La mayor parte de los escritores de nuestra época que se han ocupado de
la constitucion de la familia, se hallan conformes en la persuasion de
que uno de los motivos que más frecuentemente produce su
quebrantamiento, y áun á veces su completa disolucion, es la gran
diferencia que media entre el nivel intelectual que hoy alcanza la
cultura del hombre, y la casi absoluta falta de ilustracion que
generalmente se advierte en nuestro sexo.
No pertenezco yo al número de las que creen que las mujeres debemos
legislar en los congresos y dictar sentencias en los tribunales; sino
que ántes bien me parece que la mision de la mujer debe ser realizada
en el interior del hogar doméstico.
Formar el corazon de sus hijos; elevar sus sentimientos por el amor á
lo bello y á lo bueno; ser la consejera íntima, la amiga de su marido;
poner en todo lo que la rodea el sello de su bondadosa é inteligente
dulzura, hé aquí, segun mi opinion, el deber social de la madre de
familia.
Pero si la mujer ha de cumplir dignamente sus obligaciones en el
interior de la familia, necesita comprenderlas bien; necesita saber que
son enteramente distintas de las del hombre: las de éste son
exteriores, y constituyen esa lucha apasionada, donde los intereses del
momento procuran siempre triunfar de las dificultades materiales; las
de la mujer se ciñen á procurar la dicha, el sosiego y el bienestar de
los seres amados que la rodean.
Y sin embargo, la unidad, la santa armonía del pensamiento es
indispensable para una union feliz; cuando todo lo que le interesa al
esposo es indiferente y desconocido para su mujer, hay un gérmen de
desunion entre ambos, que comienza por producir la frialdad en sus
relaciones, y á veces termina por una ruptura definitiva y completa del
vínculo conyugal.
Es absolutamente necesario que se eduque á la mujer en relacion al fin
social que está llamada á cumplir; es necesario que el sentimiento
inteligente de la mujer alcance, aunque por otro camino, los mismos
grados de elevacion que la cultura intelectual del hombre.
Si la madre es la que forma y debe formar siempre el corazon de sus
hijos, claro aparece que el hombre no puede pasar, en la esfera del
sentimiento, los límites que le marcó su educacion primera, en la cual
se funda necesariamente el desenvolvimiento de toda su vida.
Penetrada yo del convencimiento de que son verdaderos todos los
principios generales que dejo expuestos, he procurado en mis escritos
contribuir, segun la medida de mis fuerzas, á la educacion de la mujer
por medio del sentimiento de lo bello y de lo bueno, pues de este modo
es como comprendo la moralidad que el arte puede y debe producir en la
sociedad humana.
La contemplacion de la belleza purifica y eleva los sentimientos del
alma, sobre todo en nuestro sexo. Si el hombre con su razon llega á las
más elevadas cúspides de la verdad científica, la mujer con el
sentimiento debe adivinar todo lo que ignora; debe seguir á su
compañero en la vida, apoyada en la fe, que es el presentimiento de
todo lo que no sabemos, y fijando sus ojos en ese ideal de lo
perfectamente bello, que es al propio tiempo la esperanza celeste de
toda alma generosa.
No soy yo de las que abogan por la emancipacion de la mujer, ni áun
entro en el número de las personas que la creen posible: espíritu
débil, creo que toda la fuerza de mi sexo consiste en la bondad, en la
virtud, en el amor: creo que la mujer necesita constantemente el amparo
de un padre, de un esposo, de un hermano, de un hijo; pero creo tambien
que ella puede ser á su vez el apoyo moral de los suyos, el consuelo y
la alegría de los que la aman; creo que la esfera de accion de la mujer
es tan extensa como la del hombre, pero en condiciones completamente
distintas: el hombre, por medio de la razon, debe realizar todos los
hechos de la vida exterior: la mujer, por medio de su bondad
inteligente, debe dirigir toda la vida interior de la familia. El
hombre está llamado á instruir á sus semejantes por medio de la
ciencia; la mujer á educar á sus hijos por medio del arte, que es lo
bello. Porque la instruccion es lo externo, es lo que se adquiere por
el ejercicio de la inteligencia. La educacion es lo interno, es lo que
cada uno consigue mediante su íntima reflexion, avivada por el
sentimiento fundado en el amor á todo lo verdadero, á todo lo bello, á
todo lo bueno que existe inextinguible en el fondo del alma humana.
Este libro no tiene otra pretension que el de ser de alguna utilidad al
corazon de la mujer: los artículos de que se compone se dividen en
_religiosos, morales, filosóficos y de costumbres_; pero todos son
sencillos, todos al alcance de la comprension femenina y áun infantil,
y en todos preside la santa, la augusta idea de Dios y de sus preceptos.
Ningun inconveniente pueden tener las madres en dejar este libro en las
manos de sus hijas; he procurado que los artículos de que se compone
tengan la mayor variedad posible, alternando los más serios con los más
ligeros, y los que encierran alguna verdad triste, con los más jocosos.
Quizá alguna encantadora jóven de la clase media, á la que la modesta
fortuna de sus padres no le permite asistir á las reuniones y teatros,
se distraerá con la lectura de estas páginas y hallará en ellas alguna
sana verdad, algun consejo útil que le sirva para cuando constituya
familia; quizá la esposa que mece la cuna de su niño enfermo, hallará
en este libro el amigo de su velada solitaria; quizá la anciana que ha
quedado aislada porque cada uno de sus hijos ha edificado ya su nido
conyugal, halle aquí conformidad y consuelo; si así sucede, mi
esperanza más bella, mi ambicion más alta, se verán cumplidas.