CHAPTER XXII

CAPÍTULO XXII.

_La provincia de Tayabas á principios del presente siglo._

Registrando crónicas y archivos tuve la suerte de encontrar un

precioso manuscrito de principios de siglo, [16] obra del docto

religioso Fr. Bartolomé Galán. Dicho manuscrito lo constituye una

extensa Memoria referente á la provincia de Tayabas, de cuya cabecera

fué Párroco muchos años, y cuya Memoria no encuentro datos de que

se haya publicado, y hasta casi puedo asegurar que el ejemplar que

tengo á la vista, es el único que existe. Por estas razones, por las

comparaciones que puede hacerse de su lectura, y por las curiosas

noticias que contiene, acerca de una provincia tan poco conocida,

me hace la dedique unas páginas de este libro. El manuscrito es de

grandes proporciones, así que he copilado y extractado lo que tiene

más interés.

Hélo aquí:

El ramo principal de la riqueza de Tayabas es el arroz; desde las

hambres que hubo á consecuencia de la langosta que asoló las islas,

los individuos de Tayabas, sin que nadie los dirigiese, mas que la

necesidad, hicieron los tubiganes ó sementeras de regadío, abriendo

cuantas tierras son susceptibles de este beneficio, con un trabajo

inmenso, que asombra á cuantos lo ven, á fin de coger dos cosechas

en diferentes estaciones. En el pueblo de Tayabas se cogerán unos

130.000 cavanes de arroz; teniendo dicho pueblo 3.000 vecinos, y

gastando unos con otros, ajustando á cinco personas por vecino, 30

cavanes al año, ó sean 15 fanegas, le resta para vender 40.000 que á

razón de á 6 reales cavan, importan 30.000 pesos. En algunos terrenos,

siembran trigo en pequeña cantidad, de el que se cosechará unos 600

picos que venden á 3 pesos, en los mercados de Santa Cruz. De maíz,

se han hecho algunos ensayos: se coge mucho cacao y se cogiera más,

si no fuera por lo que esta planta padece con los huracanes. La ganta,

ó sea medio celemín colmado de cacao, se vende á 3 pesos. Este ramo

de riqueza podría tener mucho incremento en Tayabas, si se apreciara y

diera á conocer en los mercados europeos, pues es seguro puede competir

con el de Caracas. El cacao que hoy produce, lo consumen en el pueblo,

tomándolo los indios en todos sus casamientos y demás fiestas. También

hay mucho café que se vende en los mercados de Batangas. Cañadulce

se siembra muchísima en este pueblo, y se venden, ocho ó diez por un

cuarto; del jugo no se hace azúcar, pero sí unas panochas llamadas

pacascás de que hacen gran consumo. El ajonjolí se siembra, pero con

el solo objeto de hacer un poco de aceite, que el indio emplea en

frotaciones en todas sus enfermedades.

Frutas del país, tales como plátanos, naranjitas, piñas, mangas,

limones, lanzones, ates y granadas, hay con abundancia, como también

algunas berzas y raíces farináceas.

Tayabas apenas conoce la industria, en lo que respecta á tejidos, si

bien hay uno ó dos telares. Por las mujeres se hacen muchos bayones,

petates y esteras de la hoja de una palma llamada burí: hacen bayones

llamados baluyot, que caben mas de 50 cavanes de arroz. De los petates

se sirven para enfardar y también para velas de sus embarcaciones.

Abundando en cocos este pueblo, es consiguiente haga aceite, mas

no lo extrae en la proporción de las palmas que posee, por no tener

fácil salida, pues el llevarlo á Santa Cruz de la Laguna tiene cada

tinaja un recargo de más de 6 reales. Este ramo dará al pueblo un

ingreso de 500 pesos. La profusión de cocos se debe á una ordenanza

que manda á los Alcaldes mayores hagan que los indios planten cocos

por escasear el bonote en Manila, para carenar las embarcaciones del

Rey. El valor de un pié de coco en lozanía, con inclusión del terreno,

es el de un real. El ramo de industria más útil á este pueblo es el

de la cría de vacas; se criarán al año unas 6.000 vendiéndose de 3

á 4 pesos cabeza. La cría de caballos es corta.

