CAPÍTULO XVI.
De Tayabas á Pagbilao.--El _bantayan_.--Riqueza
de cocales.--Alambiques.--Aguardiente de coco.--Su
fabricación.--_El mananguitero_.--El coco _mura_ y el
_macapunó._--Crecientes y menguantes de la luna.--Aceite
de coco.--Forma de extraerlo.--Tubiganes.--Quebrada del
Maragoldon.--El Dumaca.--Puente.--Sistema para resguardar
los puentes de madera.--Pagbilao.--Su fundación, límites,
situación, riqueza y estadística.--El convento, la iglesia y las
escuelas.--Frey Manuel Rodríguez.--Importancia que tiene Pagbilao
y la que debía tener.--Conducción de efectos.--Centralización de
poderes.--Observaciones y lógica de los números.--Paráfrasis de un
dicho de Montes.
En la tarde del seis salimos para Pagbilao, verdadero punto de partida
para el que se proponga dar la vuelta á la provincia.
_El bantayan_ que abre el camino para Pagbilao, es de mampostería y
en él se sitúa una guardia durante la noche. Dicho camino ya tiene el
carácter de los que predominan en la localidad, si bien su acentuación
no es tan grande que no permita hacerlo en carruaje.
En el trayecto que media hasta una casa que se alza á la izquierda
del camino--y que nos dijeron llamarse del _capitán_ Basio,--cimbrean
á un lado y á otro magníficos cocales, á cuya sombra se ven algunos
camarines, bajo cuyas nipas humean los hornos de los alambiques. Estos
vierten en las tinajas gran cantidad de aguardiente, cuya fortaleza
fluctúa entre los 16 y 19°. La tinaja de á veinticinco gantas de dicho
alcohol, se vende de 28 á 34 reales fuertes. Este aguardiente es el
resultado de la destilación del jugo del coco, llamado _tuba_. A los
cocales que se dedican al aprovechamiento de la _tuba_ no les dejan
prosperar sus frutos, cortando al efecto _la espata_, ó botón en que
nace el racimo, por cuyo corte destila un líquido ligeramente lechoso
que va depositándose en pequeños bombones de caña, que atan debajo de
aquellos. De árbol á árbol se suspende un rústico andamio, formado de
dos cañas paralelas, por las que cada veinticuatro horas recorre el
_mananguitero_ todas las cimeras de las palmas. El _mananguitero_ lleva
colgado á la cintura el _cabuic_, ó sea un cilindro hueco de madera,
en el que vacía los jugos que encuentra en cada coco. Una vez lleno
el _cabuic_, se vierte en tinajas, que tapan perfectamente con la hoja
verde del mismo coco, dejándolas en tal estado tres ó cuatro días, en
los que fermenta la tuba. Hecha esta operación, se somete aquella á la
destilación de la alquitara ó alambique, del que sale el aguardiente.
Al camarín en que está el alambique le llaman _fábrica,_ y esta exige
á su dueño una patente, que paga al Estado, y cuyo importe varía
según la fuerza del aparato y de las arrobas que destile. Hasta ocho
arrobas, por cada veinticuatro horas, exige patente de 4.ª clase,
y esta lleva como condición el no poderse hacer ventas al por mayor,
no teniendo en depósito más cantidad que la que se destila por día,
ni operar ventas que excedan de una arroba.
Las faenas en que se ocupa el _mananguitero,_ no solo son muy duras,
sino que también expuestas, pereciendo todos los años algunos de
ellos. Las palmas de Tayabas miden una gran altura, y como el paso de
copa á copa solo se hace con la ayuda de dos cañas, de aquí el que
algunas veces se escurra y caiga el operario. Estas circunstancias
las aprovechan los que á tales trabajos se dedican, exigiendo crecidos
jornales, y sobre todo el _utang_, ó sea el adelanto.
La tuba recién cogida es una bebida muy fresca y medicinal: en Tayabas
la toman los tísicos y disentéricos.
