IV.

Tres dias despues le participó con blandura que iba á unirse á otro

hombre, asegurándole que jamas le faltaria su ternura.

--Espero, mamá, que me darás tu brazalete de esmeraldas, fué la única

respuesta de Gonzalo.

--El dia de mi casamiento, hijo mio, contestó Elena.

--No, no, ha de ser ahora, mamá; desde el momento en que sé que vas á

tener otro esposo, debe estar en mi poder.

Elena, asustada al ver la lúgubre expresion de las facciones de su

hijo, desabrochó el brazalete de su brazo y se lo dió.

El niño le tomó, dejó caer en él una lágrima y le guardó en su seno.

Llegó por fin el dia de la ceremonia, á la cual no asistió Gonzalo; al

llegar á casa de vuelta de la iglesia Elena fué á buscarle á su cuarto;

la puerta estaba entornada, llamó, y no contestándole entró presurosa.

Gonzalo no estaba allí: entró en la alcoba y quedó petrificada de

horror al verle tendido en su lecho, inmóvil y descolorido.

La desgraciada madre se arrojó sobre él, tocó su corazon y estaba

helado; fué á tomar una de sus manos, y entónces ¡vió que tenía asido

el fatal brazalete de esmeraldas!... Pero ¡cosa extraña! faltaban á la

alhaja todas sus piedras, que habian sido desmontadas.

Elena, siempre silenciosa, revolvió por la alcoba sus secos y

extraviados ojos; entónces vió sobre la mesa de noche un papel, que

tomó y devoró con ánsia.

Decia así:

--«Madre mia: Hoy me he tragado una á una las piedras que componian el

brazalete de esmeraldas que te dió mi padre; no queria ver á otro

hombre ocupando el lugar del que me llamó su hijo, robándome toda tu

ternura.

«No queria tampoco que volvieras á ver esta alhaja, que hubiera sido

para tí un remordimiento perpétuo, ni he podido dejarla abandonada,

porque es para mí una reliquia... He guardado para el instante que dés

el fatal sí la esmeralda mayor, y ella me ahogará, librándome de la

odiosa carga de la vida.

«¡Adios, madre mia! ¡Sé feliz y perdona á tu hijo!--GONZALO.»

¡La desgraciada madre salió demente de aquel cuarto, y un mes despues

se la halló cadáver sobre la tumba de su hijo!

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 57 / 399 题