Al amanecer hice señal á la chalupa para que viniese á bordo. A las
siete y media zarpé el ancla, y con el bote al remolque y la cisga
seguì con el bergantin el rio aguas arriba, y las doce quedamos
varados. A este tiempo mandé la gente tierra pegar fuego al pajonal y
carrizal que tiene este rio en sus márgenes, pues si estando el tiempo
algo seco peg ran fuego los indios ù otros cualesquiera, estando la
maciega en el estado de hoy, precisamente se quemarian las
embarcaciones que estuviesen ancladas en èl: por lo que debe el que
entre, tener cuidado de limpiar y quemar la dicha maciega. A las diez
de la noche puse la embarcacion en flote.