de Molina.
De este museo dá noticias el mismo Monardes, cuando al pie del dibujo
del Arnadillo (Armadillo) pone esta nota: «este animal saqué de otro
natural que está en el museo de Gonzalo de Molina un caballero de esta
ciudad: en el cual hay mucha cantidad de libros de varia lección, y
muchos géneros de animales y aves y otras cosas curiosas traídas así de
la India Oriental como Occidental y otras partes del mundo y gran copia
de monedas y piedras antiguas y diferencias de armas, que con gran
curiosidad y con generoso ánimo ha allegado.»
Este museo, continúa Castro, fué uno de los primeros de Europa en aquel
tiempo, y tal vez, el único de España. En él también paraban los
retratos de aquellos varones que por sus letras y erudición en todo
género habían ilustrado é ilustraban á Andalucía.
Ambrosio de Morales en los cinco libros «postreros de la Crónica general
de España» (Córdoba 1586) pone antes de unos versos de Argote de Molina,
en favorable recomendación de su obra, estas palabras:
«ELOGIO DEL MUY ILUSTRE SEÑOR DON GONZALO ARGOTE Y DE MOLINA YERNO Y
ÚNICO HEREDERO DEL CONDE DE LANZAROTE Y FUERTEVENTURA AL RETRATO DE
AMBROSIO DE MORALES QUE SE VEÍA EN SEVILLA EN SU GRAN MUSEO ENTRE LOS
OTROS RETRATOS DE LOS VARONES ILUSTRES EN LETRAS DEL ANDALUCÍA QUE EN EL
ESTABAN.»
* * * * *
Un ilustrado biógrafo del famoso médico Nicolas Monardes consigna los
siguientes datos, juzgándolo como docto coleccionista de objetos de
Historia natural:
«Monardes reunió un museo de objetos naturales constituido por
substancias medicinales procedentes de América, que aunque no numeroso,
era sumamente notable por lo raro de los ejemplares que coleccionó, y
sobre todo, por la novedad que entonces ofrecían unos objetos recién
aparecidos en el horizonte científico y acogidos con el entusiasmo que
se reciben las novedades que se presentan envueltas entre los
esplendores de la grata esperanza de hallar en ellas remedios más
eficaces y seguros para combatir las enfermedades que los hasta en aquel
día conocidos. Es uno de los museos más antiguos que se han formado; y
Beckman lo cita como ya existente en 1554, es decir, que llegó á tener
fama entre sus contemporáneos como digno de ser conocido y estudiado.
Dícese que sirvió de modelo y estímulo á Argote de Molina y á Rodrigo
Zamorano para que á su vez reunieran entonces en Sevilla gran número de
objetos naturales, de todo lo cual resultó un verdadero progreso
científico. La colección de Monardes ofrecióle motivo y base fundamental
para sus escritos, y singularmente para la obra titulada «Historia
medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales»,
que es indudablemente, su trabajo de más empeño.
Que la colección de objetos naturales traidos de América, formada por
Monardes, llegó efectivamente á constituir un notable museo, lo prueba
la circunstancia de que se cita por todas las personas dedicadas á estos
estudios, y es, según el referido Beckman uno de los más antiguos que
han existido refiriéndose al año 1554, y aunque los indicados Argote de
Molina y Rodrigo Zamorano se ocuparon en Sevilla en reunir substancias
de esta índole, no llegaron estas colecciones á igualar á la de
Monardes, ni en el número de ejemplares, ni tampoco en las condiciones
especialísimas de los mismos, dignas de ser tenidas muy en cuenta por lo
conveniente para el estudio, en todos conceptos, así como por el valor
científico, importancia y criterio en la elección de los objetos
coleccionados, que superaba á todos.
El conocimiento de las substancias que procedentes de América llegaban á
sus manos lo hacia con verdadera fé y entusiasmo, profundizando hasta
donde lo permitían los conocimientos de la época, todo lo relativo á
esos cuerpos, verdaderas novedades entonces, describiéndolos con gran
minuciosidad y copia de datos, que revelan el criterio de aquel tiempo,
y á la vez sagacidad de quien por vez primera tenía la fortuna de dar á
conocer al público unos objetos que constituían casi en su totalidad una
conquista de la ciencia y un nuevo consuelo á la doliente
humanidad»[140].
