[_Cor._]--Estan en casa los galanes?
_Pal._--Ce, ce, hermano Piçarro, despecho de la media
nata si no ay garulla en la posada; quién anda ay? Ya,
ya, señoras, no es menester tanta dissimulacion.
_Piç._--Descúbrete, dama, pese a la ley del quaderno, que
para quien bien conosce la nariz le basta.
_Cor._--Y avn a quien tanto vee, la mitad de la vista le
sobra.
_Pal._--O galana, cómo eres graciosa, quita te el reboço
por mi vida. Muchacho, corre, toma aquel jarro.
_Cor._--No, no, señor Palermo, no venimos de tanto
espacio.
_Piç._--O, descreo de la peña de Martos, qué tan
pressurosa vienes? Pues no has de salir de la estancia
sin que rescibas colacion.
_Oros._--Ay, prima, por mi amor no nos detengamos, que ya
sabes lo que tenemos de hazer.
_Pal._--Digo, señora Cornelia, paresce que quiero
conoscer a esta dama.
_Cor._--En cargo de mi ánima que tú estás donoso, pues
agora sabes que es Orosia mi prima?
_Pal._--O, perdona, hermosa, que por mi vida con el
reboço te desconoscia. Que avn por vida del resto, que
tienes en casa quien te dessea seruir, sino que no te lo
osa dezir por no darte enojo. Hola, señor Piçarro, por
qué no hablas a esta dama? Pues que no le eres tú poco
afficionado.
_Piç._--Es la señora Orosia? O descreo del puerto de
Jafa; perdóname, señora, que voto a tal agora te acabo de
conoscer.
_Oros._--Señor Piçarro, agrauio me hazes con tan poco
conoscimiento, siendo yo tanto tu seruidora.
_Piç._--O perla de oro, no me culpes que descreo de la
leche de Olofernes si con el reboço que traes el mismo
diablo no te desconozca; descúbrete por vida mia, corre
muchacho, eres venido?
_Oros._--Señor Piçarro, no te pongas en trabajo, que por
mi vida venimos muy de priessa, e necessidad de hablar al
señor Palermo truxo por acá a Cornelia mi prima, e yo por
tenerla compañia acordé venir con ella.
_Pal._--Pues qué es esto, coraçon mio? Ay algun embaraço
en que yo pueda poner la vida en tu seruicio?
_Cor._--Pues qué pensauas, señor? que era mi venida a
lumbre de pajas? Enojadas venimos mi prima e yo, e con
mucha razon, porque de vnos vellacos moços de espuelas
auemos seydo afrentadas, e quien bien nos quisiere
nuestra injuria ha de tomar por suya, porque mi amigo es
otro yo, e ansi deue sentir mis enojos.
_Pal._--O reniego de las barbas de Barrabas, e tal cosa
me dizes? Oyes, mochacho, arroja me acá essa cota, dime
quién son los que te enojaron, e dexame tomar mi hatillo,
que no creo en la fe de los Tartaros si handrajos no te
los lleue hechos y la sangre me beua por dexarte más
vengada.
_Piç._--Y este embaraço, señora Orosia, es cosa que a ti
toca?
_Oros._--Comun ha sido la injuria e tal ha de ser
el castigo. Descreo de la leche que mamé si la fe no
renegasse por verme vengada. Dos criados de Policiano
entraron la otra noche en nuestra posada, e porque con
vosotros estauamos hablando nos dieron tantos bofetones
en nuestro rostro que los dientes nos dexaron bañados en
sangre, y esta afrenta tan grande no se nos hiziera a
nosotras si tuuieramos fabor de hombre; triste es la casa
donde falta la compañia del varon. Yo me lo merezco, yo
tengo mi pago, porque como nescia no tomo yo consejo de
quien bien me quiere.
_Piç._--Señora Orosia, no llores ni te acuytes por vna
cosa que passada no puede dexar de ser passada; pero da
gracias a Dios que tienes por amparo al señor Palermo e a
mí, que seremos verdugos de quien tu çapato offendiere,
y no digo yo con dos que en fin es meaja en capilla de
frayle para lo que mi espada corta; pero si quinze fueran
los contrarios, hombre ay en el estancia que no mudara
el color para acometerles, y avn reniego de los montes
claros si no tengo vna hojuela en la mano que no haze
más de los hombres hechos malla que si fuessen hechos de
manteca.
