En egecucion de la orden de V.E. expresada en el oficio de 21 del
presente mes, por la cual se sirve V.E. mandarme que, en vista de las
reales órdenas expedidas en Junio del año próximo pasado, sobre los
nuevos establecimientos en la Costa Patagónica, de los diarios y planos
que han resultado de la expedicion que V.E. mandó hacer en dicho parage,
le diga yo mi sentir muy reservadamente acerca de la calidad del puerto
de San José, si puede ser el de San Matias ó Bahía sin Fondo, y que
utilidades ó ventajas proporcionará para la navegacion y comercio, pues
aunque no sea el que se busca, habrá de mantenerse, si debe recelarse
que con el tiempo suceda lo que la real órden anuncia: y asimismo que
reconocimientos han de continuarse para la perfecta instruccion de la
situacion y puerto de San José antes de hacer un formal establecimiento;
si por sus circunstancias puede contarse con su segura permanencia, ó
convendria desde luego abandonarlo; y que apunte yo todo lo demas que
considere conveniente á los fines propuestos.
Despues de agradecer á V.E. la confianza que conceptúa de mi débil
capacidad para haber de formar juicio en una materia de tanta
consideracion é importancia, y tan recomendada por su Magestad, pasaré
con el celo con que deseo emplearme en su real servicio, á expresar á
V.E. lo que siento en este particular.
En el papel remitido á V.E. de la Corte, he leido una descripcion bien
circunstanciada del Rio Negro y del Rio Colorado, y los urgentes motivos
que su Magestad tiene para hacer en ellos los nuevos establecimientos; y
que se halla informado que las riberas del mar son tierras areniscas:
pero que en lo interior del país entre los dos rios, es el suelo
excelente y adaptado á todo género de cultivos.
En la expedicion que pasó presentemente á esta costa, mandada por D.
Juan de la Piedra, veo que se ha descubierto una gran bahía, y en ella,
de la parte del sud, un puerto por la latitud de 42 grados 10 minutos,
que por su dilatada grandeza y admirable fondo puede admitir en sí las
mayores armadas. La descripcion sobredicha, mandada por la Corte, pone
la Bahía sin Fondo en 41 grados 30 minutos, que es la misma latitud con
poca diferencia de minutos en que se halla esta bahía (nuevamente
descubierta) en su medio, y siendo la propia, debería desaguar en ella
el Rio Negro, que no consta hallarse en dicha bahía: y solo en su
entrada, de la parte norte, trae el plano presentemente levantado, un
rio que denomina Colorado, en 41 grados 5 minutos, que dice el diario no
se pudo examinar: y por la latitud de 39 grados 38 minutos al norte del
antecedente, coloca otro que nombra del Sauce, de que tambien no trae el
exámen. Si estos son los dos rios que se buscan, vienen en dicho plano y
diario con los nombres trocados, pues el que queda de la parte del norte
debe ser el Colorado, y el que queda al sud, el Negro, esto es, el
Sauce: pues el informe remitido por la Corte así los considera, y todos
los mapas antiguos y modernos, de esta suerte los colocan. Y últimamente
se confirma por el diario de la expedicion que V.E. mandó contra los
indios Teguelches, mandada por D. Manuel de Pinazo el año de 1770, que
pasó (caminando por las pampas de Buenos Aires) hasta el Rio Colorado,
que atravesó; y asegura que el Rio Sauce ó Negro queda mas al sud del
antecedente.
Esto supuesto, parece que hasta ahora no se ha examinado y descubierto
mas que una bahía y puerto, y que falta por examinar los rios
mencionados en las reales órdenes, porque de ellos debemos inferir que
dicha bahía es la denominada _sin fondo_, ó si en la entrada del Rio
Negro hay otra bahía á que mejor convenga este nombre: pues en el papel
remitido de la Corte, se dice:
"Que en la embocadura del Rio Negro hay un puerto mediano sobre la
derecha, que llaman de _San Matias_."
Y no solo este se debe examinar, pero tambien el del Rio Colorado, en
donde su Magestad manda que en su embocadura se ponga un fuerte de menor
consideracion para defender igualmente su entrada.
Toda la circunferencia de la bahía que se acaba de descubrir, se debe
examinar escrupulosamente para ver si en ella desemboca algun rio
caudaloso y navegable: porque hallándose, será esta bahía buscada.
Tambien se debe visitar la sierra opuesta á su entrada, que queda al
lado del oeste, pues parece natural que de ella desague algun rio, ó
corra por sus faldas alguno que venga del interior de la campaña:
finalmente se deben examinar de la misma suerte los dos Rios Negro y
Colorado, y su terreno intermedio.
El diario del Padre Cardiel que V.E. conserva, del viage que hizo 70
leguas del Volcan para el sud por tierra, dice lo siguiente:
"Desde el Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100
leguas hasta el Rio Colorado, sin habitacion de indios: en este y en el
de Sauce que está como 30 leguas mas hallá, y en su intermedio, habita
la nacion Teguelche, que tiene poca comunicacion con los cristianos;
_puebla esta nacion las orillas del mar por aquella parte_, y mas allá
de él habitan otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa
del mar, que es tierra estéril, sino por tierra adentro, segun las
noticias que nos dán los Serranos, Aucaes y los Teguelches."