El famoso matemático y cosmógrafo Jerónimo de Chaves, tan encariñado
estuvo con los curiosos objetos que llegó a reunir, que quiso ponerlos
á salvo para lo futuro consignando la siguiente cláusula en su
testamento;
«yten digo que yo tengo en mi escritorio muchos e muy buenos libros e
instrumentos de mi arte y otras muchas cosas curiosas é vidros y todo lo
tengo puesto por buen orden de manera que esta adornado, por tanto yo
dexo e mando todo lo que esta dentro del dicho escritorio de la manera
questa en él eceto el dinero al monesterio e convento de ntra. Señora de
la cartuxa extramuros desta çibdad para efeto que todo lo pongan en vn
aposento del dicho monesterio por horden como yo lo tengo para
recreacion de los muy reverendos padres prior e frailes del dicho
monesterio para que lo puedan enseñar a cualquier señor que vaya al
dicho monesterio pero de tal manera lo enseñaren que no consientan que
se saque ninguna cosa porque es mi voluntad que no se pueda vender ni
dar a ninguna persona sino que siempre este en el monesterio.»
Desgraciadamente también se ha perdido hasta el rastro de ésta, que
debió ser inapreciable colección de curiosidades, y varias fueron las
garantías que tomó el insigne sevillano para poner á salvo de la
destrucción lo que con tanta inteligencia, dispendios y celo exquisito
llegó á reunir en el discurso de su vida, y que consideró digno de que
se conservase para estudio y recreo de cuantas personas visitasen el
monasterio[141].
* * * * *
Al tratar de la biblioteca del Duque de Alcalá D. Fernando Enriquez de
Rivera, hicimos mérito de pasada, del acrecentamiento que tuvo con la
riquísima del doctor Luciano de Negrón. Y ahora que de éste tratamos en
particular, no debemos omitir lo que consignó Pacheco en elogio de tal
tesoro bibliográfico, en las siguientes frases:
«Fué sepultado (el doctor Negrón) con general concurso en la Iglesia
Mayor, dentro de la Capilla de la Antigua, dexando para memoria suya una
famosa librería hecha á gran costa (donde fueron muchos los libros que
en ella juntó de todas Facultades y Lenguas) tan conocida y alabada en
España que no fué inferior á la de Tiramnión que floreció en tiempo de
Pompeyo el Magno ni á la que el Emperador Gordiano juntó ni á las demás
que los antiguos escritores encarecen. I siempre la iva aumentando para
que viniesse á manos de un tan docto y esclarecido Príncipe como Don
Fernando Enriquez de Ribera tercero Duque de Alcalá.»
No se redujo la afición del ilustre Doctor sevillano á los libros,
túvola también á las pinturas, reuniendo, asímismo, ejemplares
escultóricos que sirvieron de preciado adorno á su biblioteca, según
consta de la siguiente cláusula de su testamento.
«yten mando a la fabrica desta sancta yglesia en obediencia del motu
proprio de la santidad de pio quinto y en conservación del derecho que
por el tiene adquirido lo siguiente:--Vna figura de xpo. nro. redenptor
de plata en vna cruz de evano, yten otra figura de xpo. de marfil con su
caja y cruz, yten vna cruz de evano guarnecida con diversos vidrios de
colores y con su pie, yten dos quadros de xpo. nuestro redentor y
nuestra señora y los doze apóstoles y san juan baptista y san pablo y
san marcos y san lucas que son todos diez y ocho que están en mi
libreria y otro retrato grande guarnecido como los demás de xp. nuestro
redenptor con la corona y caña y soga y nuestra señora que se llama
passio duorum y otra imagen grande de santa maria del populo y otra de
nuestra señora que tiene en sus manos al niño Jesús con vn velo y otra
ymagen de san nicolas de tolentino puesto en oracion y otra de la
magdalena que llaman tulerunt dominus. m.l. y cuatro lienzos del
bassanis estan por guarnecer del nacimiento, circuncisión y lançar del
templo xº ementes et vendentes y el nacimiento del baptista y un san
Gregorio y san geronimo, san agustin, san ambrosio, dos de santo thomas,
san esteuan, san lorenço, san sebastian, santo domingo, dos de san
francisco y otro de xº nuestro redenptor y otro de nuestra señora que
son por todos veynte e çinco questan en el oratorio los quatro por
guarnecer y los veynte e vno guarnecidos y con los de la librería vienen
a ser todos quarenta y tres ymagenes como estan referidas todas, mando
se den á la fabrica de la sancta yglesia para que si los dichos señores
dean y cabildo les pareciese acomodarlos en la sacristia mayor o en los
altares colaterales de las reliquias.
yten mando las ocho figuras de escultura hechas de madera que estan en
mi libreria a la dha. fabrica que son de xpo. nro. redenptor y de adan,
noe, abraham, moises, aaron, daniel, elias, para que los dichos señores
dean y cabildo (si les pareciere) lo manden situar en los dos arcos
vazios questan en la sacristia mayor correspondientes sobre los caxones
o donde más sean seruidos.»
