(UN RATO DE CONVERSACION ESCRITA CON EL SR. D. B. POUCEL QUE SE
PERMITE SU ATENTO S. S. JUAN MARIA GUTIERREZ.)
Buenos Aires, Enero 16 de 1856.
Es un hecho, al abrigo de toda duda, que la poblacion de la provincia
Argentina de _Santiago del Estero_ habla la lengua _quiehua_ ó _quichua_,
que es la lengua jeneral del Perú. Si esa parte del territorio de la
Confederacion se hallase inmediatamente en contacto con la República
Boliviana, no causaría tanta estrañeza el fenómeno que acabamos de
señalar; pero no es así. Entre la parte meridional del territorio
Boliviano y la Provincia de Santiago, se interponen otras provincias
arjentinas cuyas poblaciones no conocen la lengua de los Incas y hablan el
español únicamente.
El Sr. Poucel, con la sagacidad de induccion que le es familiar, ha echado
de paso algunas ideas sobre esta materia en un artículo recientemente
publicado en el _Orden_; ideas que nos proponemos ayudar un poco con los
presentes renglones.
La cuestion histórica que á este respecto debe ventilarse es: ¿Los
pobladores primitivos de los llanos de Santiago, se establecieron allí
durante el gobierno de los Incas, ó con posterioridad á la conquista del
Perú por las armas españolas?--Nos parece que por mucho que se compulsen
los elementos deficientes que componen la historia de esta parte de
América, no se hallarian pruebas _terminantes_ para asegurar lo primero ni
para negar lo segundo. Los Incas eran conquistadores é invasores: hicieron
por muchos siglos el papel de los romanos, y se dice de ellos como se
ha dicho de los _Señores del mundo_, que tomaban lo mejor de los usos y
costumbres de los pueblos que sometian á su dominio. Eran tolerantes y
trataban de alijerar la mortificacion de la conquista derramando en sus
nuevos dominios los beneficios de la exelencia de su gobierno, de su
administracion y de su civilizacion verdaderamente notables. Es de creer,
pues, que tanto por medio de las armas como de la habilidad, y sobre todo
por la fuerza de espansion que tienen en sí los pueblos adelantados,
se estendió el Imperio de los Incas en el ámbito que le señalan los
historiadores. Oigamos á este respecto al Sr. Prescott (Guillermo), quien,
refiriéndose á la _relacion_ manuscrita de Sarmiento, á la _Crónica del
Perú_ de Cieza de Leon y al exactísimo y bien informado Garcilaso de la
Vega, dice lo siguiente: “El Imperio del Perú, en la época de la invasion
española, se estendía por la costa del Pacífico, desde el segundo grado,
por mas ó menos de latitud Norte hasta el 37 _de latitud Sur_; línea que
describen actualmente los límites occidentales de las repúblicas modernas
del Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Su anchura no puede ser determinada
con exactitud, porque aunque totalmente limitado al Oeste por el gran
Oceano, _hácia el Este se dilataba en varias partes mucho mas allá de los
montes, hasta los confines de las tribus bárbaras, cuya exacta situacion
no es conocida y cuyos nombres han sido borrados del mapa_ de la historia.”
En las palabras que quedan subrayadas en esta larga cita de la _Historia
de la Conquista del Perú con observaciones preliminares sobre la
civilizacion de los Incas_, puede apoyarse cualquiera que tenga interés
en sostener que antes de la conquista fueron del Señorio del Inca las
llanuras que median entre los rios _Salado_ y _Dulce_. Veamos ahora los
datos que en el otro sentido presentan los historiadores de la conquista
del Tucuman, compulsados por el Dr. Funes, en su _Ensayo Histórico_, al
que seguiremos para no acumular autoridades en una nota pasajera.
