[1] Sin embargo Ben Zayb no estaba muy errado. Los tres piés de la mesa
tienen ranuras por donde se deslizan los espejos, ocultos debajo del
entarimado y disimulados por los cuadros de la alfombra. Al colocar
la caja sobre la mesa se comprime un resorte y suben suavemente los
espejos; se quita despues el paño teniendo cuidado de levantarlo en
vez de dejarlo deslizar, y entonces se tiene la mesa ordinaria de las
cabezas parlantes. La mesa comunica con el fondo de la caja. Terminado
el espectáculo, el prestigiditador cubre otra vez la mesa, aprieta
otro resorte y descienden los espejos.