el 28 de Febrero de 1872.
La Religion, al negarse á degradaros, ha puesto en duda el crímen que
se os ha imputado; el Gobierno, al rodear vuestra causa de misterio
y sombras, hace creer en algun error, cometido en momentos fatales,
y Filipinas entera, al venerar vuestra memoria y llamaros mártires,
no reconoce de ninguna manera vuestra culpabilidad.
En tanto, pues, no se demuestre claramente vuestra participacion
en la algarada caviteña, hayais sido ó no patriotas, hayais ó no
abrigado sentimientos por la justicia, sentimientos por la libertad,
tengo derecho á dedicaros mi trabajo como á víctimas del mal que
trato de combatir. Y mientras esperamos que España os rehabilite un
día y no se haga solidaria de vuestra muerte, sirvan estas páginas
como tardía corona de hojas secas sobre vuestras ignoradas tumbas,
y todo aquel que sin pruebas evidentes ataque vuestra memoria, ¡que
en vuestra sangre se manche las manos!