Lo que comprueba las noticias de la Corte, referidas, es la relacion
circunstanciada de Mr. Falkner, que certifica ser el terreno entre los
rios muy adaptado para poblaciones, y aun en las orillas del mar, como
se verifica del citado diario, que en otro discurso dice lo siguiente:
"Que los Serranos y Aucaes dieron noticia al dicho Padre del grande
número de gente que habita entre los dos Rios, Colorado y Sauce, y de
los bosques y otras utilidades que allí habia, necesarias para fundar
pueblos."
A mi entender no se debe abandonar el Puerto de San José, nuevamente
descubierto, porque de él se puede salir á examinar los sobredichos rios
y terreno intermedio, con mas comodidad que de otro lugar que no tenemos
en aquella costa. Me hago cargo de la falta de agua que en él se
experimenta: mas la diligencia y trabajo la podrán facilitar. Se debe
examinar si los manantiales de agua dulce, que dicen estar distantes 4 ó
5 leguas, están en parage de no poderse conducir al puerto, esto es, si
tiene declivio el terreno: porque con cualquiera pequeña abertura se
podrá conseguir; y no pudiendo vencerse, si el terreno próximo á dichos
manantiales[4] es capaz para cultivo, mudando la poblacion á él, y
dejando en el puerto un fuerte para respeto del establecimiento. Tambien
se podrá mandar de aquí un cierto número de bueyes mansos y carretas
para conducir el agua que se ha de beber, en cuanto no se descubren
otras providencias.
[Nota 4: El diario de D. Francisco Viedma, Comisario
Super-intendente de la Bahía de San Julian dice:--Que la tierra de
aquel parage manifiesta mucha mas bondad que la en donde se hallan,
y que abunda mas de leña.]
El mismo recelo que tiene su Magestad (y pretende evitar) por los dos
mencionados rios Negro y Colorado, debe haber por este puerto: porque
siendo tan fácil el desembarque á cualquiera nacion, está facilitado
igualmente el poder internarse á las campañas inmediatas y á los
sobredichos rios, (que no pueden estar lejos) y seguir por ellos su
navegacion cuando lo intentasen.
Me ocurre tambien una reflexion, á mi parecer digna de atencion, para no
despreciar dicho puerto, y es, que en el caso de que los rios Negro y
Colorado no dejen entrar embarcaciones en sus puertos por falta de fondo
y otras incomodidades inevitables, vendrá á suceder que todo el peligro
que en ellos considera S.M., recaerá en el puerto nuevamente
descubierto, lo que pide una deliberacion muy séria y prudente.
Cuanto á las ventajas de la navegacion, me parece que seria muy útil el
dicho puerto, tanto para los que naveguen á Malvinas y á San Julian, ó á
algun otro establecimiento que se verifique en la costa, teniendo en el
camino un puerto en que entrar en caso fortuito, como á los navios que
fueren y vinieren para el mar del sud: cuya utilidad no menos resultará
á favor del comercio de quien puedan ser dichas embarcaciones. El que se
podrá hacer con los establecimientos que nuevamente se levantasen, aun
lo ignoramos, en cuanto no se descubra el terreno adyacente á ellos, sus
frutos y producciones, y que se tomen medidas proporcionadas para
hacerlos útiles.
Con respecto á la calidad del Puerto de San José, tiene este las
grandes ventajas de su excelente fondo para toda clase de embarcaciones,
sin obstáculo en su entrada, sin bancos ni escollos en que puedan
peligrar los navios; y solo hallo que por su grande extension y anchura
será expuesto á los temporales. Pero como los mas peligrosos los
considero del semicírculo de este hasta oeste por el sur, y que las
embarcaciones pueden fondear muy cerca de tierra, me parece que no
quedan tan expuestas de este lado de la poblacion, por venir el viento
de sobre la tierra, que, aunque sea baja, siempre de este lado hará que
junto á ella se minore la agitacion de la mar, y las buenas amarras
serian el remedio y seguridad de los buques que allí entraren.
El puerto denominado de _San Antonio_ en el nuevo plano, se debe
examinar, observando con exactitud sus bancos, escollos, fondo y
canales; porque poblándose entre los dos rios mencionados, ó en alguno
de ellos, podrá venir á ser muy útil el cubrir y asegurar tambien este
puerto; y mas, siendo el camino como refiere el mismo Padre en su
diario, en el dia 29 de Mayo, que es el siguiente:
"Quede pues sabido para todos, que este camino desde las Salina del
Volcan hasta cuatro leguas mas hallá del Arroyo de la Asumpcion de donde
nos volvimos, que por tierra adentro es cosa de 70 leguas, es camino no
solo de cabalgaduras sino tambien de carretas, sin pantano alguno, con
pasos por los rios, aun por los dos grandes de las barrancas, con leña
para pasar: porque, aunque en algunas partes hay muy poca, se puede
cargar donde la hay; con abundancia de agua: de manera que casi siempre
se puede hacer mediodia en un arroyo y noche en otro.
"Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha
abundancia de sauces altos y gruesos, no faltan, segun lo que pude
averiguar, sino cosa de 30 leguas: este trecho será de las mismas
calidades que el de 70 andado. Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de
las tolderias de los Teguelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los
indios de su fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas
hasta el Rio Sauce."
Es cuanto me ocurre expresar á V.E. en cumplimiento de su órden,
deseando haber acertado en alguna cosa que pueda resultar en utilidad
del real servicio.
_Buenos Aires, 25 de Marzo de 1779_.