SOLINO. SALUCIO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.

[_Sol._]--Qué sientes, madre mia, de este dolor que

á Policiano da pena? Paresce me aver te obligado a

dificultoso remedio, cuyo fin yo no osara esperar sin

notable peligro de mi persona.

_Clau._--A la he, bouo, a la he, poco sabes de leyenda,

mal conosces a la Claudina; poco has tractado mi

casa, pues en los negocios altos, donde todos pierden

confiança, quiero yo mostrar quánto puedo, que en las

cosas de poco subjecto poca abilidad se requiere. Mis

redes, bouillo, sabe te que no prenden lagartijas, quanto

la cosa es más alta, tanto con mejor ánimo la intento, y

jamás acometi donde no ouiesse victoria.

_Sal._--A semejante género de acometer locura la llaman

en mi tierra, e no por virtud, sino por vicio la tienen

canonizada.

_Clau._--Boçalejo eres, hijo mio, más pense que sabias

del mundo. Donde el premio se espera grande, alli se deue

el mayor trabajo, e el esperança del galardon diminuye

qualquier pena, mayormente que como sea con mugeres moças

la mayor parte de mi contienda, no creas, hijo Salucio,

que pueden dar herida que de la ropa adentro passe: bien

pudiera Policiano poner sus amores en otras manos que

o con temor o con poca astucia al primero golpe dieran

con todo a mal cabo; porque ay tan pocas que algo sepan

deste mi oficio, que a quien más pensays que entiende,

la falta más para discipula que tiene de sobra para

buena maestra. Sola ay vna deste tracto en la ciudad que

en mi arte tiene nombre, y es mi comadre Celestina la

de la cuchillada, e lo que sabe poco o mucho aqui está

con vosotros quien se lo enseñó. E ansi goze yo desta

ánima que ha oy menos de seys años que no sabia hazer vn

conjuro, y agora aureys sabido la buena fama que alcança,

que si yo agora çerrase el ojo, no quedaua en el reyno

otra que fuesse su ygual. Acuerde me Dios a bien hazer,

que no lo dexaré de contar, pues ha venido agora en

habla, que vna noche escura tuue yo necessidad de quitar

a vn ahorcado los dientes, y ella no menos de quitarle

los çapatos, porque tal menester se ofresce que tal

material demanda, e ansi como llegamos le dio vn temblor

de muerte, e se me cayó en el suelo cubierta de vn sudor

más frio que la nieve, que ansi goze yo de Parmenico mi

hijo como pensé que entre manos se me finara. Finalmente,

tornada en sí, entretanto que con vnas tenazicas de pelar

çejas le quité yo siete dientes, avn ella no tuuo espacio

de quitarle los çapatos.

_Sol._--Grandes cosas me cuentas de tu poder; pero suelen

dezir que la feminil astucia en el mal se manifiesta.

_Clau._--Si el mundo no fuesse tan grande, me enojaria

de cómo no entiendo sino en doctrinar modorros, e cada

dia ay quien diga necedades. Cómo, hijo Solino, por tan

grande maleficio tienes remediar a vn cauallero en vna

necessidad como esta, que si le dexamos a beneficio

de natura no fenezca su mal sino con la muerte? Dime,

bouillo, tan grande hierro[537] te paresce remediar vna

donzella que por vn desastre dexó de serlo, e hazer

de manera que quando se case su marido no lo sienta y

acortar enojos durante el matrimonio? Y esto no es obra

pia, neçuelo? Poquito sabes del mundo. Pues yo te hago

cierto que lo mucho que valgo con este mi oficio, aunque

vieja e pobre, e no de la merced de Dios, no se me sabe á

mí pagar, que si el Señor quisiera de otra suerte auia yo

de ser tractada.

_Sal._--Ya auias de estar emplumada.

_Clau._--Cómo, hijo?

_Sal._--Digo, señora, que persona tan sancta meresce ser

canonizada.