Ignoramos la suerte que han corrido los cuadros mencionados. En cuanto á
las esculturas podemos asegurar que no existen.
* * * * *
Al tratar Francisco Pacheco en su Libro de retratos del Maestro
Francisco de Medina dice:
«Esta muerte del marqués de Tarifa fué al prudente varon causa de
retirarse (dejando la Catedra de San Miguel y la pompa de palacio) en lo
más apartado de los arrabales desta Ciudad á vida quieta donde dispuso
un riquissimo Museo de rara librería y cosas nunca vistas de la
antigüedad i de nuestros tiempos ... etc. Más adelante añade: «dexó (por
su muerte) grandes curiosidades de papeles de estampas i de escritos de
las cosas más notables de su tiempo, de pinturas originales, de monedas
antiguas de todos metales ... etc.
* * * * *
El maestro Rodrigo Zamorano, Piloto mayor delas flotas de las Indias,
examinador de maestres de las misma carrera que tuvo en Sevilla un
gabinete de cosas naturales de América escribió la Cronología ó
repertorio de la razón de los tiempos impreso en la dicha ciudad en
1585, obra todavia digna de ser consultada por los marinos, así como por
los agrónomos y metereologistas. Tuvo correspondencia con el botánico
Clusio según lo demuestra una carta escrita en 1603 que se halla entre
las «C.C. Hispaniensium epistolæ» publicadas por Asso en Zaragoza el año
de 1793[142].
Hallamos ampliada la anterior noticia con los objetos que coleccionaba
el Maestro, por el Sr. Rodriguez Marín, en las siguientes frases:
«El Ldo. Rodrigo Zamorano como examinador de Maestres de la Carrera de
Indias, cada maestre que va tiene á dicha traerle alguna cosa nueva ó
extraordinaria y así tuvo las paredes de los portales de su casa todas
llenas de estas conchas, peces y animales muy de ver[143].
Probable es que tan precioso museo de Historia natural hubiese sido
conservado y enriquecido por Rodrigo Zamorano de Ozeta, hijo del docto
cosmógrafo, pues, que en todo vémosle seguir el noble ejemplo de su
padre, y en tal virtud á 18 de Septiembre de 1636 le fué expedido el
título de Piloto mayor Cosmógrafo y Catedrático de cosmografía, para
sustituir al capitan Lucas Guillén de Veas. Es, por tanto, razonable
suponer que atendiera cariñosamente á la conservación de tanto objeto
raro y curioso, no sólo por respeto á la memoria de su padre, sino por
propios gusto y enseñanza[144].
* * * * *
Don Pablo Espinosa de los Monteros dá noticia de otro docto
coleccionista[145] en el párrafo que copiamos:
«La piedra de este sepulcro (la del Pontífice Honorato existente en el
vestíbulo de la Biblioteca Colombina) estuvo muchos años en esta Ciudad
sin ser conocida, entre pedaços de ruinas de edificios hasta que nuestro
gran sevillano (sic) Arias Montano la conoció, con la luz de su
celestial ingenio y la llevó á su casa, donde la tuvo en la veneración
que era justo. Después de su muerte volvió á estar en el primer olvido y
desprecio hasta que el Doctor Ioan de Torres noble hijo desta gran
Ciudad y muy diligente en adquirir memorias de Antigüedad la llevó á su
casa donde oy la tiene entre el tesoro de tantos libros y curiosidades,
cuantas no será posible dezir, ni facil el verlas por su mucho número.»
* * * * *
«Contemporáneo de los ilustres sevillanos que dejamos mencionados, émulo
de ellos por su saber y por sus cultas aficiones, fué el ilustradísimo
malagueño Don Adan Centurión, cuya memoria ha ilustrado con interesantes
datos biográficos el docto escritor Dn. Antonio Aguilar y Cano, al cual
debemos los siguientes datos.»