Lucban coge unos 100.000 cavanes de arroz, siendo su principal

producto, el cual renta al pueblo unos 13.000 pesos anuales. Se

fabrican sombreros de las fibras del burí y el pandan que vale de

1 á 3 reales. Se tejen también petates que llaman bancuanes y hacen

cajas ó tampipis de mayor á menor.

Tendrá los mismos cocos que Tayabas, y su aceite lo lleva á vender

á Santa Cruz.

El comercio que Lucban tiene en grande es el expendio de arroz que

venden en Majayjay, Lilio y Nagcarlang, tres pueblos que apenas

lo cosechan y que los de Lucban buscan en Sariaya y Tiaong. La

ingratitud del terreno la suplen ventajosamente los vecinos de

Lucban con su industria y trabajo, pues aunque el natural de esta

provincia es laborioso, ninguno llega á aquellos; ellos van hasta

Mambulao á cambiar sus productos por oro; van á Polillo por balate,

concha y cera; en fin, son los chinos de la provincia, agenciando

con el comercio lo que les niega la naturaleza.

Sariaya posee un extenso término de terreno pingüe y feraz, situado en

la ladera del monte Banajao. Su agricultura es la siembra de arroz,

no solo de secano, sino que mucho más de regadío, por consiguiente,

coge dos cosechas. A pesar de ser un pueblo de 1.200 vecinos, coge

tanto arroz como Tayabas, siendo de mejor calidad.

El Gobernador D. José Domínguez Samudio, sembró el añil, el cual

fructificó muy bien en el barrio llamado Malabambang; el producto fué

excelente, habiéndose vendido el quintal á 110 pesos. También se daría

el algodón, pero sería necesario seguridad en venderlo y máquina para

despepitarlo. La cría de vacas y caballos compite con la de Tayabas.

El pueblo de Tiaong está al final de la provincia por el Poniente,

lindando con la de Batangas, por los pueblos de San Pablo y el Rosario,

y á pesar de tener mejor término y más que Sariaya, no produce lo que

este. El principal renglón de su riqueza es el arroz, sin embargo de

que no hay tierras de regadío. Cogerá al año unos 20.000 cavanes,

que la mayor parte consumen los 600 vecinos de que se compone su

población. Siembra algún trigo, más no como el de Tayabas y Sariaya,

sino de grano más pequeño, semejante al que se colecta en Batangas

acaso por participar más del temperamento de esta misma provincia en

que son uniformes los tiempos de agua y sol y menos los fríos.

Cuando la extinguida compañía de Filipinas empezaba, mandó á Tiaong,

varios dependientes para que activasen la siembra del algodón, pero no

pudieron adelantar nada: la causa no fué otra que obligar á sembrar

á todos y no proveerlos de máquinas para limpiarlo. El añil se da

también en su territorio. Hay algún cacao, pero en corta cantidad,

y es lástima á la verdad, pues no solo es el mejor de la provincia,

sino acaso preferible al de Cebú.

Lindando el pueblo de Tiaong con la laguna de Bay, Batangas y Tayabas,

es la unión de todos los malhechores de las tres provincias, y aun

del partido de Cavite, cometiendo impunemente robos sin fin. Este

es el motivo por el que el vecindario ha tardado tanto en crecer,

á pesar de poseer un término grandísimo y excelente, pues hacia la

mar tiene un llano de 6 leguas, en el que cría unas 2.000 vacas.

Hay muchos venados en su término y algunos carabaos y caballos,

que continuamente son robados por los malhechores.

A pesar de lo antiguo que es Tiaong, no tiene más que iglesia y casa

parroquial provisional.

El pueblo de Pagbilao tiene en la actualidad 300 vecinos; se fundó con

200, y en un siglo solo ha aumentado en 100; es decir, que Tayabas

duplicará su vecindario en cuarenta años, mientras que Pagbilao no

lo hará en doscientos.