_Sol._--Esso estaua agora por proueer. Acuerdo me,

madre, del dia que te canonizaron[538] como de lo que oy

he hecho, que aquel dia yua yo con el despensero de las

monjas, siendo mochacho, a comprar hueuos al mercado,

y te vi puesta en la picota con más majestad que vn

papa, assentada en el postrero passo de vna muy larga

escalera con alta e autorizada mitra en la cabeça, que

representauas vna cosa muy venerable. Y acuerdo me que

inquiriendo yo la causa de aquella solemnidad, que para

mí era cosa nueua, vi vnas letras que a la redonda de

aquel como rocadero tenias en la cabeça que dezian por

alcahueta e hechizera. Mochachos te fatigauan, vnos con

pepinos, otros con verengenas, otros con troncos de

verças, que no te dexauan reposar.

_Clau._--Cosas son que acontescen, hijos, por mi

vida. Cada dia lo verás si sales al mercado, pero no

me aprouecharán tanto los amores de Policiano quanto

aquella afrenta me ha dado de prouecho, porque hasta

entonces, aunque algunos por secreta noticia que de mí

tenian encargauan algun negocio, despues de passado aquel

tranquillo ansi venian a mi casa personas necessitadas,

como quien va a ganar indulgencia. Vino la cosa en tal

estado, que no pudiendo sola dar recaudo a los muchos

negocios que se me ofrescian, aunque conosci ser ocasion

de desaperrochar mi casa para adelante, procuré de

imponer en el oficio a mi comadre Celestina, con tal

condicion que durante la prissa partiessemos la ganancia.

Y para la muerte que a Dios deuo, que ay está biua e

sana que no me dexará mentir, que en vna temporada que

estuuo en esta ciudad el embaxador de Francia ella por

su parte vendiendo la sangre de vna bonica moça que auia

criado tres o quatro vezes, e cada vez por fresca, e yo

aprouechandome del mueble de aquella rapaza que oy viste

en la posada, aunque entonces no auia cumplido doze años,

más ahorramos de cada veinte doblas, y el papo hecho,

como a mesa de alemanes. Ansi que, hijos mios, no es

malo el oficio que da de comer á su dueño, que por essos

fuegos de afrentas auemos de passar para venir despues

a gozar del refrigerio. En el tiempo de la moçedad se

deue ganar con diligencia el estado e las riquezas, con

que a las vezes tenga hombre vida descanssada. Entre

los animales, la hormiga es más pequeña de cuerpo, e

mayor en la prouidencia, y el hombre que no quiere ser

vituperado por negligente en la muerte, a ésta deue

imitar en el discurso de la vida. Athesorando los granos

del mantenimiento en el verano de la juventud para el

tiempo steril de la cansada vejez quando crescen las

necessidades e mengua la bolsa del perezoso.

_Sol._--Madre señora, a tu posada llegamos; si nos das

licencia entraremos a ver a la señora Parmenia.

_Clau._--Entrad, hijos, en buen hora, vosotros e años

buenos, que no es nueuo mi casa estar acompañada de

galanes. Hija Parmenia, alumbra vn candil para subir esta

escalera.

_Par._--Por mi vida, madre, que tú vienes a buena hora.

Mejor fuera quedarte allá esta noche, e tuuieras andado

el camino para mañana.

_Sal._--Salue Dios a la hermosa.

_Par._--Bien sea venido el gentil hombre.

_Sal._--Cómo es esto, señora Parmenia, vn dia que a tu

casa venimos estás tan mal acondicionada?

_Par._--Tengo razon, señor Salucio, que ha más de seys

horas que está aqui vna doncella esperando e quando mi

madre sale no pienssa tornar a casa.

_Clau._--E quién es, hija, la que me espera?

_Par._--Libertina, la que lleuaste al racionero.

_Clau._--Llamala e conoscer la he, que por mi vejez no

caygo por quién dizes.

_Lib._--Vengas en buen hora, madre de mis entrañas, por

cierto que ha gran rato que estoy esperando tu venida.

_Clau._--Hija mia, perdona me por mi amor, que son tantos

mis negocios que no sé dónde tengo el sentido. Pues,

hija Libertina, cómo te fue con aquel señor? Hizolo bien

contigo?

_Lib._--Madre mia, despues sabras mi venida, pues agora

ay embaraço en la posada. Yo me quiero yr e boluer me he

en la mañana.

_Clau._--Qué miras, putico? parescete bien la moça? Dilo,

no ayas verguença, que al moço vergonçoso el diablo le

trae a Palacio.

