NOTAS

[278] En esta interrogación, _cuál_ tiene el valor de ‘qué tal’,

y _cuán_ seguido de adjetivo, el valor de ‘lo... que’; _cuán

atónitos_ = ‘lo atónitos que andarán’. La frase _perdido el

sentido_, es decir, un participio con su complemento, hace las

veces de uno de tantos adjetivos de esta enumeración.

[279] Granada dice _la habla_, porque en su tiempo la _h_ era

aspirada e impedía el encuentro de las dos _a_.

[280] _Ahilado_, ‘extenuado o desfallecido’. «Arescentibus

hominibus prae timore et expectatione, quæ supervenient universo

orbi». (Luc. XXI, 26.) Muéstrase la abundancia de la frase de

Granada en estas amplificaciones de los textos bíblicos que

traduce, como la exuberancia de su imaginación en los extensos

comentarios que le inspiran. Todo este brillante párrafo no es

más que un desarrollo del versículo de San Lucas transcrito;

Granada recomienda el uso de esta exornación amplia: «para que

mirando el predicador agudamente la fuerza y, por decirlo así,

la fecundidad de las sentencias, las sepa sacar y desenvolver

con palabras; porque hay algunos tan estériles y ayunos, a

quienes los retóricos llaman áridos, que dicen las cosas no con

estilo oratorio sino dialéctico, usando de palabras llanas sin

amplificación alguna; lo cual es más proporcionado para las

escuelas y ejercicio de la disputa, que para la predicación».

(_Retórica eclesiástica_, II, 10.)

[281] Todo este párrafo es traducción de Nahum I, 3-6: «Dominus

in tempestate et turbine viæ eius, et nebulæ pulvis pedum eius...»

[282] Nótese cómo Granada no se arredra ante la expresión

trivial, como sea precisa; el empleo de estas palabras, de uso

tan meramente oficinesco, pero tan concretas y apropiadas, no

daña en nada a la dignidad de la expresión. Es un vicio del

estilo buscar una falsa nobleza en el uso casi exclusivo de voces

lo más abstractas y cultas posibles, en vez de tender, por el

contrario, a las más precisas y concretas, que siempre son más

expresivas y, como tal, logran efecto más artístico.

[283] _Porque_ y _pues que_, son conjunciones causales de uso

bien distinto hoy. Sin embargo, Granada usa _porque_ en el

sentido de ‘ya que, supuesto que’. Admira la sencillez del tono

general en este largo apóstrofe unida a tanta grandeza y tan

conmovedora vehemencia; todo él está inspirado en Jeremías, II, 5

a 13; Isaías, V, 3 y 4.

[284] Hoy el posesivo _cuyo_ hecho interrogativo se usa solamente

como predicado del verbo _ser_, y esto en lenguaje poético

(_¿cúyo es el ganado?_). Es lastimoso el desuso en que va cayendo

este cómodo relativo.

[285] _Caer_, hacía _caya_ y _traer_, _traya_, como hoy _haber_

hace _haya_. Luego, a semejanza de _venga_, _ponga_, etc., se

dijo _caiga_, _traiga_.

[286] Hoy es necesario el uso enclítico o afijo del dativo o

acusativo del pronombre: _me desampararon_; y cuando, como

aquí sucede, es preciso dar énfasis al pronombre, se repite

pleonásticamente con preposición: _Me desampararon a mí_.

El lenguaje viejo decía _a mí parece, a él ofreció_, como

modernamente se conserva el arcaísmo en algún caso _a vos atañe,

a ellos interesa_. Granada usa bastante del solo pronombre con

preposición, y ahora calcó el texto latino: «Duo enim mala fecit

populus meus: =Me= derelinquerunt fontem aquæ vivæ», etc.

Jeremías, II, 13.

[287] Estas dos cláusulas semejantes, que varían en torno de la

palabra _gozos_ o _alegrías_, y las demás repeticiones retóricas

que siguen, más propias que de una meditación escrita (donde

resultan monótonas), lo son de un sermón hablado, donde las

sazona la animación del tono y de la viva voz. Granada, en su

_Retórica eclesiástica_ (II, 11), llama a estas consideraciones

patéticas _afectos_, pues van encaminados, como él dice, a

«inflamar los afectos del _auditorio_».