«El Marqués del Aula distinguióse como cultivador incansable de las
antigüedades[146]. Así en lo que á la Arqueología se refiere, como en lo
concerniente á la Filología, Mitología, Historia y sus ciencias
auxiliares. El insigne D. Antonio Delgado ocupándose de nuestro D. Adan
bajo el aspecto de anticuario, le califica de personaje poco conocido,
pero, sin duda, de vasta instrucción y juiciosa crítica; el licenciado
Rodrigo Caro compara alguno de sus trabajos con los de Isaac Casaubón y
J. Scaligero, Hübner le distingue entre sus coetaneos, el marqués de
Valde Flores le llama muy docto caballero; el Padre Barco le califica de
muy sabio y erudito y muy instruido en todo género de letras; por
último, D. Nicolas Antonio, dice: que añadió á la nobleza heredada de
sus mayores, el clarísimo ornamento de su amor y estudio de las bellas
letras, y que por sus conocimientos de la antigüedad y por su erudición,
fué justamente tenido en grande estima entre los príncipes de la
literatura de nuestra Patria en su siglo ...
Una envidiable posición social y cuantiosísimas riquezas permitiéronle
alimentar sus aficiones y perfeccionar sus conocimientos con una costosa
y gran biblioteca, en que se hallaban, al decir de Barco, los más
selectos libros de todas las facultades y una numerosa colección de los
más preciosos manuscritos de que tuvo noticia. Teníala repartida entre
su palacio de Estepa y sus casas de recreo de Lora y Gilena. Ayudáronle
en sus tareas literarias y en la de coleccionar antigüallas su hijo
natural D. Juan de Córdoba y su sobrino D. Juan Bautista Centurión,
alcanzando con tales elementos, resultados, para su tiempo bien
extraordinarios.
De los monumentos romanos hizo tanto aprecio, que al decir de un
escritor, no perdonó diligencia ni gasto para recoger cuantos pudo
encontrar en Estepa y su estado, y aun fuera de él y los colocó en un
palacio que edificó en Lora, si bien ocultando su nombre tras el de su
hijo y colega en aficiones Don Juan de Córdoba. A la puerta de aquel
suntuoso edificio se leía una inscripción latina[147] que traducida al
castellano dice así:--Para perpetua memoria--D. Juan de Córdoba
Centurión de Adan, hijo del marqués de Estepa del consejo del Rey de
España Felipe el Grande atendiendo al interés que pudiera ofrecer á la
posteridad, recogió con esmero estos fragmentos mutilados de los tiempos
antiguos, esparcidos violentamente por el territorio de Estepa,
salvándolos así en lo posible de su completa destrucción y procuró
colocarlos con este orden, consignando los nombres de los lugares de
donde fueron extraidos, para que cada uno de ellos conservase el honor
de su antigüedad. Año de la Era cristiana, 1659.»
La colección constaba de cinco estátuas, catorce inscripciones, y buen
número de fragmentos arquitectónicos y otras antigüallas. En su mayor
parte, por disposición del Sr. D. Francisco de Bruna Ahumada oidor
decano de la real audiencia de Sevilla y Alcaide del Real Alcázar de
dicha ciudad, autorizado al efecto por el Conde de Floridablanca, fueron
trasladadas á la colección que se formó á fines del siglo anterior en el
citado Alcázar y que hoy forma parte del Museo provincial de
Antigüedades.
* * * * *
El Sr. Aguilar y Cano, de quien hemos copiado los anteriores datos, nos
facilita otros muy interesantes, que íntimamente se relacionan con el
objeto que nos hemos propuesto en este artículo, dándonos á conocer el
Catálogo de la pinacoteca que perteneció al Sr. marqués de Armuña,
notable coleccionista de cuadros, vecino de la misma ciudad de Estepa,
en que figuraban además de muchos asuntos religiosos, otros también
numerosos de vistas de ciudades, paisajes, retratos, cacerías,
bodegones, etc., cuya simple enumeración[148] da á conocer el subido
interés artístico de aquella galería, que juntamente con la de D. Adán,
reuniéronse en D. Francisco Cecilio Centurión y Córdoba hijo y sucesor
de D. Adan y nieto del de Armuña; la cual es probable pare hoy en poder
del descendiente de aquel, Excmo. Sr. Duque del Infantado.
* * * * *
Por último citaremos á otro sevillano doctísimo y gran bibliófilo D.