_Sal._--Señora, voto al pinar de Segouia que si la dama

fuesse contenta, yo no fuesse perezoso en su seruicio.

_Sol._--Mira, señora Claudina: descreo de tal si no tengo

las mañas del lobo, que donde la noche me toma, alli hago

manida. Si en casa ay aparejo, manda a estas damas que

nos acompañen, y no consientas que tornemos a casa a tal

hora. Somos hombres enemistados, e no es cordura andar de

noche.

_Clau._--O traydorcito, cómo te lo dizes: mallogradillo

vayas. Hija Parmenia, Solino te quiere bien e viene

porque le conozcas para delante. Libertina está sola e

Salucio ha puesto los ojos en ella: todo viene medido

mejor que lo queremos; por mi amor que tú le quieras e

tractes bien, pues sabes que es persona con que no se

perdera nada; tú, Libertina hija, tracta me bien a este

mochacho; mira que le quiero yo mucho y con él no biuiras

engañada.

_Par._--Por Dios, madre, que tú vienes agora con donosos

mercados.

_Clau._--Pues qué te pensauas, loca? que auia de venir

sola a tal hora de la noche?

_Par._--Vinieras tú con tiempo, e no siempre con los

murçielagos.

_Clau._--Calla, boua, que no es tan noche como pienssas:

avn agora dio las diez el relox.

_Lib._--No sé, señora, por qué: que toda mi vida te

conozco comigo de andar con la escuridad.

_Clau._--Calla, loquilla, que como agora biues descuydada

de la mocedad, no has tomado sabor en los trabajos de

la vejez. Tú llegarás a mis dias, e sabras qué cosa es

mantener casa e honrra, e no dessearás tanto la noche

para dormir quanto el dia para trabajar, que mal pecado,

hijas, la cama que vosotras desseays de viciosas cobdicia

la triste vieja de canssada, que quando a casa vengo los

huessos me suenan como saco de nuezes, y avn con todo

esto me pesa quando Phebo acaua su curso diurno. Anda,

ve presto, apareja me aquel aro de cuba, e las candelas

que sobraron de la otra noche, e saca me aquella soga

de ahorcado que te mandé guardar quando estaua aqui el

despensero del Conde; saca de aquel caxon del arca el

coraçon de çera que tiene las más agujas, e dexalo todo

a punto, e andad todos luego a dormir. Tú, hijo Solino,

yrás con essa rapaza, é tú, Salucio, con la señora

Libertina, e parad mientes, moças, que no me hagays

milagritos, no me hagays yr allá con vn açote.

_Sol._--Ora sus, hermosas, no ocupemos a la madre; toma

la mano, señora Parmenia, y vamonos a reposar, que es muy

noche.

_Sal._--Hola, Solino hermano, que en la mañana todo el

mundo haga pino.

_Sol._--Ora durmamos, que todo tiene su tiempo.

_Clau._--A ti, tenebroso y astuto Satan, principe de la

monarchia de los spiritus condenados, eterno sustentador

de las tinieblas continuas que en los caliginosos

e sombrios chaos infernales abundan; Señor de las

tarthareas e dañadas cateruas, morador en las horribles

grutas donde los sulphureos vapores incessablemente

manan: Regidor e gouernador de las lagunas e hedificios

mortales, assistente de la profundidad e obscura region

de la muerte: Yo, tu más familiar e compañera Claudina,

te conjuro por la grauedad de la palabra que de ti tengo

rescebida, e por los resplendecientes fulgores que

estas antorchas candidas entre las tinieblas nocturnas

produzen, e por la fortaleza con que estas ereas agujas

este fingido coraçon penetran, vengas con repentino

sonido a obedecer mi mandado, e venido, de tal manera te

occultes debaxo de los aureos accidentes deste anillo que

en mi dedo anular tengo puesto, que dél no te apartes

hasta que Philomena le ponga en su dedo, dende el qual

por las secretas venas que dél van al coraçon, se le

dexes tan llagado de la cruda saeta de amor, que todo

su remedio sea el que esta tu familiar le quisiere dar,

y ansi se someta a mi ley e ordenacion que otra cosa no

dessee saluo el cumplimiento de mi voluntad. Segunda e

tercera vez te conjuro e confiando quedar con migo, me

voy a dormir a mi cama.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 101 / 502 题