Cuando á la _palma_ se la deja desarrollar el fruto, este presenta
las señales de madurez por un color amarillento. El coco verde, ó sea
el _mura_, da una bebida muy agradable. El verdadero coco _mura_ es
aquel cuya carne no ha llegado á solidificarse en el interior de las
paredes ó chiretas de la nuez. Hay una clase de estas nueces ó cocos
muy especiales, llamados _macapunó._ Este crece entre los otros, no
distinguiéndose ni el árbol que lo da ni el racimo en que se produce;
es de advertir que en un racimo en que hay 15 ó 20 cocos, solo se
encuentra uno de aquella clase. Si se señala la palma que lo crió
y se registran los sucesivos frutos, no vuelve á encontrarse entre
ellos por lo general, lo que prueba un fenómeno forestal que aparece
y desaparece de una forma misteriosa. La propiedad del _macapunó_
consiste en que la carne lo llena casi por completo, dándose la
particularidad--según aseguran los mismos _mananguiteros_,--que esta
clase de nuez se llena en los altos plenilunios, quedando un pequeño
espacio en las crecientes y menguantes.
Del coco se extrae el aceite de su nombre, siendo el de Tayabas muy
estimado en el mercado. En el camino de Pagbilao se encuentran algunos
camarines de aceite. El sistema que tienen para extraerlo es todo
lo primitivo que puede imaginarse. Cogen fruto por fruto, y con el
bolo le quitan la corteza estoposa exterior, llamada _bonote_; rayan
sobre _bilaos_ de madera la carne, empleando para esta operación una
cuchilla de cortas dimensiones y ligeramente curva, á fin de que pueda
trabajar en las paredes cóncavas de la chireta. Una vez recogida toda
la carne, la descomposición, el cocimiento y la prensa se encargan de
lo demás. Con tal sistema, las faenas de corte, rayado, cocimiento
y prensado son muy lentas y caras. Un buen molino en Tayabas daría
utilidad. Por término medio, se dan mil nueces para cada tinaja
de aceite.
En el camino de Tayabas á Pagbilao se hallan también riquísimos
tubiganes y buenos terrenos de pasto.
La quebrada de Maragoldon, que se encuentra á media legua de Tayabas,
es bellísima por los musgos y helechos que abrigan la peña. A la
bajada del desmonte se admira el magnífico puente de aquel nombre,
levantado sobre una profundísima sima, por la que corre el caudaloso
Dumacá. Dicha obra es, sin duda, la mejor de la provincia, y por lo
tanto, digna de figurar entre las primeras de Filipinas. El puente
que nos ocupa se empezó el año 1841, siendo Gobernador el desgraciado
D. Joaquín Ortega, y se concluyó en 1850. El nombre de Fr. Antonio
Mateus va íntimamente ligado con la historia de aquella construcción,
en la que es sabido aportó dicho padre conocimientos, trabajo y
dinero. Recomendamos á los que vayan á Tayabas visiten aquella obra,
la que es fácil de inspeccionar, merced á una rampa que le da bajada
en una de las estribaciones.
A más del anterior, se encuentra en dicho camino el llamado de _Mate_-,
que fué concluído el 15 de Diciembre de 1851, y otros cuatro más,
de madera, resguardados con una montera de caña y nipa.
De Tayabas á Pagbilao hay 12,50 km., distancia que recorrió nuestro
carruaje en hora y cuarto.
Pagbilao fué fundado á principios del siglo XVII en el sitio llamado
_Nayun_, cuyo nombre llevó hasta que fué trasladado al que hoy
ocupa. Se encuentra próximo al Estrecho, en una pequeña eminencia que
conduce al embarcadero del río, que desagua en la mar á una media legua
corta. La salubridad de Pagbilao es buena y sus productos principales
son arroz, aceite, brea, bejucos y madera. Sus naturales tejen bayones
en bastante número.
