Este dia salí, aunque con trabajo, á la Punta Rubia á reconocerla, y
puse una baliza sobre un cerro, por la cual se conoce cuando se halla
en la canal entre los bajos y tierra firme, y mandé algunos marineros
á cazar, porque nos hallamos faltos de carne, á los que se les dieron
algunas balas de fusil. Al anochecer volvieron á bordo los cazadores,
habiendo traido 24 jabalies; y se puso el viento de muy mal semblante.