Supone el Dr. Funes que deseando D. Francisco Pizarro alejar la influencia
poderosa de su rival D. Diego de Almagro, tuvo la habilidad de
persuadirle la conveniencia de la conquista de Chile, la cual emprendió
Almagro por los años de 1535, tomando la ruta de Tupiza, y de aquí la
del valle de _Chicoan_, jurisdiccion de _Calchaqui_. Si esto es exacto,
el ejército español en camino para Chile, se internaba en la provincia
llamada entonces del Tucuman, no por espíritu de conquista sino con el
objeto de evitar las desiertas é inhospitalarias soledades de Atacama
que separan á Chile del Perú. La resistencia á los invasores comenzó
desde Jujuy. De cinco soldados españoles que se separaron del grueso del
ejército, fueron tres despedazados cruelmente por los indios; y cuando
la totalidad del mismo ejército atravesaba el citado valle de Chicoan,
fué atacada por la retaguardia con tanta enerjia, que mataron al caballo
del jeneral escapado dificilmente con vida á merced del oportuno socorro
que le prestaron sus muy leales soldados. Almagro no pudo vengarse de
este insulto. Los indios tomaron las alturas y se burlaron de las fuertes
caballerias que destacó en su persecucion. La relacion algo confusa é
incompleta del Dean, deja lugar á penas para suponer que el ejército de
Almagro entró á Chile por la altura del valle de Calchaquí, lo que, segun
las mejores cartas, cuadra bien con a proposicion que hicimos antes, pues
en aquella altura termina el desierto de Atacama y comienza el suelo
fértil de Chile.
Este ejército español se componia de 570 españoles y 15,000 _indios
peruanos_. Se vé pues que para las empresas de conquista se valian los
españoles de sus nuevos súbditos, acostumbrados por sus envejecidos usos á
invadir tierras estranjeras y á imponerles el uso de su idioma que era en
lo que principalmente hacian consistir los Incas el buen éxito definitivo
y la perpetuidad de sus conquistas.
No seria estraño, pues, que cuando poco mas tarde se concedió la
Capitanía General á aquel Diego de Rojas que tanto se habia señalado en
la conquista de Nicaragua y en otras grandes empresas que supo llevar
á cabo con reducidos recursos, nada tendria de estraño, repetimos, que
trajese consigo algunos aliados peruanos aunque no fuesen en el crecido
número de 15,000. En esta suposicion y aunque segun puede deducirse del
historiador que seguimos, el Capitan General Rojas estendió sus conquistas
hácia Catamarca en donde halló una resistencia que le costó la vida, puede
creerse sin embargo y sin violencia de la razon, que los pobladores de
Santiago, (entonces, y hasta mucho tiempo despues, comprendidos en la
jurisdiccion del Tucuman) son el resultado de la conquista española como
lo presume tambien el Señor Poucel.
Porqué la influencia de los ausiliares peruanos del conquistador español
se fijó de preferencia en aquel punto, no puede tampoco aplicarse de otro
modo que lo hace el Sr. Poucel, es decir por las afinidades del indíjena
Santiagueño con el Peruano, lo que dice mucho á favor del primero,
atendiendo el grado de adelantamiento social é intelectual que no puede
negarse por entonces á la raza de la lengua quichua. Es de añadir que
cuando por los años de 1550, despues de la catástrofe de Rojas, recayó
la Capitania de Tucuman en otro Capitan de la conquista del Perú llamado
_Juan Nuñez de Prado_, quien abrió la vanguardia de sus conquistas con 84
soldados y _muchos indios amigos_. Esta vez los indíjenas se presentaron
mas dóciles. Los de _Calchaqui se convinieron en formar una nacion con la
de su propio invasor_, y los habitantes del Valle de Catamarca, los de
los Rios _Salado_ y _Dulce_, los de la _jurisdiccion de Santiago_ y los
belicosos Lules se sujetaron con grande docilidad.
Estos hechos posteriores justifican aun mas las suposiciones que quedan
aventuradas en un punto todavía tan oscuro de nuestra historía[10].
