauan de hazer se matar sobre los cuerpos muertos de

sus maridos? y avn porque entre ellos alguno tenia muchas

mugeres, aquella era más estimada que con su marido se

sepultaua.

_Clau._--Sancto vínculo es el del matrimonio, e como sea

vnion intrinseca e espiritual, con lo más biuo del ánima

se deue sentir la diuision.

_Flo._--Veemos que entre los animales que de

entendimiento carescen, este amor matrimonial está

esculpido, pues las tortolicas passan su vida contentas

con vna sola compañia. E si aquélla muere, la que queda

no beue más agua clara, ni se pone en ramo verde, ni

canta ni haze señal de alegria, señalando la cuytadica

quán dura cosa es perder su dulce compañia.

_Clau._--Ay, ay, quántos daños acarrea la falta del varon

en casa; no los sabe sentir sino la triste que passa por

ellos.

_Flo._--Trabajoso dolor deue ser, pero quando el Señor

da semejante llaga, tambien prouee de remedio para ella.

Trabaje la honrrada biuda de ser honesta de costumbres, e

guarde la limpieza que las tales son obligadas, que para

sus necessidades Dios es el verdadero marido.

_Clau._--No lo niego yo, mi alma, pero guardete Dios de

pobreza con soledad, que esta es muy ruyn tramojo de

roer. De alli nascen los cuydosos pensamientos, e avn

a vezes no muy sanctos; alli se toma licencia para las

dissolutas palabras, e avn para los desonestos tratos, e

avn se deprenden los officios deshonrrados. Ay del solo,

que quando en tales hoyos cayere no tiene quien le dé la

mano.

_Flo._--Verdad es, madre, que mejor se passan las penas

quando para lleuarlas ay compañero. E quedaron te hijos

de Alberto tu marido?

_Clau._--Sí, mi reyna; e vn varon que ha siete años que

salió desta ciudad e no he sabido dél ni biuo ni muerto,

e otra donzella que en casa tengo.

_Dor._--Donzellita es el diablo.

_Flo._--Qué dizes?

_Dor._--Digo que es vna muy bonita moça.

_Clau._--Dizes, hija, tu virtud, aunque en ella no lo

aya, pero en fin como huérfanos sin castigo de padre,

faltos de doctrina e cargados de pobreza. Y a todo esto

se obliga la muger aquel triste dia que cobra nombre

de viuda. O señora de mi vida, quán pesada carga es de

llenar el hijo crescido de cuerpo e menguado de castigo,

que en cabo del año pienssa la pobre madre tener buena

vejez, e ha criado vn cueruo que le saque el ojo. Pues

todo esto es nada en respecto de lo que con hijas se

passa, que como, mal pecado sea vn ganadillo tan malo

de guardar, a buelta de cabeça, y a vn encierra ojo e

abre, hallays la casa a mal recaudo, e la honrra de las

moças beuida en gostaduras. No hay cosa oy en el mundo

tan fragil e delicada como la honrra de la donzella, que

no paresce sino que de vn cabello está colgada. Nunca

por buena que sea le faltan ocasiones para ser mala,

ni avn por bien que se guarde caresce de murmuradores.

Si habla poco es tenida por grossera; si mucho, por

liuiana; a los que no saben les paresce nescia, e a los

ressabidos, maliciosa; si luego no responde, tienen la

fantastiga, e si a todos da respuesta, a peligro de caer;

si está assentada con reposo, nunca le falta un nombre

de traydora dissimulada; si alça los ojos e mira, luego

dizen que allá miran ojos, etc. O señora Florinarda, e

quien solo vn juyzio tiene, cómo hará guisados que a

tantos haya de contentar?

_Flo._--Poca necessidad tiene la donzella de poner su

honrra en tal discrimen; mi hija retrayda ha de estar

hasta que quien la merezca se precie de yr delante della.

_Clau._--Jesus, Jesus e pienssas, mi señora, que con

nuestra platica no auia oluidado de preguntar por

Philomena? No yre de aqui sin ver a su merced, ansi goze

yo de mí.

_Flo._--En buena fe, comadre, que esta noche passada se

sintio mal dispuesta e no he consentido que se leuante de

la cama.

_Clau._--Pues, señora de mis entrañas, da me licencia

para que la vea, que avn a mí algo se me entendera de

estos dolorcillos.

_Flo._--De muy buena voluntad, por cierto, madre mia.

Corre, Dorotea: entra con la madre vieja al aposento de

mi hija, e perdona me por mi amor que no voy contigo, que

tengo por acá en que entender.

_Clau._--Huelga con salud, señora mia, que yo bien sé ya

esta casa más ha de mil dias. Dónde está mi señora?

_Dor._--Entra madre, en este retraymiento.

_Clau._--Gozo bueno vea yo de essa cara de alegria.

_Phil._--Bien seas venida, madre.

_Clau._--Jesu, coraçon mio, e gesto es esse de enferma?

Tal sea mi salud e se me torne mi vejez; qué es esto,

hija de mi alma? qué sientes? yo juraré que deue ser

regalo.

_Phil._--No, madre, que no soy tan regalada, sino que

dende anoche he sentido vn dolor en este lado izquierdo,

que, ansi goze de mí, no me dexa reposar.