La iglesia está bajo la advocación de San Juan Bautista; es de buena
fábrica, lo mismo que el convento. En este pueblo se destacan dos
espaciosas y alegres construcciones, estas son las escuelas. Fueron
principiadas y concluídas bajo la dirección de su párroco.
El natural de Pagbilao es flojo y apático por lo general, habiéndose
dado el caso de que tuvimos que suspender la elección el día que
llegamos por no haber concurrido los votantes. Aquella se llevó á
cabo en la mañana del siete, sirviendo de Tribunal una de las escuelas
habilitadas al efecto.
Las obras del Tribunal están presupuestadas, mas en las veces que se
han sacado á licitación no concurrieron postores.
Pagbilao tiene 4.686 almas, de las que tributan 2.220 en
22 cabecerías. Nacieron 223, murieron 131, y se consumaron 53
casamientos. Mozos sorteados subieron al número de 163, de los que solo
1 fué al servicio. Asistieron á las escuelas 120 niños y se vacunaron
200. Su criminalidad está representada por 4 causas; su fuerza pública
por 23 cuadrilleros, siendo vigilados sus barrios por 39 caudillos.
Pagbilao debía ser el punto de más importancia de la provincia, y el
llamado á importar y exportar los productos de muchos de los pueblos
del interior. Una de las cosas que no comprendemos es el por qué las
conducciones de efectos estancados que se asignan á la provincia no se
llevan por Pagbilao. Los fletes son baratísimos, y en las licitaciones
lograría gran beneficio el Estado de hacerse allí la conducción.
Hoy se llevan los efectos á los almacenes de Pagsanjan, en la Laguna, y
de aquí á Lucban. El camino que media entre ambos pueblos es muy largo
y sobre todo penosísimo, tanto que el contratista necesita destinar á
este servicio gran número de carabaos. Cada arroba de tabaco puesta en
la Administración de Lucban, pasa por el gravamen de dos contratistas
uno que lo lleva á Pagsanjan y otro á Lucban, mientras que de hacerlo
directamente á Pagbilao y situar la Administración de Hacienda en
Tayabas--que no sabemos haya razón en contrario,--repetimos sería
mucho más económico, pues en las dos leguas que median entre los dos
últimos pueblos, puede utilizarse el carretón.
Las ventajas de la exportación por dicho puerto la van comprendiendo
los naturales, saliendo periódicamente de aquel algunas embarcaciones
que hacen viajes á Manila.
Muchas economías podría hacer el Estado en el ramo de Hacienda;
pero para ello debían desaparecer las Administraciones de
provincias. Aquellas, quedando concentradas en la Casa Real y bajo
la gestión del Gobernador, no producirían los entorpecimientos,
complicaciones y gastos que hoy se originan. Para los que pregonan
las excelencias de la división de, poderes, [15] solo les diremos
que prácticamente se han visto los resultados de la centralización en
el cobro de rezagos. Provincias enteras había que tenían cuantiosos
descubiertos de muchos años atrás. Los dignísimos Jefes de Hacienda
habían depurado todos sus recursos y excitaciones cerca de sus
subalternos, y el final era _arrastres_ y más _arrastres_ en los
cierres de cuentas. Llegó un día en que sin duda se trató de poner
á prueba la influencia de los Jefes de provincia, y al efecto se
les encomendó aquel cobro, lo que dichas autoridades hicieron no
somos nosotros los llamados á decirlo: respondan los números y los
resultados.
Para legislar hay que conocer las localidades, y muchas veces hemos
repetido, que el que crea conocer á Filipinas conociendo solo á Manila,
está en un grandísimo error.
Un día que un Gobernadorcillo leía uno de los muchos artículos que
sudaron la prensa de la capital, tratando de tan debatida cuestión
de _fallas_, le vimos sonreir picarescamente, le interrogamos, y en
buenas palabras nos hizo una paráfrasis de aquel célebre dicho de
Montes; _de que las lecciones se dan á la cabeza del toro_.