Volviendo al hecho constante de que la lengua hablada hoy por el pueblo de
Santiago del Estero, es la misma llamada por los escritores _la lengua
jeneral del Perú_, tengo motivos para creer que la adulteracion que haya
podido sufrir en las llanuras, distante de su orijen y circundada de
pueblos que hablan un idioma tan superior como es el castellano, no es de
gran consideracion. Conocemos personas cultas de la Provincia de Tucuman
que han aprendido el quichua en largas residencias que en su juventud
hicieron en los linderos de ambas provincias, y que teniendo despues que
atravesar el territorio de Bolivia y del Perú á causa del comercio en
mulas, se hicieron entender y entendieron perfectamente á los quichuas
puros con el idioma que habian aprendido en Santiago.
Los Santiagueños tienen, como es natural mucho apego á la lengua que
para ellos es materna. El español es el latin de aquellos scitas, la
lengua oficial en que no derraman ni los sentimientos intensos, ni las
confianzas íntimas de la familia y de la amistad. La ola creciente de
la civilizacion debe respetar ese rasgo variado de la fisonomía del
pueblo argentino. Y lejos de desdeñar la parte culta de Santiago el
espresarse en aquella lengua, debe al contrario esforzarse por llevarle
á las fuentes puras de su origen y lavarla allí de las manchas que han
de desfigurarla probablemente por las muchas pecaminosas influencias
que la combaten. Los sacerdotes en especial, debian allí aprender en
las gramáticas y diccionarios que dejaron de la lengua quichua los
misioneros jesuitas, la pureza de que esta es susceptible para derramar
con majestad y eficacia la palabra de Dios entre aquel pueblo tan
industrioso y simpático.--Si se tratara de algun dialecto pobre y oscuro,
encerrado en espacio reducido, y empleado como signo de groseras ideas
por una tribu poco numerosa, nos guardariamos de recomendarla como digna
de estudio, de conservacion y mejoramiento. Pero la lengua de la gran
civilizacion peruana es hablada actualmente por mas de dos millones de
americanos, y sus exelencias como idioma claro, espresivo y harmonioso
están atestiguadas por muchos escritores de nota. Nos contentaremos con
recordar lo que á este respecto dice un célebre Granadino, el malogrado
Caldas, á quien cupo en sus montañas natales de América la misma suerte
que al frances _Lavoisier_, pidiendo en vano una tregua á la muerte (que
no le mandaba Dios) para terminar un trabajo útil. “Los peruanos siempre
exactos, siempre cuidadosos en dar á las cosas nombres tomados de sus
virtudes, (dice el fundador del semanario de Nueva Granada) ó su figura,
de su situacion etc., llamaron á las yerbas por sus virtudes y por sus
usos en la medicina, en las artes, y en la sociedad. Cuando se conoce un
poco su lengua, _esta lengua armoniosa, dulce y flexible, esta lengua que
representa en el nuevo continente á la Toscana del antiguo_, entonces se
conoce el juicio y la eleccion que tuvieron los peruanos en la imposicion
de los nombres á todos los objetos que los rodeaban. Un volcan que arroja
de su cima columnas de humo espeso mezclado con llamas, se le nombra
_Cotopaxi_ (_masa de fuego_); otro que lanza de su seno nubes de arena,
conmueve los fundamentos de la provincia, y arruina los templos y los
edificios, se le llama el _Pichincha_ (_el terrible_, _el amenazador_):
una cima inmensa cubierta de nieve, y colocada al otro lado de un rio, se
nombra _Chimborazo_ (_nieve al otro lado_): una poblacion establecida en
una garganta estrecha que corta la Cordillera, se le impone el nombre de
_Lacta cunga_ (_garganta estrecha_); y en fin á una planta que fortifica
los músculos, que dá vigor, que hace andar á un tullido, le llama....
_calpachina yuyu_ (_yerba que hace caminar_). Los nombres de esta lengua
contienen las virtudes de las plantas y las cualidades de todos los
objetos. Al oir los nombres de las plantas casi se saben sus virtudes.