_Clau._--Pues, señora mia, manda salir allá a Dorotea

porque quiero tentar el lugar donde te duele, y plazera

al Señor que quedes con mejoria.

_Phil._--Dorotea, sal allá fuera.

_Dor._--Todo va bueno; plega a Dios que yo mienta, e que

esto sea agua limpia.

_Clau._--Descúbrete, entrañas, veamos la parte del dolor.

_Phil._--Mas arriba lo siento, sobre el coraçon.

_Clau._--Ya, hija mia, lo he visto, y avn conoscido

la causa de donde nasce el dolor: que por mis pecados

maestra vieja soy de curar estas passiones. Quiero

saber, coraçon mio, si antes que este dolor sintiesses

resciuiste por auentura alguna alteracion. E mira,

señora, que al médico y al confessor se deue dezir la

verdad.

_Phil._--Por cierto, madre, es verdad que con essa moça

yo rescebi passion, de donde pienso aver se causado mi

indisposicion.

_Clau._--Verás por mi vida si conosci yo luego ser tu mal

de turbacion. No será nada, hija, yo tengo la mediçina

para sanar estos dolores. Aunque por mucho que la passion

te aquexe no es de marauillar, hija mia, porque es ley de

Dios que quien a hierro mata con hierro pierda la vida.

_Phil._--Burlas, madre, como me ves con dolor?

_Clau._--O angelica ymagen, y qué graciosa eres. Mas

dime por mi vida, entrañas, a quántos en esta vida abrás

tu sido causa de dolor de coraçon? Pues justicia es que

padezcas alguna de las penas que a otros has tú causado;

toma, señora, este anillo, que tiene virtud contra todo

dolor cordial, e mira, hija mia, que no me le pierdas,

que no es más mi vida de quanto comigo le tengo.

_Phil._--En gran cargo me pone tu tan buena voluntad,

aqui estoy para hazer todo lo que te cumpliere.

_Clau._--Tal confiança tengo yo de tu graciosa cara, que

siempre me has de hazer muy señalados fauores, e para

principio dellos te suplico, mi alma, tengas atención a

mi breue mensage, el qual, aunque te parezca culpable,

te ruego no me hagas cargo de culpa, pues no ay en mí

otra sino ser yo la mensagera, y esta ya sabes que es

digna de indulgencia. Un cauallero gentilhombre, doctado

de toda disciplina, no menos militar que literaria, cuyo

nombre sabras a su tiempo, me mandó llamar con vno de sus

siruientes, e como yo cumpliesse con la obligacion que a

los semejantes deuo, fui a su casa, donde le hallé en vna

cama, e tan en el extremo de vna enfermedad del coraçon

que a tu causa dize que padesce, que sin dubda yo penssé

que hablandome la vida se le acabara. Finalmente, con la

mayor fuerça que fingir pudo me dio parte del principio

de su mal, e me pidio que le pussiese remedio. Pues como

sea mayor virtud consolar al atribulado que substentar al

hombre próspero, acordé de tomar a mi cargo su medicina,

poniendo me en este peligro, porque tengo por mejor

perder obrando virtud que ganar dexandola de hazer.

_Phil._--E quién es esse cauallero que dizes?

_Clau._--Ya te sientes?

_Phil._--Qué rezas entre dientes? qué tengo yo que hazer

con las enfermedades agenas? Dime ya quién es el enfermo,

que me tienes suspensa, o vete con Dios, que harto tengo

que ver en mi mal.

_Clau._--O perla mia, dasme licencia por mi vida?

_Phil._--Di lo ya, no seas pesada, sea quien fuere.

_Clau._--Pues tu rostro de paz me da atreuimiento, no

quiero ser couarde en obra tan piadosa. Bien conosceras,

mi coraçon, vn cauallero de illustrissima sangre que biue

en esta ciudad que se llama Policiano.

_Phil._--Anda, anda, vieja maldicta, con la malauentura,

y agradesce a Dios el sufrimiento que el zelo de mi

honestidad me pone, que yo te hiziera yr al infierno a

pedir las albricias de tu menssage.

_Dor._--Passo, passo, señora, no alborotes la casa, qué

cosa es esta? qué has hecho, madre señora?

_Clau._--No hize nada, hija mia, sino que mi mala dicha

quiere que por buen seruicio resciba mal galardon.

_Phil._--Avn lloras, vieja ruyn? mala fin ayas tú e

tus maldictos passos. Echame de ay a essa vieja, si no

quieres que ay la mande matar a palos.

_Flo._--Qué es esto, comadre? qué dizes del mal de

Philomena?

_Clau._--No rescibas pena, señora, que vn dolorcillo es

causado de tristeza del coraçon. Ay la dexo vn anillo

con que vera mejoria muy presto: no consientas, señora,

que se le quite del dedo; yo me voy, porque me he mucho

detenido. Señora Philomena, si para tu salud yo fuere

menester algun dia, bien sabe esta donzella mi posada, no

dexes de embiarme a mandar, que yo vendré de voluntad.

_Flo._--Essa se te agradesce por cierto, comadre.

_Clau._--A Dios, a Dios, mis señoras.

_Phil._--Ve en buen hora, madre mia.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 107 / 502 题