Juan Lucas Cortés, del cual D. Justino Matute dice: Fué tan afecto á
libros, que acopió una librería que se vendió en 40.000 ducados por su
muerte, sacados los gastos[149].»
* * * * *
Hasta aquí las noticias que teníamos reunidas, de las que nos habían
salido al paso al efectuar otras investigaciones. Abrigamos la seguridad
que cualquier curioso que preste su atención al mismo asunto, ha de
encontrar sin gran esfuerzo muchas más de las que nosotros hemos
reunido; pues, seguramente, aquellos ilustres varones, ornamento de esta
ciudad y de las patrias letras y de las artes, coleccionaron sobre
todo, libros raros, manuscritos, pinturas, esculturas y monedas,
siguiendo los ejemplos de los magnates con quienes sostenían
estrechísimas relaciones, pues dichos ejemplos producen siempre tan
nobles y beneficiosos resultados, estimulando en unos la tibieza ó
aumentando en otros el entusiasmo, cuando se vive como se vivía
entonces, rodeado de una atmósfera de refinada cultura y de exquisito
gusto.
Es razonable, por tanto, suponer, que hombres tan cultos y eruditos como
el maestro Pedro de Medina, el Bachiller Peraza, el Ldo. Pacheco, Pedro
Mexia, Pedro Núñez Delgado, Espinosa de los Monteros, Alonso de Morgado
y tantos otros más que ennoblecieron nuestra patria, recogerian,
amorosamente, libros impresos y manuscritos, monedas y cuantos objetos
curiosos venían á sus manos, afición que no decayó en los ilustres
varones sus sucesores, trasmitiéndola á su vez á los que florecieron en
el siglo XVIII, entre los cuales sobresalió por su amor é inteligencia
en artes, letras y antigüedades el famoso D. Francisco de Bruna, á quien
por su autoridad y prestigios llamaron, nada menos, que el Señor del
Gran Poder, representante de la cultura sevillana de su siglo; muchos de
todos los cuales, así como de los contemporáneos, trataremos en otra
ocasión, para no fatigar al lector demasiado, con este ya tan largo
artículo, contentándonos por ahora con citar los nombres de sus ilustres
contemporáneos, Valiente, Serna, Sotelo, Blanco, Lista, Reinoso, Arjona,
Forner, Oviedo, Marmol, Germán y Ribón y Baquerizo, con otros más que no
recordamos en este momento.
EFEMÉRIDES SEVILLANAS
=1416=
Este año vino á esta çibdad don fernando obispo de cordoba sobre razon
de los debates e contiendas que son entre don enrrique conde de niebla
et don alfon de guzman su hermano et don juan ponce de leon señor de
marchena et entre don juan de guzman hermano del dicho conde e don pedro
de astuñiga e martin fernandez de puerto carrero para tratar entre ellos
paz e sosiego.
Mandó el concejo se diesen al obispo para su ayuda de costa cinco
cafices de ceuada et cinquenta pares de gallinas et doze carneros et dos
cargas de vino bueno.
=1420=
Llegaron a esta ciudad Fray Juan y Fray Pedro frayles del monasterio de
Santa Catalina de Monte Sinay, que venían pidiendo limosna por todo el
mundo, porque la çibdad más cercana a su monasterio era la de Damasco la
cual había sido destruida por el rey ¿moranto? con otras gentes entre
las que había grandes guerras y asi habían perdido su mantenimiento. Se
le dieron 500 maravedises de limosna.
=1441=
Por una carta de D. Juan II fecha en Toro á 15 de Diciembre de 1441,
fueron desterrados de esta ciudad y de cinco leguas á la redonda D. Juan
Conde de Niebla, D. Pedro Ponce de Leon Conde de Arcos, D. Alonso de
Guzman y D. Juan de Leon, ordenando al Concejo, que si no obedecían, se
juntasen con el Pendon de Sevilla y le obligasen a cumplir su mandato.
=1450=
Se recibió en esta ciudad carta del Adelantado Perafán de Ribera fecha
en Osuna á 25 de Mayo, notificando á la ciudad que los moros habian
tomado la villa de Ortexicar.
=1453=
En 21 de Noviembre se recibieron Cartas del Rey D. Juan II y de la Reyna
Dª Isabel notificando á la ciudad el nacimiento de un infante y fué
acordado que se verificasen procesiones, se corriesen sortijas,
celebrándose justas y una corrida de diez toros, delante de las puertas
del Alcázar.