¿No es esto mas sabio, mas importante á la humanidad que esos nombres
que ha criado la adulacion, el reconocimiento ó el interés? Qué idea nos
pueden dar de una planta las voces _diascorea_, _plinia_, _busfonica_,
_sigesvechia_?....” Para dar algun idea mas de esta lengua, copiamos aquí
la esclamacion patética de una madre que acababa de perder un hijo tierno:
_chaupipurchapi tutayarca!_ (en la mitad del dia le anocheció). Si faltase
armonia á estas dos palabras nadie podrá tacharlas de faltas de elocuencia
y de laconismo[11].
Hay una circunstancia digna de tomarse en cuenta y que prueba la exelencia
de la lengua quichua. Tal es la de haberse naturalizado muchas de sus
palabras en el lenguaje usual de las poblaciones civilizadas, aun en
aquellas que por su situacion jeográfica no están en contacto inmediato
con los indígenas que hablan la quichua. Como se verá mas adelante,
esas palabras inoculadas en el habla de los españoles, es decir de los
conquistadores, responden á usos é ideas mas adelantadas en el imperio de
los Incas que en las sociedades formadas en el molde de la civilizacion
española.--En las ciudades de Chile, Santiago y Copiapó, por el centro
de las cuales corren rios que las divide en dos partes, se llama bario
de la _Chimba_ al suburbio que está al otro lado del rio separado de la
parte principal de la poblacion. _Chimba_, en quichua significa _del otro
lado_. En el fondo del valle de Copiapó y en toda la provincia llamada
modernamente _de Atacama_, centro de afamados laboreos de metales de plata
y cobre, la mayor parte de los términos tecnicos de mineria que allí se
emplean son los mismos que usan los potosinos y demas mineros del Perú,
términos que pertenecen á la lengua quichua sin disputa alguna. De estos
recordamos los siguientes: _Apir_, _poruña_, _chancar_, _cancha_ etc.
Cuando los españoles bajo la bandera del jeneral Valdivia comenzaron
la famosa guerra contra el resistente araucano, ya estaban allí en
uso palabras quichuas que D. Alonzo de Ercilla consideró tal vez como
pertenecientes á la lengua chilena, pues incorporó las palabras _ojota_,
_Llanto_, _Palla_ etc. en la _Declaracion_ que puso al frente de su
conocido y famoso poema, para inteligencia del lector no familiarizado con
las cosas de Indias.
La ciudad de Buenos Aires situada en el estremo sur de la parte poblada
del Continente español de la América, distante centenares de leguas del
Cuzco y de Quito, emporios de la civilizacion de los Incas, ha dado carta
de ciudadanía á muchas palabras de la lengua quichua, sin el ausilio de
las cuales, á veces se hallarian muy embarazados sus habitantes para
espresar ciertas ideas. Mientras tanto, no goza de la misma prerogativa
la lengua _guarani_ que es sin disputa muy bella, muy propia y llena de
imájenes, ha sido hablada, y lo es todavia, en lugares inmediatos y que
se hallaron siempre en constante comunicacion con la antigua Capital por
los canales de los grandes rios.[12] Nosotros tenemos rejistradas como
veinticinco de esas palabras quichuas corrientes en nuestro lenguaje
vulgar, y de entre ellas daremos el significado de las siguientes como
mas características, valiéndonos para probar su orijen del _Vocabulario
de la lengua natural del Perú, etc._, del padre Diego Gonzalez Olguin,
impreso en Lima en el año 1608. _Cancha_, patio ó corral: esta palabra se
aplica entre nosotros para designar un espacio estenso de terreno bien
nivelado, y así decimos, _cancha de pelota_, _cancha de bolos_, al patio
donde tienen lugar estos juegos. _Cancha de un horno de ladrillos_, es
el lugar á propósito para poner en órden el ladrillo crudo para que se
oree antes de ponerle á la accion del fuego. _Cancha_, en nuestros rios,
significa una larga porcion en que se mantienen rectos y sin serpenteos,
conservando una misma direccion. _Pucho ó puchasca_ (sobras, reliquias).
