El Dr. D. BERNARDO MONTEAGUDO tuvo su humilde cuna en la ciudad del
Tucuman, y es tradicion que se hallaba, por parte de madre, en el caso de
aquellos de quienes dice Lope de Vega....
_Haberles dado el sol mas fuerte._
_En el comun camino de la muerte._[7]
Él no aceptaba esta suposicion: la contradice en una carta (datada en la
Punta de San Luis á 16 de Marzo de 1813, que tenemos original á la vista)
desahogándose con vehemencia de la ofensa personal que semejantes rumores
le causaba. En uno de los párrafos se lee lo siguiente:... “Yo no hago
alarde de contar entre mis mayores, títulos de nobleza adquiridos por
la intriga y acaso por el crímen; pero me lisonjeo de tener unos padres
penetrados de honor, educados en el amor del trabajo y decentes sin ser
nobles.”
Monteagudo hizo probablemente sus primeros estudios en Córdoba pero de
cierto los completó en Chuquisaca, poco mas ó menos en la misma época en
que se hallaban allí con igual objeto Moreno, Agrelo y otros argentinos
que tan principal parte habian de tener en los hechos de la revolucion que
ya se aproximaba.
Cuando Monteagudo se presentó en la escena del Rio de la Plata no era
un novicio en los peligros, ni era aquella la primera vez en que daba
pruebas del ardor de su carácter. En la insurreccion de Charcas del año
1809, fué él uno de los mas decididos por la idea de formar una Junta
Gubernativa; como efectivamente se formó, instalándose el dia 25 de Mayo.
Estos sucesos no eran mas que síntomas precursores de lo que dentro
de un año justo, á contar desde aquella fecha, habia de verificarse
definitivamente en el Vireynato del Rio de la Plata. La junta fué disuelta
por una inmediata reaccion y Monteagudo, perseguido y condenado á muerte
se asiló en Buenos Aires en donde iba inmediatamente á encontrar la
atmósfera que convenia al elevado grado del ardor de su carácter y á la
estension de su inteligencia. En 1811 tomó parte en la redaccion de la
_Gaceta_, devolviendo por un momento á este periódico, algo del brillo y
de la energia del estilo de su ilustre fundador. Tambien redactó otros
periódicos. El _Martir ó libre_, el _Independiente_, el _Grito del Sur_,
fueron el éco de un espíritu tan frenético de democracia que tenia por
favorable al despotismo la doctrina misma del contrato social. Tal es la
ingenua y posterior confesion de su propio redactor.
En el seno de la Asamblea Constituyente instalada á principios del año
1813, se mostró Monteagudo, promotor inteligente y celoso sostenedor de
las grandes medidas de reforma dictadas por aquella corporacion nacional.
En el mes de Julio de 1815 ausentóse de Buenos Aires para un viaje á
ultramar que duró hasta fines de 1817. Despues de visitar á Rio Janeiro
recorrió gran parte de la Europa: en Marzo de 1817 estuvo Monteagudo en
Burdeos, segun una carta autógrafa de este, que tenemos á la vista.
Vuelto á su patria, pasó al lado del General San Martin á desempeñar en
las gloriosas campañas de Chile el cargo de Auditor de guerra. No debió
este empleo á otra influencia que á la de su mérito reconocido por las
autoridades chilenas segun consta de documentos oficiales. Un solo dia no
se apartó de su jefe en aquellas rudas y peligrosas operaciones militares.
En la noche del espantoso desastre de Cancha-rayada, el Auditor se separó
de San Martin á la altura del pueblo de San Fernando para pasar á Mendoza,
en donde tomó parte indirecta, pero probablemente decisiva, en la suerte
de los hermanos Carrera, acusados de delito de lesa patria. Condenados
estos á la pena capital por el fiscal de la causa, quiso oir el gobernador
de Mendoza el parecer de algunos letrados y entre estos el del Dr.
Monteagudo: este se pronunció por la necesidad de cumplir una sentencía
justificada por la indudable naturaleza del delito de que eran acusados
los reos.
Monteagudo mantuvo la confianza del libertador de Chile, con quien pasó al
Perú desempeñando el mismo empleo de Auditor del ejército.