[288] Durante todo el siglo XVI tenían una _d_ en su terminación

la persona vosotros del imperfecto de indicativo, y subjuntivo

(_veníades_, _viniésedes_), de los condicionales (_vendríades_,

_viniérades_) y del futuro de subjuntivo (_viniéredes_). En el

siglo XVII esta _d_ desapareció ya.

[289] Véase atrás pág. 93, nota 190.

[290] Comparación bizarra de la boca de Cristo con el lugar

deleitoso (locus voluptatis), de donde, según el _Génesis_, II,

10, manaba el río de cuatro brazos que regaba el Paraíso.

[291] Este _me_ es un dativo ético, v. atrás pág. 106, nota 233.

[292] En vez de repetir la conjunción, pudiera repetirse la

preposición, lo cual es más frecuente en los complementos dobles

o triples: «veo muerto a mi hijo, a mi padre, a mi hermano»; pero

entonces parecería más bien que esos complementos se referían a

tres personas diversas, y aquí no es ese el caso.

[293] _Cargadas las ramas_, etc., es una cláusula absoluta sin

enlace gramatical con el resto del período, como en latín el

ablativo absoluto u oracional. El sentido de la frase _a todas

partes_, exige hoy diversa preposición.

[294] Véase adelante pág. 167, n. 352, y pág. 168, n. 357.

[295] El afán de Granada por construir su frase de muchos

miembros le lleva a un uso fatigoso del relativo _el cual_,

puesto como débil lazo de unión entre unos y otros; defecto

que luego se generalizó en extremo. _El cual_ es más cómodo

que el simple _que_, por distinguir el género y número de

su antecedente, evitando así anfibologías; pero aquí existe

la confusión, por poder ser antecedentes dos masculinos que

preceden, y más bien parece referirse a _Criador_ que a

_artificio_, no siendo en realidad esto así. Ganaría el texto en

brevedad diciendo simplemente: «¡Cuánto nos declara la hermosura

y artificio del Criador! Primeramente él la vistió por de

fuera...»; no hace falta nada más, y en un escrito sobra todo lo

que no hace falta.

[296] _Exasperar_, por ‘lastimar’ o ‘dañar’, es latinismo inútil;

poco después dice _delicado_ por _delgado_.

[297] La idea, a veces pueril, que de las _causas finales_ se

manifiesta en estas descripciones de la naturaleza, no deja de

añadirles gracia y candor.

[298] Hay doble elipsis por _de (una) cualidad (tal) que_; hoy o

se elide sólo el artículo indefinido o sólo el pronombre.

[299] _Las más veces_ es muy superior a la pesada expresión _la

mayor parte de las veces_. En la Edad Media se decía también _las

más aves por la mayor parte de las aves_.

[300] Nótese la estructura de este período que, según Granada

en su _Retórica_ (V., 16, § 2), reviste aquella forma «con que

hablamos redondamente, esto es, en que corre la oración encerrada

como en un círculo, no acabando la sentencia sino en el fin; y

así representa la imagen de un perfecto silogismo».

[301] Llama _ramales_ a las ‘barbas’ de la pluma, usando ese

derivado de _ramo_ en el sentido general de ‘ramificación’, o sea

derivación divergente que imita la disposición de las ramas.

[302] Granada usa con profusión de los superlativos. Don Antonio

Capmany le censura, tanto por esto, como por usar algunos

cuyo positivo encierra ya el grado supremo, por ejemplo:

_divinísimo_ e _inmensísimo_. Don Rufino José Cuervo cree que el

_omnipotentísimo_ de Granada puede justificarse suponiendo que la

inflexión superlativa afecta sólo a _potente_ y no a la primera

parte de la palabra, y que tiene el sentido de ‘el que en grado

eminente lo puede todo’. (_Notas a Bello_, nota núm. 46.)

[303] Dos párrafos seguidos terminan con las mismas palabras

_desta ave_. Nuestros clásicos se preocupaban poco de estos

pormenores eufónicos más superficiales, a los que hoy se da gran

importancia.

[304] Esta licencia de concordancia, por _no_ =son= _como_

=los= _de las flores_, está hoy en el uso corriente, porque la

imaginación en el masculino _colores_ no ve más que una idea

accesoria, es decir, _la hermosura de los colores_. En los

extractos de Cervantes notaremos concordancias parecidas.

Antología de prosistas castellanos · 第 35 / 79 题