De estas palabras hemos hecho el espresivo modismo _no vale un pucho_ para
despreciar el valor ó la importancia que indebidamente se quiere dar á una
cosa cualquiera. La aplicacion mas terminante que hacemos de la palabra
_pucho_, es el resto ó sobra que se arroja del cigarro que se ha fumado;
así decimos: _pucho de cigarro_.[13]
_Chhacra_ (heredad de labor, tierras ó huertas). Nosotros usamos esta
palabra en la misma significacion escribiéndola con una sola _h_. Es
palabra de uso indispensable. De la palabra _chharqui_, que en quichua
significa _tasajo_ ó _resina_ y tambien el cuerpo de un animal ó del
hombre _flaco_ ó _seco_, hemos hecho la voz _charque_ que solo usamos en
la primera significacion, cuando la carne es seca al sol. Esta palabra
tiene sus derivados, como _charqueada_, el lugar de la faena del charque;
y _charcon_ que se dice del animal enjuto pero fuerte, especialmente
del caballo. _Chhasca_ (melena) se emplea en Buenos Aires, aunque no
jeneralmente, para designar un cabello mal cuidado y abundante. De
_Chasquí_, se ha hecho en casi toda la América del Sur _Chasque_, que
significa, como entre los Incas, el correo ó espreso despachado para dar
una noticia especial y urgente. La _Chhuspa_, bolsa en que los peruanos
guardan el maiz, la coca y demas enseres de viaje y llevan al hombro á
guisa de maleta, se ha convertido entre nosotros en _Chuspa_, especie de
talego largo y angosto, hecho jeneralmente del buche del avestruz ó de la
piel de animalillos silvestres y pequeños que sirve á nuestros paisanos
para guardar el tabaco, el papel y los avios de encender. Vulgarmente se
compara con una _Chuspa_ el seno de las mujeres cuando está lácio y flaco
por falta de cuidado, por la edad, etc.
_Huasca_ (soga ó cordel grueso), es una palabra que escribimos _guasca_,
y es la única que empleamos para significar la cuerda hecha de cuero
de animales que tiene infinitos usos en nuestras industrias: tiene á
mas entre nosotros, el derivado _guascaso_ que es el golpe dado con una
guasca. _Vincha_ (cinta ó apretador de los caballos) se emplea en el
mismo sentido aun cuando sea un pañuelo el que se ajuste á la frente
como tienen de costumbre las jentes humildes cuando les duele la cabeza.
_Yuyu_ (hortaliza, yerba de comer). Es nuestra voz favorita para indicar
cualquiera planta espontánea é inútil: se usa jeneralmente en plural, y
cambiando la _u_ en _o_: _yuyos_. _Humita_ (bollicos de maiz como tamales)
dice el P. Olguin, describiendo así con la mayor exactitud el plato que
llamamos _umitas_ y que consiste en maiz tierno guisado y envuelto en
la hoja de la planta del mismo maiz (chala). Dispuesto así forma lo
que en el Perú se llama _tamal_, palabra probablemente quichua que no
ha llegado hasta nosotros. _Pampa_; este nombre con que designamos la
llanura poblada á este lado de los Andes por la raza Araucana, significa
en quichua--plaza, suelo llano, llanada, sábana, campo abierto. Para
nosotros representa la idea de estension inmensa y solitaria. Llamamos
_pampas_ á los indíjenas del desierto indicado antes. _Chuccho_, es el
frio con temblor que produce la fiebre y especialmente la llamada terciana
(calofrio). “Me dá chucho” se dice en Buenos Aires cuando se siente
esa impresion que los franceses distinguen con la espresion _chair de
poule_. La palabra _cháguara_ con que designan los niños de Buenos Aires
el hilo torcido consistente que les sirve para _hacer bailar_ el trompo,
la supongo derivada de _chahuarhuana_, que significa en quichua--soga