Las relaciones entre Monteagudo y San Martin eran de data antigua; venian
desde el movimiento semi-popular y semi-militar que derrocó la junta
de que era secretario D. Bernardino Rivadavia, el dia 8 de Octubre de
1812. Monteagudo fué el alma de aquella revuelta, que San Martin apoyó,
desplegando en la plaza principal de Buenos Aires, la lucida linea de sus
granaderos á caballo.
En 3 de Agosto de 1821, el jeneral San Martin se declaró _Protector_
del Perú y formó un ministerio en el cual dió el departamento de
guerra y marina al Dr. Monteagudo. Duró en el manejo de este ramo de
la administracion hasta el 1ᵒ de Enero de 1822, pasando en este dia
á desempeñar el ministerio de _Estado_ y _Relaciones Esteriores_. El
cumplimiento de los deberes de tan elevados puestos le trajeron muchos
compromisos y sinsabores, y por último le ocasionaron el horrible fin
que tuvo, en la flor de su edad, el dia 28 de Enero de 1825. En una de
las calles principales de Lima, frente al convento de San Juan de Dios
que sirve hoy de paradero interior al ferro-carril del Callao, exhaló el
aliento varonil y patriótico bajo el golpe del bárbaro y traidor cuchillo
de un negro, instrumento de alguna venganza fanática que aun permanece
entre misterios. Bolivar mandaba entonces en el pais, y Monteagudo
conservaba el puesto oficial que le habia acordado San Martin.
El Dr. Monteagudo promovió activamente la instruccion pública en el Perú,
mientras influyó en los consejos de su gobierno. La biblioteca pública
de Lima le reconoce como á su principal fundador. A él tambien es debido
la inspiracion y redaccion del decreto de 10 de Enero de 1822 creando el
establecimiento literario con el título de _Sociedad Patriótica de Lima_,
compuesto de 40 miembros, con el fin que aparece en el artículo 8ᵒ que
dice así: “El objeto de esta sociedad es discutir todas las cuestiones
que tengan un influjo directo ó indirecto sobre el bien público, sea en
materias políticas, económicas, ó científicas, sin otra restriccion que
la de no atacar las leyes fundamentales del pais ó el honor de algun
ciudadano.” En el notable considerando de este decreto asienta su redactor
que la instruccion pública es la primera necesidad de las sociedades, y
que el gobierno que no la fomenta comete un crímen que la mas distante
posteridad tiene derecho á vengar, maldiciendo su memoria. Como todos los
creadores jenerosos de instituciones análogas en nuestra América, tuvo
la honrada sencillez de creer que la _sociedad patriotica_, incorporaria
pronto á la patria de _Baquijano_ y de _Olacide_ á la lista de aquellos
pueblos célebres por los continuos esperimentos que se hacen en ellos _de
la fuerza intelectual que es la última barrera de la tirania_.
El viaje á Europa tuvo gran influencia sobre las maneras y las opiniones
de Monteagudo. El demócrata exaltado regresó dispuesto á volver de sus
primeros pasos y á influir para que la revolucion sesgase de la direccion
que él habia contribuido á imprimirla. Este cambio está confesado por él
mismo, en una memoria que escribió en Quito y que la prensa del Pacífico
ha reimpreso varias veces; contraida á esplicar los principios políticos
que le habian guiado en la administracion del Perú.[8] El _Censor de la
Revolucion_ que publicó en Chile en 1819 fué el agua con que pretendió
apagar la hoguera levantada por las ráfagas del _Martir ó Libre_.
El futuro biógrafo de este sobresaliente argentino tomará talvez por
epígrafe de su trabajo los siguientes versos de D. Estevan Echeverria, que
describen con rara y armoniosa concision el camino de aquel bello meteoro
del cielo de nuestra política:
................Monteagudo,
El de gran corazon é injenio agudo,
Del porvenir apóstol elocuente,
Que entre las pompas del marcial estruendo,
Fué desde el Plata hasta el Rimac, vertiendo
La fé viva y la lumbre de su mente.
(AVELLANEDA, _poema_).