_Pal._--Orosia señora, poca noticia tienes del señor
Piçarro, mal informada estás del nombre que su espada
tiene en el reyno, pues quiero, dama, que sepas que quien
más agora floresce en las armas ninguna ventaja le haze,
y el dia que no se embuelue en negocios de poner la vida
en condicion, no piensa auer hecho hazienda; su tracto es
cincuenta mugeres repartidas por las mançebias del reyno,
y la que más fama tiene huelga de le tener por amparo.
Mas yo te juro al Sepulchro Sancto de la rehoyada, e ansi
aya yo uentura con damas, como le vi oy hazer vn hecho
que Rebeca en su tiempo no le hiziera.
_Oros._--Ora, señor Palermo, dexemos las alabanças deste
gentil hombre para otro[532] dia; nosotras venimos de
priessa, e no a más que daros parte de nuestra injuria;
si pensays poner en ello la mano, yremos mi prima e yo
descuydadas, e si no tan bien nos auisad, que como nasci
para la muerte que ay gentiles hombres en la ciudad que
no veran otro Dios sino que nosotras les mandemos.
_Pal._--Mirad, damas, reniego de tal si no me corro de
la dubda que en mi voluntad se pone, y si no estoy ya
desseando el tiempo para que sepays lo que desseo hazer
por seruiros. Dexadme el cargo e dormid sin pena, e no me
tengays por Palermo, hijo del merino de ronda, si juntos
no los embio a çenar con Lucifer. Mira, señora Cornelia,
qué tanto desseo su servicio, que juro a los sanctos
quatro elementos entre sueños piensso cómo tenerte
contenta. Ellos salen de noche?
_Cor._--Cada noche salen despues de acostado su amo.
_Pal._--Pues bien, puedes mañana dezir: perdone los Dios.
_Piç._--Ora descuydad, hermosas, que yo reniego de
las que en la cara tengo, si no os dexaremos tan bien
satisfechas quanto jamás afrenta se satisfizo.
_Cor._--Señor Piçarro, con tal confiança nos vamos a la
posada.
_Piç._--No yrás, por vida de mi amiga, que no puede
tardar el moço con la colacion.
_Oros._--Señor, aqui lo damos per rescebido, porque no
nos podemos más detener.
_Pal._--Pues, damas, rescibid la voluntad del pobre
gentil hombre, que otro dia se abrá la obra.
_Oros._--A Dios, galanes.
_Piç._--Vayan de Dios las pellejas. O pese te tal con
las çurraticas adobadas, y esta pelazga nos tienen agora
guardada? Escaponos Dios e nuestra diligencia la noche
passada, e quieren nos tornar a meter en el garlito?
Mira, hermano Palermo, el remedio más sano para que
destas pellejas nos defendamos, porque de mí te hago
saber que no saldre de casa a negocio[533] de tanto
peligro, e auiso te que si a sacar me porfiares, al
primer repiquete de broquel no me hallarás en toda la
ciudad.
_Pal._--O, pese a la fe de los moros, Piçarro hermano.
Que el diablo nos topó con putas tan reboltosas! Dios
sabe quánto estoy fuera de asir quistion con nadie; sino
que mis pecados me quieren ya lleuar arrastrando al
cimenterio. Vn braço tengo más yerto que si fuesse de
madera. Yo no traygo espada tanto para reñir, quanto para
hazer mamparos mientras me pongo[534] en huyda.
_Piç._--Pues de mí no hagas cuenta, que despecho de la
puta que me parió si las carnes no me están ya temblando
con sólo el pensamiento; mañana quiero fingir vn camino y
estarme encerrado doze o quinze dias, y entre tanto estas
borrachas abaxarán vn poco la colera.
_Pal._--Bien has acordado; amanescerá y medraremos.
Pero no me paresce mal que andemos sobre el auiso, y si
vieremos tiempo en que a nuestro saluo podamos hazer una
leuada, que no monte más de vn cumplimiento, bastará para
salir de cargo, e si mal nos suscediere, a los pies nos
encomendemos, que son aliuio de pecadores.
_Piç._--Ora Dios lo encamine por camino más seguro, que
a mí no me paresce que deuemos ponernos en tal peligro.
Vayan para vellacas.
_Pal._--Ora reposemos e tomemos consejo con el tiempo.