de cáñamo, aunque tambien puede proceder del nombre de un aloes del
chaco llamado _chaiguar,_ segun el Sr. Arenales en su conocida obra
sobre aquella rejion paj. 221. _Dar cháguara_, es un modismo humorítico
de nuestra ciudad que significa--alentar á una persona á que muestre ó
desenvuelva alguna propension inocentemente ridícula. La agricultura
debe algunas voces á la misma lengua del Perú: decimos maiz ó trigo
_chuso_ al que se halla en el caso descripto por el P. Olguin en el
vocablo _chusso_ de su citado diccionario: “maiz ó trigo chupado, no
lleno, arrugado por helarse en leche, ó faltarle el agua al granar, que
molido es todo cáscara ó afrecho;” y llamamos _chaucha_ á la vaina tierna
en que se encierra el poroto, que es la misma acepcion que esa palabra
tiene en quichua etc. etc.--Es sabido que los Incas contraian especial
atencion á la construccion y mejora de los caminos de los cuales habia
algunos que atravesaban toda la estension del imperio y que se llamaban
por antonomasia del Inca, porque este monarca transitaba por ellos en
sus visitas oficiales. A distancia como de 3 á 4 leguas habia en estos
caminos unas posadas que se llamaban _tambos_, y con este mismo nombre
se denominan todavia en Lima algunos grandes edificios construidos por
particulares para proporcionar alojamiento á la jente y sus bestias que
entran del interior con cargas ó productos para alimentar los mercados.
Nosotros hemos adoptado esta voz pero dejenerándola notablemente en su
significado: llamamos _tambo_ al lugar donde se atan y ordeñan las vacas:
_tamberas_ á las vacas mansas cuya leche se destina para beber, hacer
mantequilla, ó quesos; y tambien llamamos _tambo_ al lugar donde se reunen
los negros africanos á bailar y á tener sus juntas y reuniones. Lope
de Vega, haciendo en su rica imajinacion una mezcla graciosa de cosas
americanas ha introducido esta palabra en el siguiente estribillo de una
cancioncilla preciosa:
_Piraguamonte, piragua,_
_Piragua, gerizarizagüa;_
_Bio, Bio,_
_Que mi TAMBO lo tengo en el rio._
Por último recordaremos una palabra cuyo significado no es misterioso
hoy para nadie en el mundo porque ¿quien no conoce la substancia llamada
_guano_ y sus felices aplicaciones al abono de las tierras cansadas?--Es
probable que este descubrimiento arrebate al elenco peruano de las voces
porteñas, esta que hasta nuestras damas empleaban sin saber lo que decian
en la frase siguiente para ponderar el exeso de las tareas de una persona:
«trabaja hasta echar el guano.»--Esta circunstancia es nueva en la
historia del lenguaje, porque es cosa que no se ha visto nunca abandonar
el empleo de una palabra en el mismo momento en que se aclara ó se conoce
su verdadero valor y significado.
La lengua _quichua_ como casi todas las americanas es lengua hablada
únicamente, porque no consta que se haya escrito en ella obra alguna
de larga estension como sucede con la mejicana en la cual se conservan
algunos manuscritos históricos redactados por indíjenas educados por los
europeos. Sin embargo existen escritos en la lengua jeneral del Perú
algunos sermonarios, devocionarios, etc., y las siguientes que copiamos de
catálogos hechos por personas muy versadas en la bibliografia americana.
1. Gramática de la lengua quichua ó del Perú, por Frai Domingo de
Sto. Tomas. Valladolid, 1560, in-12ᵒ.
2. Vocabulario de la lengua jeneral del Perú, llamada _quichua_ ó
del Inca, etc. Por el P. Diego Gonzalez Olguin. Lima, 1608.--4.ᵒ
grandes de 330 f.
3. Lexicon de la lengua quichua, por frai Domingo de Sto. Tomas.
Valladolid, 1560.