A las ocho de la mañana vinieron los indios á que les comprase los
caballos, de lo que me escusè, esforz ndolos á que fuesen á venderlos
al establecimiento del Rio Negro; pero no fuè posible porque dicen
tienen los caballos cansados, y que est lejos, por cuyo motivo querian
volverse. En esta suposicion se les regalò aguardiente, harina,
bizcochos, porotos y abalorios. A las cuatro de la tarde se fueron.