Los pueblos tienen ciertas cargas que llevadas por pocos, ni aun tienen

tiempo para cumplirlas. Pagbilao, por ejemplo, lo defienden cuatro

castillos que hay que guarnecer, y de los seis barangayes de que se

compone necesita dos para solo este servicio: agregúese que la fábrica

de la iglesia y casa parroquial, por lo menos necesita otro barangay,

este último servicio se hace sin detrimento de otros accidentales,

pero necesarios, como son el acopio de piedra, cal, maderas y cañas;

de suerte que lo referido les ocupa más de la mitad útil del año,

y esto sin contar con el ajuste de cóngrua que se le da al párroco.

La agricultura de Pagbilao está circunscrita á la siembra del arroz,

del que cogerá unos 7.000 cavanes. Produce café y cacao. Cría algunas

vacas, y sus naturales se dedican á la pesca, que venden en Tayabas

y Lucban. De la isla de Capuloan extraen brea blanca.

El pueblo de Macalelong, con su visita llamada Pitogo, consta de

200 vecinos. Está situado en la mar del Sur, á unas 12 leguas de

Pagbilao, siguiendo para el Oriente, y puede asegurarse no tiene

más agricultura que la de raíces indígenas de las islas, tales como

camote, úbi y tugui, con las que pasan el año, y cuando faltan echan

mano del corazón de la palma llamada burí; en una palabra, Macalelong

es un dechado, el más propio, de la miseria y barbarie.

La visita de Pitogo está á una legua de su matriz, pero su vecindario

es más laborioso. Está situada en un cerro que arranca desde la orilla

de la mar. Tiene dos ríos caudalosos á ambos lados de la población,

resguardados por dos castillejos.

Si no fuera por la obligación de pagar el tributo, no tendrían ninguna

industria estos pueblos, mas aquella les hace ir al monte á coger cera,

que venden á 25 pesos quintal, en Gumaca y Atimonan.

El pueblo de Catanauan tiene magníficas condiciones para ser rico, y

sin embargo es de los más miserables. Se cría todo con gran lozanía,

sin más trabajo que el sembrarlo, y á pesar de esto y poseer muchos

carabaos aradores, solo cultiva unos pedacitos de tierra inmediatos á

la población, de suerte que teniendo 360 tributos, solo cosecha unos

3.000 cavanes de arroz, proveyéndose del resto para su manutención

en las provincias de Cápiz, Iloilo y Antique, que se lo dan á cambio

de brea, con la que también sufragan su tributo, pagándoles el Estado

el quintal, puesto en la cotta de la cabecera, á 10 reales.

El pueblo de Catanauan es muy vicioso, dominándole el juego, y el

natural que se envicia deja desde aquel momento cuantos medios conocía

para buscar dinero; varias causas, largas de referir, han influído

para este mal, y se juega con tanto descaro, que se convoca á toque

de tambor siempre que hay embarcaciones ó gentes de fuera. Cortado

este vicio, se dedicarían á la labranza, en atención á que solo les

falta el tiempo que invierten en el juego; carabaos y tierra les

sobra. Las vacas que se crían en la jurisdicción de Catanauan son de

las más grandes que hay en Filipinas.

Lo mismo que en Catanauan acaece en Mulanay, pueblo de 200 vecinos, que

viven con el producto de la brea, con la que pagan el tributo. Este

pueblo está á unas 2 leguas de Catanauan, siguiendo la costa al

Oriente, hacia Punta Arenas. Tiene una visita llamada Bondo, en la que

no solamente se utiliza la brea, sino que hacen tapa de los carabaos

cimarrones, vendiendo el pico á 4 pesos.

Torciendo la punta que forma la tierra que avanza más al Sur, y que

se extiende entre Pinagbotongan y Punta de Arenas, dirigiéndose al

Nordeste, á 2 leguas de la dicha punta, se halla el pueblo de Obuyon,

al cual rodean sus visitas de Tinapo, Piris y Niyasas, con las que

compone un total de vecindario de 180 tributos. Este pueblo y visitas

son, si cabe, más miserables que Catanauan y Mulanay: como están en

el seno de Ragay y jamás se hacen en él el corso, andan los moros

con la misma satisfacción que si estuviesen en Mindanao.

