Al amanecer mandè la chalupa á cortar palos para hacer un corral, y
ensillè caballo para campear las vacas; hallé el rastro, y lo seguí
campo adentro, hasta que advertì el caballo algo pesado: me apeè dej
ndolo refrescar, y me fuí á bordo las tres de la tarde. A esta hora
despaché todos los indios, habièndoles regalado aguardiente. bizcocho,
harina y porotos. A las cuatro llegó un peon, de los que acompañaban
al Super-intendente, con la noticia de que estaba ya á mas de medio
camino del Rio Negro al Colorado dicho Señor.