* * * * *
Este año hubo toros y justas, para cuyas fiestas se hizo un palenque en
las Gradas, por el nacimiento del infante D. Alonso: trajo las cartas
del Rey con la nueva Juan de Monsalve Maestresala de su alteza á quien
se dieron 1000 maravedises de albricias y 13000 á Diego de Carranza que
trajo otra carta de la Reyna.
=1454=
Hiciéronse en esta ciudad las exequias por el rey D. Juan II y mandó el
Concejo que se diesen al Bachiller Anton González, procurador de los
Sres. Dean y Cabildo de esta Sta. Iglesia 2000 maravedises, en enmienda
del afán y trabajo que tomó.
=1455=
Entró en Sevilla Enrique IV con la reyna Dª Juana.
La ciudad les sirvió con su esplendidez acostumbrada, dando al rey mil
doblas de oro castellanas y á la reina mil maravedises y 5000 á los
servidores, además gastó considerables sumas en paños de brocado
regalados á los reyes, en la pintura de las antorchas, en las justas y
en la seda conque se premió al mejor justador, con otros muchos
dispendios.
=1457=
Llegaron á esta ciudad dos caballeros de la ciudad de Constantinopla
llamados Nicola Tragonet y Alejandro Canano, los cuales habían sido
cautivados por los turcos con sus mujeres é hijos cuando aquella ciudad
fué ganada y para no renegar de la fe católica se rescataron por grandes
precios y para buscar dinero conque rescatar á sus mujeres é hijos, con
gran vergüenza de sus linajes pedían limosnas por la cristiandad,
solicitando del Concejo les diesen 17000 maravedises. La Ciudad dispuso
que el jurado Juan Mexia los buscase prestados pues no tenía en sus
arcas dicha suma y así se hizo.
=1461=
Se recibieron en la ciudad tres cartas Reales, una para que se quitasen
los muladares que más podían perjudicar, otra sobre rufianes y
vagabundos y la tercera prohibiendo los tableros y juegos de dados.
=1467=
En 31 de Agosto trajo á Sevilla Alvaro de Goa la noticia «del
vencimiento que á Dios ntro. señor plogo de dar al rey don alfon ntro.
señor en la batalla que su alteza agora diera contra don enrrique su
aduersario et contra los que con el venían.
La ciudad le dió en albricias 10000 maravedises.
=1468=
En Agosto de 1468 partieron de Sevilla su alcalde mayor Diego Ceron y
Juan de Pineda escribano mayor y Juan Ramírez de Segarra y Francisco de
Alfaro para ir á besar la mano y recibir por princesa de Castilla á D.ª
Isabel.
=1470=
Trajo á la ciudad D.ª Constanza Manuel, dama de la reyna Católica la
carta en que noticiaba el nacimiento de la princesa D.ª Isabel.
=1473=
Se recibió en esta ciudad carta de D. Enrique IV dada en Simancas á 25
de Febrero concediendo el oficio de Almirante mayor de la mar á D.
Alfonso Enriquez.
=1474=
Se hizo la concordia entre los señores Duque de Medina y Marqués de
Cadiz, la cual hizo D. Iñigo López de Mendoza Conde de Tendilla, al cual
le dió la Ciudad 7000 maravedises por las costas y gastos que había
hecho y 53000 á Alfonso de Velasco por los mismos que hizo en los días
que estuvieron en su lugar de Marchenilla los dichos señores y otras
personas tratando de la paz.
=1475=
Trajo á Sevilla la noticia de la toma de Zamora, Diego Sedeño, mozo de
espuelas del rey, al cual se dieron 11000 maravedises.
=1477=
De Medina del Campo á 26 de Diciembre escribió á la ciudad el rey
católico para que buscasen al jurado Juan Alemán que mató con asechanzas
al salir de palacio á Alfon Nuñoz físico del rey.
=1479=
Partió de esta ciudad el Mariscal Fernan Arias de Saavedra Veinticuatro,
para jurar y recibir en nombre de la misma al Príncipe D. Juan por
primogénito heredero de estos reinos, con 50,0000 maravedises como ayuda
de costa.
Por carta de la Reina Católica fecha en esta ciudad á 23 de Febrero se
prohibió que nadie hiciese molinos de la forma que los había inventado
Maestre Pedro Azlor físico de S. A.
=1480=