El pueblo de Guinayangan, situado en lo último del seno de Ragay, al

Poniente de Camarines, de donde dista unas 10 leguas, es el último

por allí de la provincia de Tayabas. Solo tiene 100 vecinos que se

mantienen la mayor parte del año de raíces. Cogen algún balate y cera

silvestre, pero todo en corta cantidad, que los dos Cabezas jamás

pueden cubrir á tiempo la capitación.

Los pueblecitos de Calauang y su agregado Apat, se encuentran en la

mar del Norte, lindando con Camarines por el pueblo de Capalongan,

del que dista unas 10 leguas. Ambos pueblos, tienen un vecindario de

unos 80 tributos, cuyas cargas las sufragan con el carey, balate y

cera, que venden en los pueblos inmediatos.

En las cercanías de Apat, es donde se estrecha más la isla de

Luzón, pues de la mar del Norte, á un río bastante caudaloso llamado

Cabibijan, que desemboca en la mar del Sur, no hay más distancia que

2 leguas de terreno llano. Siendo Alcalde mayor de Tayabas D. José

Domínguez Samudio, pasó por tierra á dicha mar del Norte, dos falúas

de diez y ocho remos, operación que no hubiera sido posible llevar á

cabo no siendo el terreno llano. Si se abriere este corto trayecto,

se establecería comunicación entre el mar Pacífico y el Estrecho de San

Bernardino, y los beneficios que esto irrogaría serían incalculables.

Gumaca es el primer pueblo viniendo de la mar del Norte; está situado

al comienzo del gran seno que forma la tierra firme de Luzón, con las

islas de Alabat y Sangirín, de las que está al Sur. Su agricultura

principal es el arroz, del que cogerá unos 30.000 cavanes, incluyendo

lo que se cosecha en su visita de Talolon. Su vecindario consta de

1.350 tributos. En Talolon se cosechaba excelente pimienta, ramo de

agricultura que se va extinguiendo. Se produce cacao, café, frutas

y verduras. Se tejen petates del burí, y algunos vecinos se dedican

á la pesca del balate y concha de carey, en la isla de Alabat, y

cogen alguna cera en sus montes. Este pueblo es el que extiende más

su navegación: embarca en sus _balasianes_, sal, petates, vinagre,

aceite y algunas ropas, y llegan hasta la cabecera de Naga, en que

hacen cambios por oro en polvo de las minas de Paracale y Mambulao.

Atimonan, está á unas 3 leguas de Gumaca, siguiendo la misma costa

hacia Poniente y tanto un pueblo como otro, extienden su territorio de

mar á mar, teniendo en lo más estrecho 4 leguas, y 8 en lo más ancho,

de terrenos altamente montuosos, por lo que necesita gran número de

baluartes para hacer frente á la rapiña de los moros. Tiene muy bien

labrado su término, en el que recogen sus 1.100 vecinos, unos 45.000

cavanes de arroz. En este pueblo hay unos 300 telares de sinamais y

guinaras. Estos tejidos y algún balate, cera y carey que adquieren

en las costas de la isla de Alabat, constituyen la riqueza de Atimonan.

Mauban se halla al fin del seno que forman las islas de Alabat y

Sangirín con la de Luzón y á distancia de 6 leguas de Atimonan; de

suerte, que dicho seno mide unas 11 leguas poco más ó menos. Este

seno tiene tres entradas y su mayor anchura unas 5 leguas. El pueblo

de Mauban cogerá 20.000 cavanes de arroz, y su vecindario lo forman

1.100 tributos. Habrá los mismos telares que en Atimonan, siendo

semejantes á los de este pueblo sus demás productos.

De Mauban se va á Lucban, en unas seis horas, por un camino altamente

accidentado y montuoso.

Viajes por Filipinas: De Manila á Tayabas · 第 18 / 19 章